La exposición sobre la producción artística de Michelangelo Pistoletto analiza exhaustivamente el universo creativo del artista italiano, permitiendo al espectador acceder a los temas que han vertebrado la obra del artista durante más de ocho décadas. De esta manera, recorreremos sus obras, contextualizadas en un marco más amplio. Es el caso de Oggetti in meno (Objetos de menos) (1965-1966), con la que aborda la tridimensionalidad y el objeto de forma complementaria a los espejos; de la obra cumbre del movimiento arte povera, Venere degli stracci (Venus de los trapos) (1967); o de la instalación Laberinto (1968), en la que el público participa trazando la senda de este camino imposible.
Los Quadri specchianti, que el artista comienza a realizar a principios de los años sesenta, son piezas realizadas en acero inoxidable pulido que interactúan con el espacio expositivo al reflejarlo y, al mismo tiempo, permiten que el espectador las recree en tiempo real con su propio reflejo. Pistoletto plantea así una perspectiva abierta que da la vuelta a la perspectiva renacentista, ya superada por las vanguardias del siglo XX. En 1964, como parte de su exposición «Plexiglás» en la galería Gian Enzo Sperone de Turín, Pistoletto escribió: «…En las paredes siempre se cuelgan cuadros, pero en esas mismas paredes también se colocan espejos. Creo que la primera experiencia verdaderamente figurativa del ser humano es reconocerse en su propia imagen reflejada en el espejo, que es la ficción más fiel a la realidad».
En el MUSAC pueden verse obras como Architettura dello specchio (1990) y series como Division and Multiplication of the Mirror o Colour and Light, que permiten experimentar, en un único espacio de 700 metros cuadrados, un viaje temporal.
La exposición permite recorrer toda la trayectoria de Pistoletto, desde sus trabajos tempranos marcados por el interés en el autorretrato, entre los que destacan Autorritrato argento (1960) o los registros de sus primeras performances públicas, pasando por obras como la escultura Terzo Paradiso (2014), que emerge suspendida del techo del museo y forma parte del proyecto para el que el artista escribió su manifiesto Terzo Paradiso en 2003. Para el artista, «…es una conexión equilibrada entre el artificio y la naturaleza y representa la matriz generativa de una nueva humanidad».
La muestra se completa con sus obras digitales más recientes, como Mirror of Eternity (2025), obra participativa en la que recurre al uso de inteligencia artificial para generar un retrato del visitante.
Al concluir la visita, el espectador habrá abordado temas como la percepción, el tiempo, la identidad, la relación entre obra de arte, artista y espectador, y la capacidad del arte para producir cambios culturales y sociales.