La planta baja de la vivienda ideada por Jerez Arquitectos se reorganiza en torno a la antigua escalera central de pino, que queda envuelta por una superficie de vidrio blanco y se integra con espacios de almacenaje y un pasadizo secreto. En la planta superior, la eliminación del forjado deteriorado del antiguo desván permite ampliar los espacios en altura, mientras que la apertura de nuevos huecos transforma el ámbito de la escalera en un lucernario y un conector visual entre las distintas estancias.
A nivel constructivo, la vivienda conserva la forma, los colores y la disposición de los huecos de su fachada original, incorporando una nueva envolvente con un importante espesor de aislamiento térmico. La mejora energética se completa con un sistema de aerotecnia y suelo radiante, mientras que el porche se resuelve mediante una ligera estructura de acero galvanizado que regula la incidencia solar y favorece la adaptación estacional de la vivienda.

Casa CM2 por Jerez Arquitectos. Fotografía por Iñaki Bergera.
Descripción del proyecto por Jerez Arquitectos
El proyecto rehabilita una vivienda situada en una barriada construida en la década de 1940 por la OSH, y la adapta a un habitar contemporáneo a la vez que recupera y reinterpreta su memoria.
Externamente, la casa conserva respetuosamente la forma, los colores y la disposición de los huecos originales, pero toda la envolvente incorpora un importante espesor de aislamiento térmico que, junto con una nueva calefacción por aerotermia y suelo radiante, le dotan de gran eficiencia energética.
Algunos de los elementos existentes más singulares, como las parras, la escalera de madera, la cubierta inclinada del antiguo desván o las bovedillas del techo de un volumen añadido décadas después a la vivienda original, se incorporan a la nueva casa con protagonismo. Estas diversas capas temporales no solo se reinterpretan en clave contemporánea, tanto espacial como funcionalmente, sino que mantienen presente la memoria de este lugar.
Así, las viejas parras son el origen de un nuevo porche hacia el jardín situado al sur. Mediante una ligera estructura de acero galvanizado, se crea un nuevo lugar a camino entre el interior y el exterior que regula la luz y la temperatura de la casa según la estación del año y las necesidades lo requieran.
Una envolvente de vidrio blanco abraza la antigua escalera central de pino, un espacio de almacenaje y hasta un pasadizo secreto, liberando el resto de la planta baja y generando múltiples reflejos y matices en función del movimiento y las condiciones climáticas. De esta forma, la naturaleza exterior se introduce en la casa mediante nuestros sentidos, a la vez que se crea un espacio flexible que difumina los límites y puede utilizarse de múltiples maneras en función de las necesidades.
El forjado del desván, en mal estado, se elimina, lo que permite ampliar verticalmente los espacios de la planta primera. Esta acción también posibilita que el ámbito de la antigua escalera se convierta en lucernario y conector visual entre distintos espacios de la casa, gracias a la apertura de diversos huecos. Una vez más, se crea espacio mediante el vaciado y la eliminación de lo existente.