Antonio Maciá, del estudio de arquitectura WOHA, trata de fusionar tres aspectos fundamentales: la permeabilidad, lo rígido y el carácter somático de su intervención orgánica. El dormitorio se separa tanto de la vivienda original como del suelo elevándose tres metros otorgándole una identidad y un protagonismo respecto al resto de la vivienda.
El conjunto queda significado en dos piezas completamente diferentes. El proyecto consigue un caracter heterogéneo al levantar el dormitorio y hacer que la vegetación signifique el volumen de la ampliación como una pieza especilamente escultórica.
El conjunto queda significado en dos piezas completamente diferentes. El proyecto consigue un caracter heterogéneo al levantar el dormitorio y hacer que la vegetación signifique el volumen de la ampliación como una pieza especilamente escultórica.
Descripción del proyecto por Antonio Maciá
El proyecto se trata de una ampliación de vivienda unifamiliar. El punto de partida del proyecto son las necesidades del cliente: Una habitación a tres metros de altura separada de su vivienda habitual.
Se plantea un dormitorio sustentado por dos piezas escultóricas, una orgánica y rígida, de hormigón forrado en madera listonada y una escalera de hormigón visto.
Esta planta baja, para poder dotarla de uso, se cierra con una materialidad que la dota de la máxima transparencia posible. Alberga el salón-comedor y la cocina.
Esta construcción queda conectada con la vivienda actual mediante una pasarela.
Todo el conjunto está aderezado con vegetación, existente tanto en el interior de la vivienda como en el exterior, con la cubierta ajardinada y el xerojardín de la propia parcela.