La intervención «Hoverspace» desarrollada por Thirdspace, consiste en un volumen suspendido que conforma una oficina diáfana de 1000 m², distribuida por un vestíbulo de entrada con un despacho, un bloque central de oficinas privadas y salas de reuniones, y un lugar de estaciones de trabajo que se conectan con la planta baja mediante un núcleo de circulación vertical.
El volumen suspendido se encuentra enmarcado por dos cerchas rojas y rodeado por una galería continua, conformado por lamas de aluminio operables y una malla expandida que funcionan como barrera climática. El proyecto cuenta con un ascensor de cristal con vistas al campo deportivo, y a través de una escalera escultórica y helicoidal, se accede a la terraza de la oficina antigua, reinventada como un espacio parcialmente abierto.

«Hoverspace» Ampliación de la sede central de la Sociedad KLE por Thirdspace. Fotografía por Andre J Fanthome.
Descripción del proyecto por Thirdspace Architecture Studio
La construcción de una nueva ampliación en un edificio corporativo de 50 años de antigüedad, ubicado dentro de un campus educativo centenario en Belagavi, planteó un desafío de diseño único: expandir la estructura existente sin comprometer su integridad, interrumpir sus operaciones diarias ni eclipsar su valor histórico.
Aunque arquitectónicamente discreto, el edificio original de dos plantas poseía un profundo valor institucional. Ya había sido remodelado y se encontraba en constante uso, lo que hacía inviable cualquier intervención estructural intrusiva. La ampliación debía responder con sensibilidad a tres contextos distintos: su ubicación en una importante avenida de la ciudad, su posición como fachada del campus histórico y su colindancia con el campo deportivo.
La solución fue una intervención minimalista pero estratégica: una nueva estructura que parece flotar sobre la antigua, sostenida por tan solo ocho columnas cilíndricas de hormigón armado que no interfieren con las actividades existentes en la planta baja. Este volumen suspendido, enmarcado por dos cerchas rojas de altura completa, conforma una oficina diáfana de 1000 m², visualmente ligera y con una distribución espacial eficiente. Un núcleo de circulación vertical conecta la ampliación con la planta baja, formando un perfil en forma de L que crea un llamativo portal de entrada de triple altura alineado con una avenida central arbolada. Esto no solo marca el umbral del campus, sino que también enmarca las estructuras históricas del interior.
Rodeada por una galería continua inspirada en la arquitectura colonial, la nueva oficina se integra con su entorno a la vez que mitiga las inclemencias del tiempo. La galería funciona como espacio social y barrera climática, protegiendo los interiores del sol y la lluvia. Lamas de aluminio operables y una malla expandida controlan la luz y las vistas, mientras que las puertas correderas de cristal permiten un acceso fluido al exterior. En el interior, una paleta de colores neutros, detalles vibrantes y plantas de interior crean un espacio de trabajo tranquilo y luminoso.
El diseño se divide en tres secciones: un vestíbulo de entrada con el despacho del presidente, un bloque central de oficinas privadas y salas de reuniones, y una sección trasera de estaciones de trabajo abiertas con vistas a la ciudad y al campo deportivo. Las cerchas del techo a la vista y una claraboya en la parte superior definen un eje central de circulación.
Un ascensor de cristal con vistas al campo deportivo conecta lo antiguo y lo nuevo, ofreciendo un momento de pausa al transitar entre los edificios. La terraza de la antigua oficina se ha reinventado como un espacio intermedio —parcialmente abierto, parcialmente resguardado por la nueva estructura— al que se accede mediante una escalera circular de diseño escultórico.
Lo que a primera vista parece un simple volumen lineal es, en realidad, una respuesta compleja a múltiples exigencias contextuales, funcionales y climáticas. La nueva ampliación presenta una fachada serena y protegida hacia la ciudad, sirve como portal de bienvenida al campus y se convierte en un límite sutil pero visible para el campo deportivo. Mediante una cuidadosa negociación espacial y una claridad discreta, la intervención otorga a la institución una presencia renovada, honrando al mismo tiempo su legado.