La nueva propuesta urbana planteada por ARN / Arquitectos incluye aparcamientos y estaciones de bicicleta públicas, taquilla, aseos, áreas de espera cubiertas y sistemas de información en tiempo real. La nueva calle peatonal concebida «para estar» está conformada por tres pérgolas con cubierta ajardinada, bancos-macetero circulares bajo la sombra, bancos lineales que separan la estancia del tránsito y pequeños bancos cilíndricos que permiten la interacción social.
Las pérgolas de la calle peatonal fueron materializadas con hormigón y un sistema de cubierta vegetal con elementos reciclados, como por ejemplo, materiales cerámicos de construcción para mejorar y aligerar su estructura. Por otro lado, para el tratamiento superficial del espacio público, se utilizó un pavimento de adoquín de hormigón con tratamiento fotocatalítico.

Intercambiador de autobuses urbanos Dr. Caro de Elche por ARN / Arquitectos. Fotografía por Oleh Kardash Horlay.
Descripción del proyecto por ARN / Arquitectos
Se trata de un nuevo espacio urbano concebido como lugar de intercambio. Un refugio climático en el que la sombra, la vegetación y los distintos modos de estar generan un nuevo paisaje de ciudad que se abre a la ladera del cercano río Vinalopó.
Resuelve de manera sensible, accesible y sostenible un espacio urbano preexistente sin cualidad espacial o ambiental, en el que el tráfico rodado predominaba frente al peatonal, convirtiéndolo en un nuevo nodo de movilidad que busca integrar el transporte público con la movilidad en bicicleta, fomentando desplazamientos más sostenibles en la ciudad mediante la introducción de aparcamientos y estaciones de bicicleta pública, taquilla, aseos, áreas de espera cubiertas y sistemas de información en tiempo real.
Tres pérgolas de hormigón con cubierta ajardinada extensiva de bajo mantenimiento se insertan en esta nueva calle peatonal concebida para el “estar”. Los bancos están pensados para disfrutar el espacio urbano de distintos modos. Las bancas-macetero circulares permiten aprovechar la sombra de la pérgola esperando al bus en cualquier hora del día. Los bancos lineales dibujan límites que separan la estancia del tránsito y las pequeñas bancas cilíndricas introducen un carácter más lúdico y permiten la interacción social.
La vegetación se inserta buscando la continuidad con la naturaleza que se abre en la visual del cauce del río Vinalopó, junto al que se implanta. Las cubiertas vegetales permiten una imagen amable del espacio desde los altos edificios del entorno. Además, permiten implementar beneficios ambientales, consiguiendo así un mayor aislamiento térmico por la elevada inercia térmica de las mismas. Favorecen la mitigación del efecto de isla de calor producido en estas zonas del levante por el sobrecalentamiento de superficies “duras”, acumulando menos calor durante el día y siendo capaces de refrescar el aire por la noche. Se comportan además como sumideros ecológicos de gases de efecto invernadero como el CO2 (una cubierta extensiva de sedums como estas capturan en torno a 1,387 kg. de CO2 por m2), siendo capaces de retener contaminantes del aire, aumentar la humedad relativa y producir oxígeno.
En el módulo de oficina de venta y aseo, la evapotranspiración que genera la cubierta verde no sólo regula la temperatura en la superficie de la cubierta y evita el flujo de calor hacia el interior del espacio, sino que, en épocas de más calor, actúa además como refrigeración pasiva, sustrayendo calor del edificio. El sistema de cubierta vegetal empleado utiliza además elementos reciclados dentro de sus componentes, utilizándose incluso sustratos con materiales cerámicos de construcción reutilizados para mejorar y aligerar su estructura.
Para el tratamiento superficial de este nuevo espacio urbano se ha utilizado un pavimento de adoquín de hormigón con tratamiento fotocatalítico, el cual reduce los compuestos tóxicos de la atmósfera y elimina la presencia de bacterias y gérmenes en el ambiente.
Se trata de un proyecto que transforma el movimiento diario en una experiencia urbana.