El museo ideado por Adjaye Associates se fragmenta en nueve pabellones interconectados que reinterpretan la escala y composición característica del campus de Princeton. Se organiza a partir de dos ejes principales —norte-sur y este-oeste— e integra circulaciones públicas que atraviesan la planta baja mediante. Las galerías se disponen como una secuencia de volúmenes articulados con patios, terrazas y espacios intermedios. Y en cuanto al programa, se incorporan aulas, laboratorios creativos, auditorios, estudios de conservación, oficinas y una cafetería en cubierta.
Constructivamente, la envolvente combina paneles de agregados pétreos con acabados rugosos y pulidos, elementos de bronce y amplias superficies de triple acristalamiento. En el interior, vigas estructurales de madera laminada glulam, superficies de terrazo y revestimientos de madera aportan una atmósfera de permanencia. A su vez, el proyecto incorpora estrategias de alto rendimiento energético, incluyendo una envolvente térmica optimizada y sistemas avanzados de control de humedad.

Museo de arte de la Universidad de Princeton por Adjaye Associates. Fotografía por Dror Baldinger FAIA.
Descripción del proyecto por Adjaye Associates
«El nuevo Museo de Arte de la Universidad de Princeton se concibe como un campus dentro del campus, un espacio de auténtica investigación donde la exhibición de prácticas diversas, el aprendizaje como síntesis de conocimiento y las conexiones interculturales se entrelazan en una experiencia singular que abarca una multiplicidad de ideas y personas.»
David Adjaye.
El Museo de Arte de la Universidad de Princeton cuenta con una nueva y audaz sede en el corazón del campus, diseñada por David Adjaye y su firma Adjaye Associates, con Cooper Robertson como arquitecto ejecutivo. Concebido como un «campus dentro del campus», el nuevo museo duplica el tamaño de su predecesor mientras permanece arraigado a su emplazamiento histórico, reforzando su papel central en la vida universitaria y su condición de núcleo cultural para la comunidad en general.
Ubicado estratégicamente entre Elm Drive y Chapel Drive, a lo largo de McCosh Walk, el nuevo museo de tres niveles y 146.000 pies cuadrados (13.565 m²) toma inspiración del legado arquitectónico de Princeton. En sintonía con la permeabilidad del campus, el diseño fragmenta la masa en nueve pabellones interconectados que dialogan con los edificios circundantes. Organizado en torno a dos ejes principales —norte-sur y este-oeste—, el museo se alinea con los recorridos existentes, asegurando su integración con la vida cotidiana universitaria incluso cuando las galerías están cerradas. Dos importantes «artwalks» atraviesan la planta baja, conectando el edificio con la circulación del campus y permitiendo que partes del museo permanezcan activas más allá del horario de exhibición.
Las galerías se organizan como una secuencia de volúmenes intercalados con espacios intermedios que enmarcan vistas hacia hitos universitarios, el paisaje y esculturas al aire libre. La volumetría responde a la pendiente natural del terreno, descendiendo en niveles para crear terrazas, patios abiertos y espacios exteriores de reunión capaces de albergar eventos de entre 200 y 2.000 personas. El diseño paisajístico preserva los olmos y hayas maduros a lo largo de McCosh Walk, reubicando árboles significativos cuando es posible e incorporando nuevas terrazas verdes que integran el museo con la topografía.
El diseño enfatiza la transparencia y la interacción mediante ventanas tipo lente, lucernarios y circulaciones abiertas que conectan arte, paisaje y comunidad. La selección de materiales y los tratamientos de fachada están pensados para captar la luz desde todas las direcciones, animando el edificio a lo largo del día. El exterior combina paneles de agregados pétreos alternando acabados rugosos y pulidos, junto con bronce y ventanas de triple acristalamiento. El resultado es una arquitectura articulada, texturizada, porosa y sensible a su entorno.
En el interior, vigas estructurales de madera laminada (glulam) y materiales cálidos aportan tactilidad y escala humana a espacios principales como el Vestíbulo de Entrada, el Grand Stair Hall y el Grand Hall. Los acabados interiores en terrazo y madera reflejan el mismo cuidado presente en la fachada, otorgando a la experiencia del visitante una sensación de oficio y permanencia.
El diseño responde a una ambiciosa visión curatorial que prioriza el contacto cultural, el intercambio y la narrativa. El 95% del espacio expositivo se ubica en un único nivel, reuniendo la colección global de Princeton de maneras que desafían las jerarquías tradicionales de exhibición y alteran las narrativas convencionales de la historia del arte. La disposición invita a nuevos encuentros entre geografías, cronologías y culturas. Depósitos visibles, diferentes alturas de techo y vistas enmarcadas permiten que los visitantes perciban obras desde las zonas de circulación y desde el exterior, disolviendo el umbral tradicional entre museo y campus.
El programa del museo apoya la enseñanza, la investigación y la práctica creativa en todos los niveles. La planta baja alberga espacios públicos y educativos con aulas para estudio de objetos, “laboratorios de creatividad”, salas de seminarios y auditorios; mientras que los niveles superiores contienen galerías, estudios de conservación, oficinas y una cafetería en la azotea con áreas interiores y exteriores. El flexible Grand Hall acoge conferencias, presentaciones y encuentros comunitarios en múltiples configuraciones, ampliando el rol del museo como espacio de diálogo e intercambio.
Como ha señalado el presidente de Princeton University, Christopher Eisgruber, el nuevo museo reafirma el arte como parte esencial de la experiencia del campus, al tiempo que ofrece una puerta de acceso acogedora para todos. El edificio se suma a cerca de 30 hitos arquitectónicos importantes dentro de la universidad, distinguiéndose por su capacidad de ser simultáneamente un centro de investigación, un foro cívico y una obra arquitectónica dinámica.
Sostenibilidad
El nuevo edificio alcanza la certificación LEED Gold y se alinea con el Plan de Sostenibilidad de Princeton University para lograr emisiones netas cero de carbono hacia 2046. Las tecnologías sostenibles fueron incorporadas desde el inicio del proyecto, permitiendo alcanzar objetivos de desempeño que superan los estándares actuales. Una envolvente de alto rendimiento, un fuerte aislamiento y “lentes” de triple acristalamiento con rupturas térmicas estructurales proporcionan un excelente control térmico, mientras que los sistemas de humedad garantizan condiciones óptimas de conservación para la colección.
El museo también está sectorizado para operar selectivamente, permitiendo que ciertas áreas permanezcan abiertas de forma independiente, minimizando el consumo energético mientras el edificio continúa activo durante el día y la noche.