El apartamento ideado por Pedro Pitarch se articula mediante una serie de envolventes curvas que delimitan cuatro «foams» o burbujas domésticas: alimenticio, higiénico, descanso y vacío. Cada una de estas esferas se define por los objetos y procesos que alberga, integrando mobiliario, almacenamiento, iluminación y equipamiento dentro del propio espesor de sus pieles.
La materialidad refuerza la dualidad entre el interior y el exterior de las burbujas. En el interior de cada foam, un mortero mineral impermeable reviste de manera continua suelos, paredes y techos, generando superficies resistentes y homogéneas que enfatizan la condición abstracta de las envolventes. En contraste, los espacios exteriores a las burbujas se materializan mediante tarima de madera y paneles acústicos de viruta comprimida en su color natural, integrando además el sistema de iluminación.
La estructura metálica existente se destaca mediante un acabado en azul Delft, mientras que las instalaciones verticales se concentran en conductos insonorizados revestidos con chapa de acero inoxidable.

Apartamento Foam por Pedro Pitarch. Fotografía por Imagen Subliminal.
Descripción del proyecto por Pedro Pitarch
El Apartamento Foam plantea un desplazamiento de la noción de domesticidad tradicional, basada en una taxonomía de habitaciones y funciones (descansar, comer, lavarse), hacia una concepción contemporánea que entiende la vivienda como un ensamblaje de objetos, dispositivos y sistemas heterogéneos.
En la metrópolis contemporánea, la domesticidad no está determinada por espacios estancos, por habitaciones, sino por espumas de aparatos cuya escala se modifica constantemente y cuyo perímetro sufre deformaciones. Mientras que la domesticidad moderna se organizaba mediante una separación programática de usos (dormitorio para dormir, cocina para cocinar y aseo para asearse); la domesticidad contemporánea se acerca más a la lógica del concepto de «espuma» de Peter Sloterdjik, que nos permite construir el hogar como una aglomeración de micro-esferas operativas. Estas micro-esferas aparecen como campos de relación entre objetos, infraestructuras, afectos, cuerpos y tecnologías.
Los objetos, sistemas e infraestructuras que configuran la espuma funcionan como aparatos o dispositivos en el sentido de Foucault y Agamben. Y es que no son simplemente maquinas y tecnologías, sino que actúan como una red de elementos materiales e inmateriales que cataliza y orienta las acciones de los sujetos.
La domesticidad contemporánea, lejos de ser una composición formal de piezas espaciales funcionalmente determinadas, pasa a ser una espuma de aparatos y objetos heterogéneos. El Apartamento Foam constituye un territorio de ensamblajes entre objetos, de espumas que contienen sistemas, tecnológicas, infraestructuras y cuerpos, más allá de una mera secuencia de recintos espaciales. El límite de la habitación tradicional se sustituye por la piel de una determinada condición productiva, ambiental, higiénica o reproductiva.
«Clusters» de Objetos
Este proyecto constituye un testeo de una investigación de nuestro estudio en torno a la domesticidad definida desde los objetos huéspedes. Y se inscribe en la línea de una serie de proyectos en los que hemos tratado de probar la disociación entre contenido y continente. Sosteniendo que la geometría arquitectónica depende más de la necesidad o no de envolver con pieles, materiales o inmateriales, a una red de sistemas y grupos de objetos, y no tanto de categorizar funciones que impongan modos de vida.
En lugar de definir un tipo doméstico desde una configuración puramente funcional, el Apartamento Foam ofrece una estrategia que surge desde las envolventes, las «pieles arquitectónicas» que contienen, hospedan y alojan a clusters de objetos, sistemas, tecnologías y procesos que necesitan convivir juntos para producir escenarios domésticos.
Una aproximación tipológica a la domesticidad definida desde sus «Objetos Huéspedes». Estos no se celebran deliberadamente, sino que configuran cualitativamente la forma arquitectónica desde su interior y, como consecuencia, una concepción de la vivienda como «domesticidad esponjada».
Se trata de una Arquitectura Orientada a los Objetos, que desarrolla materialmente la tesis anunciada por Graham Harman. Una arquitectura que define un Foam Espacial que no es tan fácilmente reducible a habitaciones.
«Un-Ready Made»
La domesticidad esponjada del apartamento implica la necesidad de un esquema espacial fuera de lo convencional. Cada burbuja de este Foam, de esta espuma doméstica, se define desde los objetos, desde los sistemas que hospeda. Cada burbuja se materializa mediante dos condiciones:
Una primera condición organizativa. La de abrazar, albergar, contener los aparatos domésticos: Objetos para la alimentación, objetos para la higiene, objetos para el descanso, objetos para el ocio, objetos para la reproducción, objetos para la producción…
Y por otro lado, una segunda condición geométrica abstracta. La de las curvas del un-ready-made formal implantado desde el contexto urbano cercano. La planta de Torres Blancas, edificio adyacente al apartamento, se modifica con unas reglas topológicas para circunscribir a los objetos, generando una geometría deformada cuyo resultado difiere sustancialmente del original. El significado de la morfología original queda obsoleto y es una mera anécdota, su planta habría actuado simplemente como un “escalímetro topológico”, como una herramienta para construir la casa, como lo son una sierra radial o unos alicates.
La planta del edificio de Oíza, se deforma para crear un dispositivo interior. En lugar de producir una fachada urbana, origina un sistema doméstico. Un software cuya forma, cuya traza, no afecta al hardware, sino que se ajusta en su interior y, como una espuma dentro de un recipiente, se adapta a el.
El resultado elimina el ornamento en el hogar, imponiendo prescindir de la decoración ya que la propia forma domestica sustituye la necesidad de decorar, visibilizando la propia forma de los objetos. De la misma forma que una bolsa de la compra o una mochila lo hacen con su contenido.
Materialidad Esponja
La materialidad del apartamento segrega dos realidades: una interior a las burbujas y otra exterior a ellas.
La piel de cada burbuja es abstracta, genérica, no tiene condición material. Su única cualidad es geométrica, morfológica.
El interior es específico y consecuencia de los sistemas que hospeda. La necesidad de una continuidad material, con capacidad de resistencia frente al desgaste y que resolviese todos sus paramentos por igual, llevan a aplicar un mortero mineral impermeable por suelo, paredes y techos.
El exterior, en cambio, se relaciona con el ocio y la vida social. Siendo el material elegido para los suelos la tarima de madera y para los falsos techos el tablero de panel comprimido de viruta acústica, aplicado en su color crudo y que aloja a su vez el sistema de iluminacion.
Esta dualidad den dentro y fuera de las espumas coordina a su vez las intimidades domesticas: Dentro de las burbujas las acciones son más privadas. Fuera de ellas las acciones son mas publicas.
Al margen de las espumas domésticas, existen dos sistemas ajenos que atraviesan todo el espacio. Uno de ellos es la estructura del edificio, de perfilería estructural metálica cuya presencia se intensifica al lacarse en Azul Delft. Mientras que las instalaciones verticales, agrupadas en antiguos patinillos que originariamente obligaban a la presencia de tabiques innecesarios en las zonas comunes de la vivienda, se han organizado dentro de una pareja de tubos insonorizados forrados de chapa de acero inoxidable.
Foams
En lugar de dividir el apartamento en habitaciones o piezas, la estructura arquitectónica de las pieles curvas definen cuatro foams.
Foam Alimenticio
No sólo contiene los objetos y sistemas de una cocina convencional, sino que materializa otros escenarios necesarios para la alimentación y sus consecuencias, para ello, la piel se pliega y se recorta definiendo una barra americana y un doble sistema de puertas correderas que re configuran el espacio y lo vinculan o independizan de los nichos intermedios que dispone.
Foam Higiénico
El aseo tradicional se reconfigura en una secuencia de objetos ordenados alrededor del patinillo de instalaciones: la lavadora se esculpe en su piel, la ducha se talla en un recoveco generando un asiento y el lavabo aparece como un pliegue de la piel, una arruga programática.
Foam Descanso
El almacenamiento o el espacio de tele trabajo son aumentos del espesor geométrico del perímetro de esta pieza, cuya piel adquiere grosor para transformarse en un armario empotrado, en una mesa o en un sistema de estanterías. La piel incluye la iluminación como pliegue de su techo y envolvente.
Foam Vacío
Los lugares más públicos del apartamento son realmente dos residuos de las demás burbujas. Uno consecuencia de la posición de la entrada dentro del bloque de vivienda. Otro consecuencia de la posición de la terraza y aperturas exteriores. Las interrupciones, tangencias y estrías de las pieles de las burbujas definen espacios de oportunidad del foam más indefinido.