El edificio desarrollado por Gádor de Carvajal, Juan Casariego y Fernando Cruz se configura a partir de un amplio basamento de cuatro plantas —niveles 0, 1, 2 y 3— que alberga las áreas de Admisión, los Servicios Centrales de Diagnóstico y Tratamiento, los bloques Quirúrgico y Obstétrico, las áreas de Atención Ambulatoria, Urgencias, Laboratorios y demás servicios asociados. Sobre esta base se desarrollan las unidades de hospitalización, organizadas en tres piezas rectangulares dispuestas en peine que parten desde el nivel 2 y se elevan, una de ellas hasta el nivel 3 y las dos restantes hasta el nivel 7.
Concebido como una «calle mayor» hospitalaria, el eje central actúa como espacio de referencia y organiza el funcionamiento global del edificio, facilitando la orientación de los usuarios con una mínima dependencia de la señalética. La configuración en peine ha permitido incorporar criterios de flexibilidad que favorecen la adaptación de las distintas áreas a los cambios derivados de la evolución tecnológica y la implantación de nuevas técnicas asistenciales.
En estrecha relación con el paisaje circundante, los arquitectos otorgan un especial protagonismo a la vegetación, no solo en el entorno inmediato del edificio, sino también en los patios interiores y las cubiertas ajardinadas. El objetivo es dotar al conjunto de una estructura vegetal capaz de convivir con la construcción y mitigar su impacto sobre el medio. Más allá de resolver cuestiones estrictamente funcionales, la disposición de las habitaciones responde a las condiciones del entorno, reforzando el vínculo entre los espacios interiores y el paisaje natural.

Nuevo Hospital Universitario de Cuenca por Gádor de Carvajal, Juan Casariego, Fernando Cruz. Fotografía por Luis Asín.
Descripción del proyecto por Gádor de Carvajal, Juan Casariego y Fernando Cruz
El edificio se emplaza sobre una extensa parcela, de 200.000 m² situado en el nuevo desarrollo de «El Terminillo», un marco natural muy atractivo de terrenos ondulados poblados de encinas, quejigos y plantas herbáceas y aromáticas características de Cuenca.
La gran superficie de la que disponíamos para implantar el proyecto posibilita el trazado de un hospital horizontal, esquemático, adaptado a la sección topográfica y organizado en peine con las distintas áreas dispuestas según las necesidades programáticas en torno a una espina central vertebradora. Este esquema se remata al este con el gran vestíbulo principal, proyectado en un cuerpo de dos alturas que forma un gran porche y que con fachada traslúcida destaca, brillante, del resto del conjunto.
El proyecto trasciende el ámbito del propio edificio, y plantea un gran complejo hospitalario en el cual los patios y jardines, los recorridos a pie o en vehículo, los aparcamientos en superficie, se entretejen con lo edificado buscando la eficacia funcional y el bienestar de los usuarios.
Son destacables la incorporación de un cuidado proyecto de jardinería y el interés por fundir el ámbito del hospital con el paisaje natural sobre el que se recorta el edificio, manteniendo la topografía original en gran parte de la superficie libre de parcela. Hacia este paisaje se orientan las habitaciones. El esquema concebido permite mediante una «espina» central vertebradora, conectar todos los servicios asistenciales fundamentales, sin cruces no deseados, con los tránsitos externos.
La afluencia pública de personas hacia el interior del edificio se encauza mediante el gran vestíbulo de doble entrada (ambulatoria – hospitalaria) dispuesto perpendicular al eje vertebrador de carácter más interno.
Para facilitar el acceso a las unidades de hospitalización se proyecta un amplio corredor que une el Vestíbulo General hospitalario con los núcleos de comunicación vertical de todas las alas de hospitalización previstas, permitiendo un acceso diferenciado y «exclusivo» a los visitantes de estas unidades.
La configuración en «peine» elegida de las áreas de tratamiento y diagnóstico ha permitido distribuirlas incorporando criterios de flexibilidad que posibilitan la adaptación de estas zonas a los inevitables cambios de ciertos espacios, generados por el progreso tecnológico, o la implantación de nuevas técnicas; también este esquema facilita la segregación de los tráficos externos e internos. Este «eje central» o «calle mayor» hospitalaria se ha proyectado para que sirva como espacio de referencia, generando un orden global de funcionamiento del edificio que permite la fácil orientación de los usuarios, casi sin la intervención de la señalética.
Gracias al orden establecido, los flujos principales se han resuelto horizontalmente sin cruces, barreras arquitectónicas ni interferencias, a ambos lados de este gran eje vertebrador, en el que además se sitúan las principales comunicaciones verticales, como son ascensores, montacamas, escaleras y conductos de instalaciones.
Se ha proyectado un edificio que, en términos generales, cuenta con un amplio basamento de cuatro plantas, niveles 0, 1, 2 y 3, que contienen las áreas de Admisión, los Servicios Centrales de Diagnóstico y Tratamiento, los Bloques Quirúrgicos y Obstétricos, las Áreas de Servicios Ambulatorios, de Urgencias, Laboratorios, etc... y se completa el volumen del conjunto con las Unidades de Hospitalización, desarrolladas en tres piezas rectangulares dispuestas en peine que arrancan del nivel 2 y se alzan, una hasta el nivel 3 y las dos restantes hasta el nivel 7.
En el nivel 1, coincidente con la proyección de estas alas hospitalarias se han propuesto los núcleos de comunicación vertical y en el Nivel 1, secuencialmente de Este a Oeste los servicios de Hotel de Pacientes, Voluntariado, Sala de Cultos, Cafetería de personal y Oficina Técnica de Ingeniería y Mantenimiento.
La parcela, aunque en la actualidad dispone de una red de viales con encuentros en rotonda en las cuatro esquinas, que otorgan unas condiciones de accesibilidad óptimas al recinto, así como gran facilidad de comunicación con el centro urbano, al suroeste del cual se enclava la parcela. Esta condición se aprovecha para proyectar una red de accesos y circulación interior segregada.
La entrada principal al recinto, hacía las áreas ambulatorias y hospitalización, se abre en el lado este de la parcela, y enlaza con los accesos y aparcamientos públicos (dispuestos en la zona norte y este, de la misma). Existe una entrada de suministros y personal en el lado oeste, con un viario interno que conduce a los aparcamientos de personal, de la zona norte y oeste de la parcela, y da acceso al área de suministros y evacuación de residuos e instalaciones del edificio.
La entrada de urgencias se abre en el lindero norte, con circuito exclusivo que conduce hasta el nivel 1, y que permite la entrada y salida inmediata del recinto hospitalario o la incorporación al viario interior y a los aparcamientos.
El viario interior es continuo, pudiéndose recorrer perimetralmente todo el edifico, y la circulación interior podría funcionar igualmente en el caso de permanecer abierto solo alguno de los accesos, si se considerara conveniente. En la propuesta se analiza la solución con la apertura simultánea de los distintos accesos, y se prevén medidas de restricción de paso en ciertos tramos, como barreras levadizas, para evitar la intrusión del público en zonas internas. La posibilidad de que el tráfico rodado rodee el edificio, y por tanto un coche de bomberos lo pudiera realizar, garantiza la seguridad contra incendios del conjunto.
Se da una especial importancia a la vegetación, no solo del entorno de la edificación, sino también al interior de los patios y cubiertas ajardinadas, queriendo dotar al conjunto de un medio vegetal que conviva con la construcción y atenúe su impacto sobre el medio. A este planteamiento se suman todas las medidas de sostenibilidad tenidas en cuenta con la intención de conseguir un «hospital verde».