El objetivo de MAD para la Plaza Cultural de la Bahía de Shenzhen es doble: crear una plataforma para el intercambio internacional en diseño y cultura, y, al mismo tiempo, un espacio público costero abierto a la ciudad durante todo el día. Aquí la gente corre, pasea con sus hijos, descansa, contempla el mar, hace fotografías y, entre la ciudad contemporánea y el océano milenario, encuentra un lugar desde el que trascender la percepción cotidiana e imaginar una relación distinta con la naturaleza y el tiempo.
«Gran parte de mi trabajo está guiado por la misma pregunta: ¿puede el espacio público ser más abierto e igualitario? Shenzhen es una ciudad joven y eficiente, y este lugar ha sido completamente ganado al mar. ¿Cómo puede nuestro diseño transformar la naturaleza ancestral en una imaginación compartida del futuro y hacer que un gran edificio cultural resulte cercano, al servicio de la experiencia humana?»
Ma Yansong, fundador y socio principal de MAD Architects.

Plaza Cultural de la Bahía de Shenzhen por MAD. Fotografía por Zhu Yumeng.
La cubierta se convierte en un parque
Las cubiertas verdes ondulantes se prolongan de forma natural hacia el Parque del Talento. En el lado este, la vía de tráfico se sotierra, liberando toda la planta baja para el uso peatonal. Los visitantes pueden acceder desde cualquier dirección, ascender por suaves pendientes, recorrer los senderos de la cubierta y alcanzar miradores orientados hacia la bahía. En el lado oeste, frente a la avenida principal y al perfil de las sedes corporativas, dos pasajes abiertos las veinticuatro horas, flanqueados por escaparates suspendidos e iluminados, conectan los pabellones norte y sur. Una pasarela peatonal enlaza directamente el parque de cubierta con el tejido urbano, haciendo que ciudad, plaza y litoral se fundan en una única continuidad.

Plaza Cultural de la Bahía de Shenzhen por MAD. Fotografía por Zhu Yumeng.
Un futuro ancestral: cuando el agua retrocede y emergen las piedras
El conjunto alberga dos grupos de edificios, al norte y al sur, dedicados respectivamente al diseño creativo y a la vida científica, e incluye salas de exposiciones, espacios educativos, una biblioteca especializada en diseño y un teatro multifuncional.
Partiendo de la idea de un «futuro ancestral», se fragmenta el museo en una serie de volúmenes independientes que descienden progresivamente en altura desde la ciudad hacia el mar, preservando las vistas a través del conjunto. Las fachadas, revestidas de granito blanco natural dispuesto en estrechas piezas verticales, acompañan las suaves curvas de la arquitectura.

Plaza Cultural de la Bahía de Shenzhen por MAD. Fotografía por Zhu Yumeng.
Un ritmo espacial entre movimiento y pausa
Los accesos se distribuyen en los distintos frentes urbanos del edificio, sin imponer un recorrido único. Un atrio anular, situado entre los volúmenes pétreos, articula las salas de exposición, mientras la luz natural recorre lentamente los espacios de hormigón visto a lo largo del día.
En las galerías principales, la estructura nervada de hormigón permanece vista en el techo, integrando discretamente la iluminación y las instalaciones. La sala de mayor altura del pabellón norte alcanza los 16 metros y ofrece un espacio sereno e iluminado por luz cenital difusa; en el pabellón sur, una gran sala abovedada de amplia luz se desarrolla en un espacio bajo y horizontal.
En el centro del conjunto, una lámina de agua poco profunda evoca los humedales costeros, mientras que la plaza y las cubiertas acogen durante todo el año actuaciones al aire libre, mercados de arte y festivales.

Plaza Cultural de la Bahía de Shenzhen por MAD. Fotografía por Hufton+Crow.

Plaza Cultural de la Bahía de Shenzhen por MAD. Fotografía por ACF.
Junto a la ruta migratoria
La Bahía de Shenzhen constituye una de las principales escalas de la ruta migratoria de Asia oriental-Australasia. Cada otoño e invierno, decenas de miles de aves —como espátulas carinegras, chorlitos y correlimos— descansan y se alimentan en los manglares.
El edificio mantiene una escala baja y fragmentada para no interferir con este corredor ecológico. Sus cubiertas se han plantado exclusivamente con especies autóctonas y la vegetación situada entre los volúmenes desciende gradualmente hacia la costa, integrándose con el humedal en lugar de establecer un límite frente a él.

Plaza Cultural de la Bahía de Shenzhen por MAD. Fotografía por Zhang Chao.
Un hito cultural sin centro
No se plantea como un icono aislado, sino como un espacio público en constante evolución que conecta el distrito empresarial con la costa, el centro comercial con el ámbito cultural. Las aves sobrevuelan el conjunto durante sus migraciones; las personas recorren las cubiertas y atraviesan el edificio; en su interior, el bullicio urbano da paso a un ambiente de calma.
Ecología, ciudad y experiencia humana dejan de entenderse como ámbitos separados. Frente a la velocidad de la metrópolis contemporánea, la arquitectura responde recuperando la idea de una naturaleza ancestral y se sitúa deliberadamente en un segundo plano, reduciendo la distancia entre la institución cultural y la ciudadanía y tendiendo un puente entre pasado y futuro.