La propuesta, planteada por NEXT architects para la torre de vigilancia de Einderheide, tiene una escalera de caracol en su interior que conecta el acceso con una plataforma de observación situada a 26 metros de altura. El ascenso va ofreciendo perspectivas sorprendentes, gracias a diferentes muescas realizadas en la envolvente, hasta llegar a su cima, situada sobre la copa de los árboles.
El volumen cuenta con diferentes nichos y cavidades a distintas alturas, cuya forma genera cavidades que ofrecen refugio a los murciélagos arborícolas, alojados en colmenas desarrolladas por el ecólogo Jeroen Mos. La fachada está compuesta por columnas de alerce laminado, revestidas con pino termotratado, que, gracias a su rugosidad, permiten a los murciélagos agarrarse.

Torre de vigilancia Einderheide por NEXT architects. Fotografía por Karl Banski.
Descripción del proyecto por NEXT architects
La torre de observación de Einderheide ofrece a los visitantes una perspectiva única del bosque circundante. Esta construcción de madera de 26 metros de altura también sirve de hábitat para las diversas especies de murciélagos de la zona. Su diseño es sencillo, pero posee una forma reconocible e icónica que contribuye a la identidad de Einderheide.
La torre forma parte de la red de senderos para ciclistas y senderistas del bosque de Einderheide y funciona como punto de descanso y orientación en la ruta. El emplazamiento se encuentra en la ruta migratoria de los murciélagos, por lo que resulta ideal para albergar diversas especies. A diferentes alturas, la estructura crea una variedad de nichos y cavidades que facilitan distintos tipos de hábitats, como residencias de invierno y verano, y lugares de apareamiento y anidación.
Los visitantes suben por una escalera de caracol hasta la plataforma de observación y disfrutan de una vista panorámica del entorno a 26 metros de altura. Durante el ascenso, las hendiduras a diferentes niveles ofrecen una experiencia sorprendente entre los árboles y el bosque. Este discreto pero característico monumento es la pieza final de la serie de iconos de la zona que otorgan a la carretera provincial N69 una identidad clara y reconocible.
La torre se compone principalmente de una estructura de madera laminada con muescas a diferentes alturas. La construcción de madera se integra a la perfección en el paisaje forestal y el material es ideal para el alojamiento de murciélagos, ya que imita el hábitat natural de diversas especies que viven en los árboles. La rugosidad de la madera les proporciona agarre para aterrizar y desplazarse. Además del refugio invernal en el sótano de la torre, se han integrado en la fachada 20 hábitats especialmente diseñados que proporcionan refugio a diversas especies de murciélagos.