El proyecto ideado por llLab se adapta a la pendiente natural del terreno, que desciende de norte a sur, y organiza sus espacios en torno a las diferentes relaciones visuales con el paisaje. El comedor dispone de 108 plazas y se abre mediante grandes ventanales horizontales hacia el entorno. Entre el área de comedor y los mostradores de servicio se incorpora un lucernario y, en el exterior, los aleros prolongados conforman espacios intermedios para contemplar el agua o detenerse.
Constructivamente, el proyecto combina una cubierta metálica de color gris oscuro con una envolvente interior dominada por la madera natural. En el interior, las paredes y los techos están recubiertos por madera. Por otro lado, la incorporación del washi en el lucernario introduce además un elemento ligero que transforma la luz solar en una iluminación suave, reforzando el carácter doméstico y acogedor del espacio.

«Shan Canteen» por llLab. Fotografía por Arch-Exist Photography.
Descripción del proyecto por llLab
Enclavada en lo profundo de la Reserva Natural Nacional de la Montaña Wuling, en Chengde (Hebei), la comunidad residencial Aranya Wuling Mountain se integra serenamente en su entorno natural. La vida aquí transcurre junto a los manantiales de la montaña; la vegetación y los arroyos de aguas cristalinas crean una barrera natural que confiere a la zona una atmósfera tranquila y apartada, lejos del bullicio del mundo exterior.
El Shan Canteen es un edificio comunitario destinado a las comidas diarias y al ocio, situado en una ladera cubierta de hierba junto al arroyo. El terreno presenta un desnivel descendente de norte a sur, con vistas al agua hacia el oeste y un jardín paisajístico hacia el este. El edificio se asienta a baja altura; su cubierta metálica de color gris oscuro refleja suavemente el cielo y se funde discretamente con el entorno. El diseño de la cubierta, que combina faldones inclinados y hastiales, confiere al edificio una silueta limpia desde cualquier ángulo. Sus amplios aleros se prolongan de forma continua por todo el perímetro, creando un espacio semiabierto que actúa como transición entre el interior y el exterior. Aquí, los visitantes pueden detenerse a contemplar las vistas, sentir la brisa y escuchar el murmullo del arroyo.
En el interior del comedor, los ventanales horizontales alargados integran el paisaje exterior, convirtiendo el entorno natural en el telón de fondo de la experiencia gastronómica. Los aleros inclinados hacia abajo bloquean el sol estival al tiempo que dirigen la mirada hacia el agua. La zona de comedor cuenta con 108 plazas. Entre esta área y los mostradores de servicio, un lucernario revestido de papel *washi* filtra la luz solar, transformándola en una iluminación suave y difusa que aporta un ambiente acogedor al espacio.
El interior emplea chapas de madera natural, con techos y paredes revestidos en acabados de madera. La calidez de este material contrasta sutilmente con los tonos verdes y azules frescos del exterior. El diseño, limpio y contemporáneo, armoniza con el entorno natural y ofrece a los comensales una experiencia cómoda y hogareña, manteniendo siempre presente el paisaje montañoso.