FERRUM de Juan Mateos Corona está construido con diferentes tipos de acero que volverán a incorporarse a su ciclo productivo una vez se desinstale, convirtiéndose en una propuesta claramente reciclable. Con este planteamiento, el arquitecto ha buscado rendir homenaje a la actividad siderúrgica que contribuyó a configurar la identidad y el paisaje urbano de Sestao. El hecho de que los materiales de esta arquitectura puedan regenerarse y adquirir nuevos usos propone una mirada distinta sobre una industria tradicionalmente asociada a la contaminación, reconvirtiéndola en un símbolo de regeneración y sostenibilidad de los materiales.

Pabellón FERRUM TAC! 2026 por Juan Mateos Corona. Fotografía por Mikel Blasco.
La instalación ligera y desmontable, adopta la forma de una cubierta circular galvanizada situada junto al Alto Horno y establece con él una relación directa transformando temporalmente la plaza en una galería abierta, un paisaje de juego y un lugar donde detenerse bajo la sombra. Bajo la gran cubierta circular de quince metros de diámetro, chapas de acero reutilizadas, estructuras ligeras y elementos procedentes de la industria adquieren temporalmente una nueva función. Incluso el suelo participa de este relato: pequeños montículos de escoria evocan las antiguas vías ferroviarias.

Axonométrica. FERRUM, propuesta del arquitecto Juan Mateos Corona.
Durante unas semanas, FERRUM convierte la rigidez de la arquitectura industrial en un espacio público vibrante y ciudadano. Donde antes habitaba la producción fabril, el pabellón invita ahora a la pausa, el encuentro y la experiencia compartida. Se activa así un diálogo entre dos épocas de Sestao: los ecos materiales y visuales de su memoria obrera se rescatan para alimentar una reflexión contemporánea en torno a la regeneración urbana y los nuevos ciclos de la materia.