«Casa Saiar» ideada por Castroferro Arquitectura, articula los dos niveles originales de la pendiente mediante una pieza que funciona como elemento conector. Para permitir el acceso rodado y peatonal, se genera un vacío con un dintel de hormigón visto al desmontar un tramo del muro de granito. En cuanto a su distribución, la planta de sótano alberga el garaje, una zona social y una bodega. Por otro lado, el nivel superior se organiza a partir de dos muros que generan dos espacios, uno para ubicar el despacho y el dormitorio, y otro destinado para la sala y la cocina.
Para la construcción de la vivienda, se optó por seleccionar materiales a partir del acceso con la mayor proximidad posible, como el pino gallego termotratado, el granito y los áridos de la cantera local, logrando una arquitectura integrada en el paisaje gallego y adaptada al clima local.

Casa Saiar por Castroferro Arquitectura. Fotografía por Héctor Santos-Díez.
Descripción del proyecto por Castroferro Arquitectura
Casa Saiar, una vivienda unifamiliar situada en el disperso rural de Caldas de Reis que aborda una cuestión central en el contexto actual: cómo intervenir en el medio rural desde la contemporaneidad sin romper su lógica territorial.
La parcela, organizada históricamente para hacer productiva la pendiente, conserva un socalco de granito y un carballo que actúan como referencias físicas y espaciales. El proyecto asume estos elementos como punto de partida, incorporándolos a la estrategia arquitectónica y estructural de la vivienda.
Arquitectura como conector entre cotas
La intervención articula los dos niveles originales del terreno mediante una pieza que funciona como elemento conector. Se desmonta un tramo del muro de granito para permitir el acceso rodado y peatonal, resolviendo el vacío mediante un dintel de hormigón visto que recompone la continuidad estructural del conjunto.
La planta inferior alberga el garaje, el acceso peatonal y un espacio social vinculado a una bodega, en coherencia con la tradición vitivinícola de la zona. Este ámbito se abre a un patio contenido que introduce iluminación natural y amplía el uso hacia un exterior protegido y de escala doméstica.
Dos muros que estructuran la vida doméstica
La planta superior se organiza a partir de dos muros paralelos de hormigón visto que fragmentan el volumen y ajustan su escala a la dimensión de las crujías tradicionales del entorno rural gallego.
Estos muros generan dos cuerpos desplazados entre sí: uno alberga el porche de acceso, el despacho y el dormitorio; el otro se destina a una zona de día diáfana. La conexión entre ambos se produce a través de un paso alineado con una gran ventana frontal que sitúa el carballo como referencia constante en los recorridos interiores.
La prolongación de los muros hacia el exterior define pequeñas áreas protegidas asociadas a las estancias principales, reforzando la continuidad entre interior y paisaje.
Materialidad y adaptación climática
La selección material responde a criterios de proximidad y coherencia constructiva. El hormigón visto establece un diálogo directo con el granito existente; la fachada trasventilada de pino termotratado protege las zonas habitables y permite un comportamiento adecuado frente a la humedad y la lluvia atlántica.
Los áridos procedentes de la gravera local consolidan la continuidad material con el territorio. La vivienda asume el envejecimiento como parte del proyecto, integrándose progresivamente en el paisaje gallego.
Una casa para el nuevo contexto rural
Casa Saiar responde a un perfil contemporáneo de habitantes que desarrollan su actividad profesional en remoto y buscan compatibilizar concentración, vida doméstica y relación directa con el entorno natural.
El proyecto plantea una arquitectura donde estructura, topografía y uso se alinean, ofreciendo una respuesta precisa a las transformaciones actuales del medio rural gallego.