Basándose en técnicas constructivas propias de la arquitectura vernácula, la vivienda desarrollada por OFIS arhitekti responde con precisión a las condiciones climáticas específicas del paisaje kárstico. Mediante el control del volumen, la sombra y las aberturas, la casa garantiza confort y estabilidad térmica en el interior. Con respeto y sensibilidad, el proyecto reelabora elementos característicos del Karst, dando lugar a una vivienda flexible y estrechamente vinculada con el entorno natural.
Para su ejecución, lejos de sustituir completamente lo existente, la intervención prioriza la reutilización de estructuras y materiales originales siempre que fue posible. Los tejados de teja tradicional fueron restaurados, los muros de piedra reparados y las contraventanas de madera recuperadas, demostrando cómo los principios constructivos locales pueden rehabilitarse de manera eficiente. La Casa Avber se presenta así como un modelo de arquitectura arraigada en la tradición, capaz de equilibrar la valoración del patrimonio con las necesidades de la vida doméstica contemporánea.

Casa Avber por OFIS arhitekti. Fotografía por Janez Martinčič.
Descripción del proyecto por OFIS arhitekti
Resumen del proyecto
En la cima de una colina con vistas a la meseta kárstica se encuentra el pueblo de Avber, un asentamiento compacto, moldeado por la piedra, el viento y el tiempo. Aquí, una finca ha sido cuidadosamente revitalizada para un cliente australiano cuya familia hunde sus raíces en este mismo pueblo. El proyecto lo reconecta no solo con un lugar, sino también con las tradiciones arquitectónicas de sus antepasados. Lo que surge es más que una renovación: es un retorno cultural, un hogar restablecido en un tejido marcado por los fuertes vientos invernales (burja), el peso de la piedra y el recuerdo de la vida en comunidad.
Patrimonio arquitectónico reinterpretado
El diseño reelabora elementos distintivos del karst con precisión y respeto. En su centro se encuentra el borjač, el patio cerrado que antaño protegía del viento a las familias, el ganado y las cosechas, creando un microclima para la vida cotidiana. A su alrededor se encuentran las tres partes de la finca: la vivienda de dos plantas, un establo y una dependencia para animales y almacenamiento. Esta disposición agrupada evoca la densidad de los pueblos kársticos tradicionales, donde el recinto era a la vez protección e identidad. Otros elementos —el balcón del nivel superior, los muros de piedra, las contraventanas de madera y las pesadas tejas korci— se han restaurado y reinventado con sutileza. Sus formas perduran, pero sus funciones se han actualizado, garantizando la continuidad entre el patrimonio y la vida moderna.
Experiencia de vida
La vida en la Casa Avber se desarrolla entre muros de piedra vistos y espacios redefinidos. La renovación celebra la honestidad material de la finca: las paredes toscas permanecen visibles, con las marcas del tiempo. Los antiguos elementos agrícolas adquieren nuevas funciones: un comedero para vacas se convierte en estanterías, los nichos agrícolas se transforman en almacenes. El patio, antes puramente funcional, renace como una sala de estar al aire libre protegida, resguardada de los vientos burja pero abierta al ritmo de la vida del pueblo. Los interiores se reorganizan para invitar a la luz y la claridad, equilibrando la comodidad con el peso perdurable de las estructuras originales.
Raíces y retorno
El proyecto no es solo arquitectónico, sino también profundamente personal. Para el cliente, regresar a Avber significó más que restaurar una casa: significó restablecer la conexión con el patrimonio familiar y la identidad cultural. La revitalización se convierte en un acto de continuidad intergeneracional, cimentando una vida contemporánea dentro del ADN protector del asentamiento kárstico. La casa ahora se erige como un refugio privado y un reencuentro simbólico con la aldea ancestral.
Adaptación Sostenible
El proyecto sigue el principio de reutilización y moderación. En lugar de reemplazar, se conservaron las estructuras y los materiales existentes siempre que fue posible. Se restauraron cuidadosamente los techos con tejas tradicionales korci, se repararon los muros de piedra y se dejaron a la vista, y se recuperaron las contraventanas de madera. Los interiores se actualizaron con solo las intervenciones más necesarias, logrando comodidad y eficiencia sin desperdicios innecesarios. Este enfoque mesurado minimiza el impacto ambiental a la vez que preserva la autenticidad de la finca.
Hacia el Futuro
La Casa Avber demuestra cómo la revitalización puede insuflar nueva vida a los asentamientos tradicionales sin fosilizarlos como museos. Al preservar las estructuras protectoras, reinterpretar los elementos vernáculos e integrar la narrativa personal en la arquitectura, el proyecto conecta el pasado con el presente. Se convierte en un modelo de cómo las casas kársticas, y el patrimonio rural en general, pueden seguir siendo hogares vivos y en evolución, arraigados en el paisaje y la memoria, pero abiertos a la habitabilidad contemporánea.