Para esta exposición, Isidro Blasco "vuelve a casa", a la ciudad donde vive, a Nueva York, para realizar esta metáfora de las casas a la deriva, sin rumbo, como expresión del actual sentimiento de desesperación de mucha gente. Una interesante y como siempre brillante reflexión de Blasco sobre la situación actual, pero también sobre lo más cercano, como el mismo autor explica.
Sin querer ser muy dramático, se me ocurrió esta metáfora de las casas a la deriva, sin rumbo, como expresión de este sentimiento de desesperación que se ve en las caras de la gente que vive aquí y que todos sentimos muy profundamente.
Descripción del proyecto por Isidro Blasco
Después de muchos trabajos realizados sobre las ciudades de Sídney, Sao Paulo, Lisboa, Madrid, Melbourne, Chicago, Berlín, etc; siempre fuera de la ciudad de Nueva York, donde vivo; en los últimos dos años he sentido la necesidad de mirar más cerca, a lo más cercano.
Con la idea siempre presente de que tenía un poco olvidado lo que realmente importa en la vida: el contexto más familiar, lo cotidiano; ha surgido esta colección de puentes y otras estructuras arquitectónicas tan impresionantes y alucinantes que abundan en esta ciudad.
Y en medio de este trabajo vinieron las elecciones a Presidente en este país; y se hablo mucho de renovar la envejecida infraestructura, de puentes oxidados y a punto de caerse, etc.
Y luego ganó la Presidencia quien la ganó.
Y ahora viene la tormenta, el aluvión de agua torrencial que se llevará río abajo el trabajo y esfuerzo de tanta gente que lo ha dado todo por este país y por esta ciudad.
Sin querer ser muy dramático, se me ocurrió esta metáfora de las casas a la deriva, sin rumbo, como expresión de este sentimiento de desesperación que se ve en las caras de la gente que vive aquí y que todos sentimos muy profundamente.
Algo inevitable está pasando y con un poder destructor enorme, sin precedente. O así lo siento yo personalmente.