La propuesta para la transformación de una cisterna en un espacio multifuncional, proyectada por Úbeda Valero, surge de la necesidad de dotar a la institución de nuevas instalaciones. La intervención realza esta estructura semienterrada, recuperando el interior de los depósitos y sus cubiertas, mediante la apertura de una serie de huecos y la inserción de elementos independientes que sirven de soporte para actividades complementarias.
Lejos de competir con la estructura existente —cisternas de presencia imponente—, la intervención se concibe como un dispositivo contemporáneo, ligero y reversible que no altera la continuidad del espacio preexistente y actúa como un gran contenedor. El proyecto, de consolidación y reconversión, transforma el espacio mediante estrategias mínimas, respetuosas y conscientes.

Transformación Cisterna en Espacio Multifuncional por Úbeda Valero. Fotografía cortesía de Úbeda Valero.
Descripción del proyecto por Úbeda Valero
El Colegio Inmaculada Jesuitas, en Alicante, fue construido a mediados del siglo XX en la falda de la Serra Grossa. Su implantación exigió grandes operaciones sobre el relieve del terreno, acompañadas por un ambicioso sistema hidráulico destinado a abastecer a todas las instalaciones. El elemento más singular de este dispositivo fue la construcción de dos aljibes semienterrados en la parte alta de la parcela, concebidos para distribuir el agua por gravedad al resto del colegio. Con la llegada del suministro público, estas cisternas quedaron en desuso durante más de medio siglo.
Ante la necesidad de dotar al colegio de nuevas instalaciones, surgió la oportunidad de reactivar esta infraestructura olvidada, recuperando no solo el interior de los depósitos, sino también sus cubiertas, que ya en origen habían servido como soporte para actividades complementarias.
El proyecto plantea la consolidación y reconversión de los aljibes en un espacio polivalente acompañado de nuevos servicios. La intervención no busca borrar el carácter original de la infraestructura ni disolver su condición de vacío semienterrado, sino poner en valor ese volumen latente mediante la apertura de una serie de huecos que permiten dotar de luz natural a los espacios y la inserción de piezas autónomas capaces de albergar los nuevos programas.
Los aljibes se conciben como un gran contenedor neutro cuya escala y materialidad poseen por sí mismas una intensa potencia espacial. Frente a esta presencia rotunda, las intervenciones contemporáneas se entienden como artefactos ligeros y reversibles, cercanos a la lógica del mobiliario, que se disponen en el interior sin alterar la continuidad del espacio ni competir con la estructura existente.
Estas inserciones definen áreas funcionales sin modificar la morfología de los aljibes, permitiendo que lo nuevo y lo existente se distingan con claridad. Así, la nueva vida de la cisterna no surge de una transformación radical, sino de una estrategia mínima y consciente: gestos precisos que activan lo que ya estaba allí.