El proyecto Power Station, en el que participa el equipo de Herzog y de Meuron, es la propuesta para un futuro barrio mayoritariamente residencial, de uso mixto, con aproximadamente 2.600 nuevas viviendas. El nuevo vecindario, se abre con una gran chimenea industrial que contará con espacios abiertos y parques, un hotel boutique adaptado a una de las centrales eléctricas, concretamente la conocida como «Estación A», a demás de comercios y zonas de restauración, todo ello organizado a partir del paseo marítimo.
La rehabilitación de la «Estación A», proyectada por Herzog y de Meuron en el antiguo emplazamiento industrial junto a la bahía, se basa en la reutilización de una central eléctrica de ladrillo de principios del siglo XX, que tiene como objetivo sacar lo mejor del pasado industrial e infundirle lo que la comunidad necesita y desea en el siglo XXI.
El proceso es cuidadoso, se conservará la sala de turbinas en su mayor parte, mientras que los grandes cimientos de hormigón de las mismas soportarán la nueva estructura de acero situada encima, convirtiéndose en espacios programados.
Las plataformas que hace años eran ocupadas por la maquinaria albergarán ahora espacios de reunión con vistas a la sala de turbinas abierta, mostrando así una continua conexión y respeto con lo preexistente.
Los voladizos exteriores, junto con las estrategias de ventilación natural y la estructura sencilla y eficiente de la ampliación superior contribuyen al objetivo de reutilizar de forma sostenible esta reliquia de la industria pesada.
De esta manera, el estudio Suizo, consigue dar una nueva vida al edificio del pintoresco pasado de la ciudad y, situará esta zona como un destino único en el paseo marítimo de San Francisco.
La rehabilitación de la «Estación A», proyectada por Herzog y de Meuron en el antiguo emplazamiento industrial junto a la bahía, se basa en la reutilización de una central eléctrica de ladrillo de principios del siglo XX, que tiene como objetivo sacar lo mejor del pasado industrial e infundirle lo que la comunidad necesita y desea en el siglo XXI.
El proceso es cuidadoso, se conservará la sala de turbinas en su mayor parte, mientras que los grandes cimientos de hormigón de las mismas soportarán la nueva estructura de acero situada encima, convirtiéndose en espacios programados.
Las plataformas que hace años eran ocupadas por la maquinaria albergarán ahora espacios de reunión con vistas a la sala de turbinas abierta, mostrando así una continua conexión y respeto con lo preexistente.
Los voladizos exteriores, junto con las estrategias de ventilación natural y la estructura sencilla y eficiente de la ampliación superior contribuyen al objetivo de reutilizar de forma sostenible esta reliquia de la industria pesada.
De esta manera, el estudio Suizo, consigue dar una nueva vida al edificio del pintoresco pasado de la ciudad y, situará esta zona como un destino único en el paseo marítimo de San Francisco.