SahuquillodeArriba plantea una gran estantería escultórica de madera de fresno tintada en tono burdeos que recorre y abraza el local Chiquita, prolongándose hasta introducir el color en el baño. Frente a esta pieza, su antítesis: un banco corrido de líneas depuradas, acompañado de mesitas de mármol, en diálogo con la materialidad de la barra. Al final del recorrido, una gran mesa que acoge diferentes actividades convierte el espacio en un catalizador cultural.
Esta cuidada contraposición de materialidades reivindica la belleza de lo imperfecto mediante un juego visual y táctil: la calidez de la estantería contrasta con un techo agreste y rocoso en un suave tono azul y con los muros originales recuperados, cuya presencia respeta la memoria viva del edificio. Todo ello configura una atmósfera íntima y doméstica, en la que se combinan la luz cálida que emana de la propia estantería, delicados apliques y lámparas.

Chiquita por SahuquillodeArriba. Fotografía por Oleh Kardash.
Descripción del proyecto por SahuquillodeArriba
Chiquita, café, libros y vino: un recorrido visual para bajar el ritmo
Ubicada en Valencia, en el corazón del barrio El Botànic, Chiquita surge de la necesidad de dar forma a un espacio de pausa en medio de la ciudad. En una sociedad marcada por la inmediatez y la velocidad, el resultado es un refugio que acoge la cultura y el encuentro vecinal, invitando a bajar el ritmo de la vida actual. Detrás de la iniciativa de este proyecto se encuentra Gloria Izquierdo, diseñadora de producto. Su intención a través de este negocio es generar barrio y albergar una cuidada selección de libros, vino y café de especialidad. Todo esto se resume en un proyecto marcado por su personalidad.
El espacio se articula a partir de una planta limpia donde conviven, en diálogo y contraste, texturas y geometrías enfrentadas. A un lado encontramos una gran estantería de madera de fresno tintada en tono burdeos, que recorre y abraza el local. Esta pieza, casi escultórica, envuelve al visitante y fluye hasta introducirse en el interior del baño a través del color. Frente a esta pieza aparece su antítesis: un banco corrido pulcro, acompañado de mesitas de piedra de mármol blanco que dialogan directamente con la materialidad de la barra. Esta disposición enfrentada cede todo el protagonismo visual a la librería, invitando a perderse en ella.
El diseño se enriquece en la cuidada contraposición de materialidades. La calidez y perfección de la estantería de fresno contrastan de manera frontal con un techo agreste y rocoso. Este elemento superior ha sido tratado en un tono azul suave, creando un juego visual y táctil que define la atmósfera del local. Las paredes asumen también la belleza de lo imperfecto; durante la intervención se recuperó el muro original aplicando únicamente un capa fina transpirable que evita humedades y respeta la memoria viva del edificio.
La paleta de colores no es casual, actúa como herramienta para organizar el espacio. Al final del recorrido, una gran mesa aguarda estratégicamente dispuesta para acoger clubes de lectura, reuniones y actividades, convirtiendo el espacio en un verdadero catalizador cultural. La iluminación apoya esta atmósfera íntima y doméstica, combinando la luz cálida que emana de la propia estantería con delicados apliques y lamparitas de sobremesa.
Chiquita es todo pausa, encuentro y textura; una obra donde conviven el diseño, la lectura y la comunidad.