La Casa 144º proyectada por Jaime Prous Architects y Pineda Monedero presenta una organización lineal articulada por un pasillo desde el que se va dando acceso a las diferentes estancias para terminar en la zona común: un salón espectacularmente abierto al paisaje, sobre el que parece flotar gracias a su estructura.
La vivienda se ha realizado mediante construcción en seco, siguiendo una lógica constructiva y con un cuidadoso acercamiento al terreno en el que se implanta. La paleta de materiales combina elementos poco habituales, como la chapa de acero, con otros eficientes, como la madera.
La casa se incrusta en el terreno por un extremo y vuela en el otro, apoyada en cuatro pilares de acero rigidizados mediante cruces de San Andrés. La estructura principal está formada por muros de madera prefabricados en taller y ensamblados en obra, junto con un forjado ligero de vigas de madera. Una envolvente de chapa de acero galvanizado protege la madera, que queda vista en el interior, confiriéndole un aspecto cálido.

Casa 144º por Jaime Prous Architects y Pineda Monedero. Fotografía por Del Río Bani.
Descripción del proyecto por Jaime Prous Architects y Pineda Monedero
Al construir en un entorno complejo y frágil como la ladera de un bosque, hay preguntas que nos repetimos: ¿Cómo implantarnos en un terreno en pendiente sin alterar el paisaje? La mayoría de las casas vecinas buscan ocupar la mayor superficie posible alterando el paisaje al máximo. Rechazamos la hipocresía de una estética continuista de muros blancos que oculta estructuras de hormigón, grandes movimientos de tierra y climatización forzada.
La vivienda se desarrolla en una planta que se coloca a mitad del terreno apoyada en una estructura metálica ligera. En planta, la casa dibuja una línea quebrada formando un ángulo de 144º, orientando el extremo en voladizo hacia las vistas de la montaña.
Se trata de una construcción en seco con una lógica constructiva sincera y respetuosa con el medio ambiente. Es una casa de consumo casi nulo que combina materiales poco habituales como la chapa de acero con otros muy eficientes como la madera.
La estructura principal es de muros de madera prefabricados en taller, ensamblados en obra con un forjado ligero de vigas de madera. La casa se incrusta en el terreno por un extremo, mientras que en el otro vuela apoyada en cuatro pilares de acero galvanizado, rigidizados mediante cruces de San Andrés para reducir su sección. Una envolvente de chapa de acero galvanizado protege la madera. Las ventanas recortan la fachada como grandes aperturas sin marco que desde fuera desmaterializan la casa.
En contraste con el aspecto exterior, el interior es cálido: la estructura de madera queda vista y define espacios sencillos y claros. La sala de estar se proyecta en voladizo hacia el paisaje, mientras que en el extremo opuesto se sitúa el taller, ubicado en el sótano e iluminado cenitalmente.