El Estanque de tinta consta de una planta sobre rasante y una subterránea, con una superficie de aproximadamente 790 m². en la que el equipo de y.ad studio integra zonas de exposiciones y actividades públicas para los visitantes. La planta baja se organiza en torno al histórico emplazamiento del estanque y un alcanforero con pasillos y espacios de transición, y el nivel subterráneo alberga una sala multifuncional y un espacio de exposiciones.
El proyecto utiliza el hormigón visto como material principal, y evita intencionadamente los materiales decorativos para mantener una expresión sobria y honesta, reflejando la intención estética y temporal de la obra.

Estanque de tinta por y.ad studio. Fotografía por Alice.
Descripción del proyecto por y.ad studio
Sitio e historia: Memoria cultural de la caligrafía y el autoperfeccionamiento
El Estanque de Tinta (también conocido como “Xi Mo Chi”) se ubica en un lugar impregnado de memoria histórica. Las crónicas y el folclore locales lo asocian con Wang Xizhi, el célebre calígrafo de la dinastía Jin Oriental, quien, según la tradición, lavaba aquí su piedra de tinta y sus pinceles. Si bien la veracidad histórica de esta leyenda es incierta, la imagen del «Estanque de Tinta» ha tenido durante mucho tiempo un significado simbólico en la memoria cultural local.
A diferencia de muchos sitios históricos marcados por restos arquitectónicos tangibles, el Estanque de Tinta se considera un lugar de resonancia espiritual, que simboliza tanto la tradición de la caligrafía como el ideal de autoperfeccionamiento de los letrados. Su significado reside no solo en su presencia física, sino en el temperamento cultural que representa: sobriedad, quietud y un orden contemplativo interior. El desafío del diseño, por lo tanto, no es simplemente una cuestión de preservación o reconstrucción, sino de cómo reactivar su espíritu cultural a través de una intervención de diseño contemporáneo.
Enfoque: Entre la restauración y la disolución
En la renovación de sitios históricos, suelen existir dos enfoques comunes: la reconstrucción formal que imita el pasado o las intervenciones contemporáneas que se desvinculan por completo del contexto histórico.
Este proyecto busca una estrategia más sobria, un punto intermedio entre ambos. En lugar de restaurar el sitio a su estado original o traducir la narrativa histórica en símbolos superficiales, el diseño reorganiza las relaciones espaciales para que el sitio histórico se convierta en el núcleo de un nuevo orden espacial.
El objetivo no es reproducir la forma histórica, sino preservar el temperamento cultural.
El espíritu intelectual que encarna el Estanque de Tinta —tranquilidad, introspección y sobriedad— se convierte en una referencia fundamental para la composición espacial.
Estrategia espacial: Reconfiguración del espacio alrededor del sitio histórico y el árbol milenario
Respetando la disposición original, el proyecto reinventa el antiguo emplazamiento del Estanque de Tinta como un espacio cultural público que integra exposiciones, actividades públicas y experiencias para los visitantes. La arquitectura consta de una planta sobre rasante y otra subterránea, con una superficie total de aproximadamente 790 m².
La planta baja se organiza en torno al histórico emplazamiento de la Piscina de Tinta y un alcanforero milenario, con pasillos y espacios de transición que conforman un sistema espacial continuo.
El pasillo circular sirve tanto de vía de circulación como de espacio abierto para contemplar el entorno, manteniendo el carácter público del edificio más allá de su función expositiva.
Este cerramiento espacial sitúa el histórico emplazamiento de la Piscina de Tinta y el árbol milenario en el centro de la experiencia, en lugar de dejarlos como elementos aislados.
A medida que los visitantes se desplazan, sus perspectivas cambian —cerca y lejos, arriba y abajo, abierto y cerrado— transformando la visita en un viaje inmersivo que se va desplegando gradualmente.
Un espacio público que se despliega hacia abajo
El nivel subterráneo alberga una sala multifuncional y un espacio de exposiciones.
A diferencia de la planta baja, más abierta, este nivel inferior adopta una distribución más concentrada para acoger exposiciones, conferencias y eventos culturales.
Esta organización vertical crea dos modos distintos de uso público dentro de una superficie reducida. La planta superior invita a pasear y explorar, mientras que la planta baja facilita la reunión y el intercambio.
Mediante esta superposición de espacios, la arquitectura preserva la tranquilidad inherente del lugar, al tiempo que adquiere la capacidad de albergar actividades culturales públicas.
Materiales y Tiempo: El material como expresión del tiempo
El proyecto adopta el hormigón visto como material principal, enfatizando la autenticidad. Se evitan intencionadamente los materiales decorativos o de imitación histórica en favor de una expresión sobria y honesta. Esta elección refleja tanto una intención estética como una estrategia temporal.
Los materiales auténticos se desgastan con el tiempo, integrándose gradualmente en el entorno en lugar de permanecer como un mero efecto visual superficial.
En el contexto de un sitio de patrimonio cultural, la autenticidad del material suele tener mayor importancia que una mera representación literal de la forma «histórica».
Los diferentes tratamientos de los materiales establecen una relación compleja entre el espacio interior y exterior.
El exterior está acabado con hormigón gris oscuro abujardado, lo que le confiere una textura rugosa que armoniza con los árboles centenarios y el entorno natural.
El interior emplea hormigón visto de tonos claros, donde la huella del encofrado de madera aporta una sutil calidez a una paleta de materiales que, de otro modo, sería austera.
Esta progresión material —desde la aspereza exterior hasta la quietud interior— guía la experiencia espacial hacia una calma interior, conformando un viaje contemplativo que evoca la sensibilidad cultural del lugar.
Conclusión: Una respuesta espacial sobria
El edificio no busca convertirse en un elemento visual central.
En cambio, adopta una presencia discreta, permitiendo que el árbol centenario, el sitio histórico y el movimiento de las personas cobren protagonismo.
En el entorno urbano contemporáneo, un espacio así puede parecer modesto, pero es precisamente esta sobriedad la que abre otra posibilidad: en su expresión discreta, el tiempo y la cultura se despliegan silenciosamente.
La arquitectura toma forma alrededor del árbol centenario y, bajo su copa, suaviza su presencia.
En el paisaje urbano actual, visualmente saturado, puede parecer discreto, pero esta misma quietud lo acerca al espíritu que encarna el Estanque de Tinta: un proceso lento y contemplativo de autocultivo que se desarrolla en la vida cotidiana.