Las instalaciones proyectadas por Aidia Studio incluyen un espacio para deportes y conciertos, con capacidad para 1000 personas, un pabellón de uso múltiple, canchas de baloncesto cubiertas, áreas de deporte al aire libre, entre las que se encuentran un área de calistenia y un skatepark, así como zonas de tiendas destinadas al comercio.
El proyecto contaba con un único punto de acceso ubicado en el lado más corto del trapecio que forma la superficie, por lo que el estudio creó un circuito vial en el perímetro del recinto, lo que permitió mejorar la circulación e incorporar pistas de atletismo y ciclismo alrededor. Cada pieza se proyectó cuidadosamente, en la que acciones como la entrada, donde se plantaron once ceibas (árboles ancestrales mexicanos) que dan la bienvenida a los visitantes, cuidaban por todas partes una narrativa funcional, arquitectónica y visual que ha caracterizado a todo el conjunto. Desde la entrada parten diversos caminos que confluyen en el elemento más destacado del parque: el estadio o arena, acompañado de un interesante conjunto de elementos de planta circular, con funciones complementarias.

Pabellón. Parque Quintana Roo por Aidia Studio. Fotografía por Andrés Cedillo.
En cuanto a la estructura, se adaptaron paraboloides hiperbólicos en algunas cubiertas para generar formas más fluidas y orgánicas. De esta forma, los arquitectos consiguieron crear esbeltas columnas metálicas de color verde que se integran con la naturaleza. En las cubiertas se emplearon tejas para proteger el interior de las intensas lluvias de la zona. En la fachada, el uso del ladrillo conforma un patrón con salientes y entrantes para realzar la textura y crear aberturas para la ventilación natural.
Descripción del proyecto por Aidia Studio
El proyecto nace de una iniciativa financiada por el gobierno para atender la demanda de un nuevo recinto para la feria ganadera anual en Chetumal, la capital del estado. Esta feria se ha convertido en una importante celebración regional que incluye conciertos, juegos mecánicos y mercados de artesanías.
El nuevo recinto ferial ocupa un terreno de 10 hectáreas a la entrada de la única carretera que conduce a la ciudad, lo que garantiza un acceso conveniente tanto para residentes como para visitantes. El sitio está rodeado por una selva subtropical, lo que representa una oportunidad única para transformar el recinto ferial en un parque urbano con instalaciones versátiles disponibles para el público durante todo el año.
Chetumal es la capital de Quintana Roo, estado que alberga populares destinos turísticos como Cancún, Tulum y Bacalar en el Caribe mexicano. A medida que los balnearios de la región norte ganaron popularidad, la ciudad se ha consolidado como un centro de abastecimiento, incluyendo también a la vecina Belice, con la que colinda al sur. Históricamente carente de espacios públicos de calidad, Chetumal ha ido recuperando áreas progresivamente, comenzando por el bulevar, un paseo marítimo de 20 kilómetros a lo largo del estero que atrae a familias, ciclistas y peatones.
El terreno trapezoidal del parque, de 200 por 400 metros, presentaba un desafío de accesibilidad debido a que solo cuenta con un punto de acceso ubicado en el lado más corto. Para solucionar este problema, diseñamos un circuito vial con estacionamiento perimetral, lo que permite a los visitantes acceder a las diversas instalaciones desde el perímetro. Esto también nos permitió incorporar pistas de atletismo y ciclismo de 800 metros a lo largo del circuito exterior.
Las instalaciones incluyen una arena con capacidad para 1,000 personas para deportes y conciertos, un pabellón de usos múltiples, canchas de baloncesto cubiertas, un skatepark, tiendas, un área de juegos infantiles, una plaza cívica y equipo de calistenia al aire libre.
A la entrada del sitio, una plaza cívica está bordeada por once ceibas, árboles ancestrales autóctonos de México, que dan la bienvenida a los visitantes. Cada árbol simboliza uno de los once municipios que conforman el estado de Quintana Roo. Desde este punto, el parque se transforma en una serie de senderos que guían a los visitantes a través de diversos recintos, creando una experiencia fluida y no jerárquica que culmina en la arena, la estructura más grande del parque.
A cada estructura se le asignó una circunferencia específica, determinando su ubicación en el diseño según su jerarquía y necesidades funcionales. Las conexiones entre estos recintos circulares se establecieron mediante arcos tangentes, creando un bucle continuo que suaviza los límites rígidos del sitio y organiza las diversas tipologías en un diseño coherente de plan maestro.
La temática del proyecto nos permitió impulsar una agenda de diseño biofílico continuo dentro del estudio, que abarca tanto un enfoque descendente —diseño del plan maestro y transiciones— como una perspectiva ascendente, centrada en la experiencia del usuario con la naturaleza dentro del parque. Además, continuamos utilizando herramientas de diseño paramétrico para facilitar una metodología de búsqueda de formas, lo que nos permitió crear estructuras estéticamente impactantes y estructuralmente eficientes. Este proceso condujo al desarrollo de diversas tipologías, incluyendo adaptaciones de paraboloides hiperbólicos a la medida de las funciones específicas de los edificios, todos con planta circular pero con una solución estructural distintiva.
La baja densidad del complejo busca maximizar la preservación de los espacios verdes naturales, crucial dado el calor y la humedad extremos de la región. Por ello, todos los materiales utilizados en las plazas y edificios son de tonos beige claro, en armonía con la piedra caliza natural de la zona.
Las estructuras ligeras metálicas de los edificios aportan un toque lúdico, aportando una fluidez única al proyecto. Las esbeltas columnas de color verde oliva y los ondulantes detalles de madera se integran a la perfección con el bosque circundante, mientras que los techos de tejas ofrecen protección contra las fuertes lluvias. Los muros de los edificios radiales incorporan un patrón de ladrillo para realzar la textura y crear aberturas que favorecen la circulación del aire y la ventilación natural. Además, todos los edificios están diseñados con modularidad para garantizar la rentabilidad y facilitar el proceso de construcción.