El edificio de viviendas proyectado por Daroca Arquitectos y Práctica Arquitectura se desarrolla en seis plantas que albergan viviendas flexibles de dos, tres y cuatro dormitorios. La propuesta se adapta a la geometría extrema del solar y se adapta a la topografía existente mediante una sección escalonada que resuelve el desnivel norte-sur de 1,26 metros a través de agrupaciones de tres portales. Asimismo, el reducido ancho de la parcela condiciona una solución de doble crujía que permite garantizar la ventilación cruzada en todas las viviendas, favoreciendo tanto la calidad espacial como el confort ambiental interior.
A nivel constructivo, la fachada oeste se resuelve mediante fábricas de ladrillo blanco de cara vista y vanos verticales de ventilación para las escaleras. Por otro lado, la fachada este, orientada hacia la Avenida del Flamenco, se abre de manera más permeable a través de terrazas continuas y grandes vacíos que favorecen la entrada de luz natural y las vistas hacia el entorno urbano.

125 viviendas de protección oficial por Daroca Arquitectos + Práctica Arquitectura. Fotografía por Fernando Alda.
Descripción del proyecto por Daroca + Práctica
El proyecto, resultado de un primer premio en concurso público, materializa la construcción de 125 viviendas sociales en Pítamo Sur, Sevilla, bajo una premisa fundamental: la dignificación de la vivienda protegida a través de una arquitectura honesta y sensible al contexto. El proyecto asume la geometría extrema del solar —una banda de 200 metros de longitud por apenas 11,40 metros de ancho— no como una limitación restrictiva, sino como el generador principal de una estrategia bioclimática pasiva de alto rendimiento, demostrando que la eficiencia y el confort no están reñidos con la optimización de costes.
Ese ancho mínimo de la parcela impone una solución estructural de doble crujía que, lejos de ser un inconveniente, se convierte en una virtud: garantiza la ventilación cruzada en todas las viviendas, un factor óptimo para el confort térmico en el clima del lugar. La implantación responde al entorno urbano mediante una marcada dualidad material y funcional. La fachada oeste, donde se ubica la zona de noche, se resuelve con fábricas de ladrillo blanco de cara vista y profundas llagas verticales de ventilación de escaleras, ofreciendo inercia térmica, protección acústica y una imagen sólida que dialoga con la tradición constructiva local.
Por el contrario, la fachada este, volcada hacia la Avenida del Flamenco, se abre radicalmente mediante un sistema de terrazas continuas y grandes vacíos. Estos espacios actúan como un filtro solar y un colchón térmico, pero su función va más allá de lo climático: su disposición fragmenta la longitud del bloque, generando un ritmo de llenos y vacíos que evita la percepción de un frente edificado monótono e infinito, rompiendo la escala lineal para hacerla más amable al peatón.
La sección del edificio absorbe la topografía existente (un desnivel Norte-Sur de 1,26 m) escalonando sutilmente los forjados en agrupaciones de tres portales. Esta decisión optimiza la cota de acceso y asienta el edificio en el terreno de forma natural. En planta baja, los accesos rodados a las dos plantas de aparcamiento se ubican en los extremos de la edificación, lo que permite evitar costosos sistemas mecánicos.
Tipológicamente, la estructura de soportes libera la planta, permitiendo una flexibilidad integral: las unidades de 2, 3 y 4 dormitorios son intercambiables y combinables. Esta característica otorga al edificio una resiliencia temporal, permitiendo la reconversión futura de dos viviendas contiguas para adaptar el parque público a la inevitable evolución de las unidades familiares.