Para garantizar un uso seguro del espacio público, la intervención desarrollada por EMBA opta por un sistema mixto de soluciones activas y pasivas de contención de desprendimientos, minimizando el impacto ambiental. En los puntos más sensibles se emplean redes de seguridad ancladas a la roca que se integran progresivamente con la vegetación, mientras que en las zonas menos críticas se utilizan bermas y taludes de tierra formados con materiales del lugar.
El vacío de la cantera tiene aproximadamente 190 metros de longitud y un desnivel total cercano a 20 metros. Para hacer factible el uso de esta pendiente y responder a los distintos usos previstos con un presupuesto limitado, la urbanización se concentra en un único dispositivo arquitectónico: un sistema de plataformas concatenadas que se despliegan a lo largo de uno de los lados del gran espacio central.
Esta gran escalinata, formada por piezas de piedra artificial, actúa a la vez como mediador entre el bosque y la explanada de la cantera mediante una rampa-muro, y como conector urbano longitudinal que enlaza dos barrios de Corbera dando continuidad a un itinerario peatonal que se completará en futuras fases.

Parque Metropolitano La Roda por EMBA. Recuperación del espacio de una antigua cantera y nuevo parque urbano. Fotografía por Simón García.
Descripción del proyecto por EMBA
La antigua cantera de yeso del Parc Central de Corbera lleva décadas fuera de servicio. No tiene ningún tipo de protección patrimonial, pero constituye un espacio muy especial que puede entenderse como un resumen de los diferentes estratos de la vida en Corbera, desde los geotectónicos y geológicos, pasando por los agrícolas e industriales, y hasta los sociales. Forma parte de una red de minas de yeso a cielo abierto activas entre los 1920s y los 1970s, de las cuales es una de las pocas aún reconocibles como cantera a pesar de ser usada desde su cierre como vertedero.
Una idea directriz del proyecto ha sido añadirse como una capa más de esta evolución histórica del lugar, interviniendo mínimamente y respetando los procesos naturales que tiene el sitio, tanto geológicos como vegetales, con los que el proyecto busca integrarse y coexistir. Creemos que es más fértil trabajar en simbiosis con estas dinámicas y dejar que el terreno se exprese espontáneamente, en vez de intentar dominarlas.
Desde su calificación como espacio de equipamiento, la Pedrera ha sido objeto de varios intentos de incorporarla al continuum urbano. El más reciente fue el 2006 para que acogiera un estadio de fútbol, iniciativa que no se llevó a cabo. El año 2021 se consiguió el consenso ciudadano para transformarla en espacio público preparado para actividades lúdicas y también grandes eventos.
A lo largo de su historia productiva la Pedrera se ha ido conformando como un gran vacío excavado en el bosque, resultado de la actividad extractiva y de rellenos posteriores. La plataforma resultante de este proceso histórico está limitada por desmontes y taludes de pendientes muy pronunciadas, que son su característica más importante.
Debido a su composición, actualmente algunos de los estratos geológicos están en proceso de erosión y presentan zonas activas de desprendimientos localizados. Convertir la cantera en un espacio público de libre acceso ha requerido, antes que nada, garantizar su uso seguro mediante la estabilización de estas pendientes y la protección respecto los procesos geotectónicos, que hacen que el sitio tenga una dinámica de movimiento constante.
El proyecto opta por un sistema mixto de soluciones activas y pasivas de contención de desprendimientos para generar el menor impacto ambiental posible. Por un lado, en los puntos en los que la proximidad entre los posibles desprendimientos y los usos o caminos es crítica, se han utilizado redes de seguridad de triple torsión ancladas a la roca, que se integran fácilmente entre la maleza, vegetándose rápidamente de modo espontáneo y quedando ocultas. Esta malla se usa también para definir una puerta simbólica al parque, a modo de pérgola.
Por otro lado, en las zonas menos críticas, se ha reforzado la protección contra las caídas de rocas con bermas y taludes de tierra formadas con materiales del mismo terreno e integrados en la estructura natural del lugar, conservando en la medida de lo posible las formaciones geológicas y arbóreas-arbustivas existentes. Estas bermas se utilizan compositivamente para trazar líneas de relación entre partes diferentes del proyecto, reforzando su unidad y su integración con el lugar.
El vacío formado por la antigua cantera tiene aproximadamente 190 metros de largo y una anchura variable de unos 65 metros. El desnivel total desde el punto de acceso hasta el punto más alto es de unos 20 metros, concentrado en la parte más noreste de la zona en una pendiente de unos 15 metros de altura. La zona designada como área recreativa salva un desnivel de 5 metros desde el acceso al fondo.
Para hacer utilizable esta pendiente y que pueda ser compatible con los múltiples usos solicitados por el Ayuntamiento y el limitado presupuesto disponible, las obras de urbanización se han concentrado en un solo dispositivo arquitectónico formado por un sistema de plataformas concatenadas a un lado del gran espacio central. El resto se trata simplemente con una preparación mínima del terreno y con una hidrosiembra.
El sistema de plataformas se forma como una gran escalinata formada por grandes piezas de piedra artificial en la que cada rellano acoge un uso determinado que, sin embargo, se relaciona visualmente y materialmente con el resto. Los tratamientos de cada plataforma se han realizado con materiales minerales de diversos tipos, de arenas de diferentes colores a balasto o tierras compactadas con aglomerantes naturales.
Esta gran escalinata se concibe, por un lado, como un mediador arquitectónico transversal entre el bosque y la explanada de la cantera, gestionando esta relación mediante la rampa-muro que la define. Por otro lado, se convierte en un conector urbano longitudinal que une dos barrios de Corbera, dando continuidad a un itinerario peatonal que actualmente solo está parcialmente realizado y que se completará en una segunda fase hasta llegar a las zonas altas de la población.