Por su emplazamiento, la propuesta desarrollada por EMBA asume una doble condición urbana. Por un lado, actúa como hito en una de las principales puertas de acceso sur a Sant Boi; y, por otro, funciona como bisagra con el nuevo parque lineal que articula la transición entre el área residencial y el área industrial y comercial.
En respuesta, la composición del edificio se construye a partir de dos escalas complementarias: una escala urbana, que se presenta como un volumen blanco y compacto de aristas limpias; y una escala más cercana, definida por la secuencia de terrazas que perforan la fachada y evocan las notas de una sinfonía cromática.
El programa contempla 110 viviendas distribuidas en siete plantas, con 16 unidades por nivel organizadas mediante tipologías repetidas. En la primera planta, sobre el local comercial principal, una terraza colectiva ofrece espacios comunes para los residentes. Este sentido de comunidad se refuerza mediante recorridos en pasarelas abiertas que articulan el acceso a las viviendas y favorecen la interacción entre los habitantes.

Edificio SB. 110 Viviendas asequibles de alquiler, espacios complementarios y locales comerciales por EMBA. Fotografía por Oriol Gómez.
Descripción del proyecto por EMBA
Este edificio residencial es el resultado de un largo proceso, iniciado en un concurso convocado por el IMPSOL en 2008 y que, después de muchas vicisitudes y cambios tipológicos y de densidades, se asignó finalmente su construcción el 2023 a la entidad público-privada HMB-Habitatge Metròpolis Barcelona, constituida a partes iguales por el Área Metropolitana de Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona, Neinor y Cevasa. Se trata del primer edificio construido por HMB.
El planeamiento define estrictamente un volumen compacto y sin posibilidad de realizar vuelos, formando parte de un sector que se ha definido en los últimos años. El proyecto transforma estas condiciones iniciales desfavorables, abriendo el edificio con un gran patio central que lo atraviesa longitudinalmente y que define dos barras de crujía estrecha. Este patio abierto en sus testeros permite unas relaciones francas con el exterior y que todas las viviendas tengan como mínimo dos fachadas.
A pesar de este corte longitudinal, se ha tratado el edificio con la máxima unidad visual, asumiendo el doble rol que parece otorgarle el planeamiento: el de ser a la vez un hito que marca el cruce entre la Carretera de Santa Creu de Calafell y la calle Josep Marieges, una de las principales puertas sur de Sant Boi; y el de formar una bisagra con el nuevo parque lineal, entre el área residencial y el área industrial y comercial a ambos lados de la avenida.
La presencia urbana del edificio se trabaja a dos escalas: por un lado, a escala de ciudad se define un volumen blanco contundente, de aristas limpias, excavado por las terrazas de los pisos que se tratan como notas de una sinfonía cromática, a la manera de Aleksandr Skriabin. Esta fachada musical se presenta de manera optimista a la ciudad, buscando alegrar a sus observadores.
Por otro lado, a nivel de calle, abriendo en planta baja los espacios de acceso como una continuación del espacio urbano. Se obtiene así una relación directa con el parque adyacente, abriendo visuales y estableciendo nuevas continuidades urbanas en el barrio, incorporando el verde urbano como parte del edificio.
El vestíbulo general del edificio, que incorpora la rampa de bajada al aparcamiento, se trata como un momento importante del conjunto, En él confluyen los diferentes colores que se encuentran en el edificio, como un gran arranque de la sinfonía cromática de la fachada sur.
Las 110 viviendas se disponen en 7 plantas, situando 16 unidades por planta, de las cuales 8 dan a la fachada noroeste y 8 a la sureste, con tipologías que se repiten. La terraza en planta primera, sobre el local comercial principal, dispone de espacios comunes para los habitantes del edificio. El sentido de comunidad que se quiere fomentar se refuerza por la distribución de los recorridos en pasarelas abiertas.
Todas las viviendas disponen de ventilación cruzada y doble iluminación gracias al patio central, muy luminoso por el tratamiento de sus fachadas, generando una buena calidad espacial en todos los casos. Se trata de un dispositivo arquitectónico de ahorro energético tan importante como todo el tratamiento de pasarelas y terrazas, desligadas de la estructura principal para evitar puentes térmicos.
Pese al limitado presupuesto disponible para su construcción, la energía producida en cubierta y la implementación de medidas pasivas hace que sea un edificio NZEB Nearly Zero Energy Building, de especial importancia en el caso de alquileres asequibles para familias con menores recursos, por la reducción significativa de gastos mensuales.
Las tipologías buscan la optimización de los m² disponibles evitando espacios monotemáticos e integrando cocinas y pasos en los espacios principales, que se abren en todos los casos a dos fachadas. Se obtiene así una percepción visual de gran profundidad a pesar de las reducidas dimensiones de las unidades residenciales.