La propuesta planteada por Domitianus - Architecture (resultado del encargo de Fábrica da Igreja de Nossa Senhora da Lapa) se sitúa elegantemente en un lateral de la Basílica resolviendo el problema de accesibilidad y consiguiendo recuperar este pequeño y discreto entorno urbano no acabado. Aprovechando el estado inacabado del edificio, el estudio se acercó materialmente a la Basílica, realizando los añadidos con sillares de piedra de Lioz.
«Decidimos usar la misma piedra que la Basílica para diseñar la nueva estereotomía. Los bloques de piedra de Lioz nos permitieron crear una analogía con la arquitectura preexistente. Estábamos tratando de diseñar algo atemporal. Por eso consideramos la intervención como un "espacio silencioso"».
Paulo Tormenta Pinto.
El proyecto, que consiste en la construcción de una rampa para facilitar los accesos sin barreras, la renovación de unos baños para minusválidos y un largo banco público, se convierte en el elemento integrador de la plaza adyacente, apropiándose de un grupo de acacias rosas ( Tipuana tipu) existente que dialogan con el nuevo acceso a modo de columnata, transformando el lateral de la basílica en un interesante espacio público.
Paso accesible a la Basílica de la Estrela por Domitianus Architecture. Fotografía por Inês d’Orey.Descripción del proyecto por D-A Studio
El nuevo paso accesible a la Basílica de la Estrela es una intervención quirúrgica y silenciosa, desplegada en un espacio vacío contiguo al templo. El proyecto consiste en una sutil operación topográfica, construida con sillares de piedra, en la continuidad del monumental atrio de la Basílica.
La Basílica de la Estrela, considerada Monumento Nacional, es la pieza central del ex Convento del Sagrado Corazón de Jesús. El conjunto fue planeado a finales del siglo XVIII por orden de la reina María I. Mateus Vicente de Oliveira y Reinaldo Manuel, en distintas épocas, fueron los arquitectos, de la escuela de Mafra, que se encargaron de esta ambiciosa intervención.
Siguiendo un estilo barroco tardío, el proyecto del edificio preveía una composición simétrica. En los planes iniciales, la Basílica, con su cúpula y las torres de doble campanario, ocuparía un lugar de relieve. También se planeó construir una plaza real con la estatua de la Reina frente a la Basílica, con el objetivo de reforzar su monumentalidad. La guerra peninsular y luego las luchas liberales impusieron la interrupción de la construcción. El ala norte del convento y la plaza nunca se construyeron. En su lugar, un jardín exótico ocupaba esas áreas.
La nueva intervención aprovecha el estado incompleto del edificio, promoviendo una meseta, construida con sillares de piedra de lioz, el mismo material utilizado en el monumento. Los grandes árboles de tipuana tipu, que caracterizaban el lugar, fueron integrados al proyecto. Los troncos de esos majestuosos árboles sugieren una columnata que sigue el nuevo paseo arquitectónico. Un banco largo limitaba el nuevo camino accesible, invitando a la gente a un momento contemplativo en este jardín romántico, lleno de especies traídas de las antiguas colonias portuguesas de África y Brasil.
La intervención siguió métodos tradicionales, reproduciendo los sistemas utilizados en la Basílica de Estrela. En este sentido, los bloques de piedra caliza de Lioz son el material principal, utilizados tanto para la cimentación como para todas las intervenciones. Los pasamanos fueron construidos en acero. No se utilizaron otros materiales en la intervención. Teniendo en cuenta la resistencia de las soluciones, existe un bajo presupuesto de mantenimiento del espacio.