It's architecture mantiene la identidad modular del antiguo edificio. En el exterior de Campus du Parc se activan nuevos recorridos que conectan el recinto con otros equipamientos públicos y calles principales. En su interior se mantiene el 80% de la huella edificada añadiéndole tres nuevos volúmenes en altura que acogerán las aulas de 4.500 estudiantes de De Vinci Higher Education. Bajo este nuevo campus estudiantil, las plantas mantienen su antiguo perímetro y se transforman acogiendo nuevos usos colectivos.
El nuevo campus mantiene la lógica constructiva del edificio original utilizando solo elementos prefabricados mediante técnicas contemporáneas. Se conserva el carácter industrial de la construcción dejando visible la estructura metálica, diferenciándose de la nuevas estructuras ampliadas por el uso predominante de la madera laminada.

Campus du Parc por It's architecture. Fotografia por Francesca Iove.
Descripción del proyecto por It's architecture
El contexto
Cristales rotos, grafitis y vegetación recuperando su espacio: durante veinte años, la antigua Escuela de Arquitectura de Nanterre fue un edificio fantasma, aunque su fuerza espacial nunca desapareció. Proyectada en 1971 por Jacques Kalisz y Roger Salem y construida en menos de un año gracias a la prefabricación industrial (GEEP Industries), fue el primer edificio público de un amplio proyecto de renovación social que transformó un antiguo asentamiento de infraviviendas en un barrio urbano. El edificio se encuentra en el corazón del parque André-Malraux, concebido desde el principio como una auténtica ciudad cultural, rodeada de equipamientos públicos dedicados a la cultura, como el Théâtre Nanterre-Amandiers y la Escuela de Danza de la Ópera de París. Abandonado desde 2004, el edificio se incorporó en 2018 al concurso Inventons la Métropole du Grand Paris 2. Así nació el proyecto Campus du Parc, impulsado por el estudio IT’S, en colaboración con Eiffage Immobilier, promotor de la operación, y el grupo de educación superior De Vinci, que abrió allí su nueva sede universitaria para 4.500 estudiantes de ingeniería, empresa y tecnologías digitales.
Regeneración urbana
Durante veinte años, el recinto y el edificio permanecieron desconectados de la vida del barrio: una auténtica amnesia urbana que aisló una pieza de la historia arquitectónica justo cuando Nanterre y La Défense atravesaban un intenso proceso de desarrollo. El proyecto aborda esta situación a través de dos ejes estratégicos: la reconexión y la reactivación. Reconectar el edificio con su entorno era un objetivo tan importante como regenerar el propio inmueble. Para ello, se ha creado un sistema de recorridos públicos que conecta el recinto con la explanada Charles-de-Gaulle, la estación de RER, la calle Salvador-Allende y el parque André-Malraux mediante un eje norte-sur que vuelve a vincular el parque con la ciudad. Un Projet Urbain Partenarial (PUP), desarrollado junto con el Ayuntamiento de Nanterre y cofinanciado por Eiffage Immobilier y De Vinci Higher Education, amplía esta reconexión más allá de los límites de la escuela, mediante la remodelación de la alameda Le Corbusier y de la plaza situada frente a la entrada. La reactivación, por su parte, implica recuperar la funcionalidad y la calidad del edificio. La llegada de De Vinci Higher Education permite regenerarlo tanto desde el punto de vista arquitectónico como programático, ampliando su superficie de aproximadamente 10.000 a 18.000 m². De este modo, el edificio vuelve a ocupar una posición central dentro de la red de equipamientos culturales del parque André-Malraux, concebido desde sus orígenes como una auténtica ciudad cultural.
El proyecto paisajístico
El parque se incorpora al proyecto, pero también sucede lo contrario: el proyecto se integra en el parque. El diseño del espacio exterior adopta la geometría celular de los módulos de la escuela original de Kalisz y Salem. En colaboración con los paisajistas de Base, se desarrolla una composición que se va relajando progresivamente a medida que se aproxima a las zonas verdes, generando un gradiente de transición entre lo mineral y lo natural. En las proximidades de los edificios, el pavimento compacto permite resolver los usos necesarios —accesos de emergencia, zonas de carga y descarga y espacios de descanso para los estudiantes— sin imponerse visualmente como una infraestructura.
A medida que el diseño se aproxima al parque André-Malraux, la composición se abre, las superficies se vuelven permeables, el agua de lluvia se gestiona de forma natural y la vegetación adquiere protagonismo. Un sistema paisajístico perimetral, en forma de anillo, cierra el recinto en relación con el parque circundante y lo convierte, en la práctica, en una extensión del propio espacio verde.
Patrimonio: heredar para reinventar
No se trata de un edificio protegido, pero sí de una obra de una intensidad experimental excepcional. ¿Cómo regenerar una arquitectura tan rica sin borrar su identidad? Para IT’S, la respuesta es la metamorfosis: heredar también puede significar transformar con respeto, adaptando el edificio a las necesidades del presente y del futuro. Los arquitectos Kalisz y Salem concibieron la estructura como un organismo vivo, capaz de crecer y adaptarse gracias a la modularidad, la flexibilidad y la permeabilidad ya presentes en el proyecto original de 1971. El Campus du Parc recoge este legado, conservando el 80 % de la huella edificada y el 60 % del volumen construido. El ala administrativa recupera su configuración original, pero incorpora una nueva envolvente de aluminio con acabado reflectante y vidrio, mientras que la estructura se repinta de blanco para recuperar su ligereza visual. Los interiores se reorganizan para acoger nuevos usos, respetando los principios fundacionales del proyecto: estructura vista y fluidez espacial. La luminosidad reflectante del edificio existente encuentra su contrapunto en los materiales naturales de las nuevas ampliaciones —madera y bambú—, que introducen en el proyecto la calidez y los colores del parque. Ambos cuerpos se articulan mediante un ágora en la que la estructura metálica original permanece vista, protegida por una envolvente ligera y transparente.
Sostenibilidad: de la reutilización a la biofilia
Regenerar en lugar de empezar desde cero fue, para IT’S, la primera decisión radical en términos de sostenibilidad. Los nuevos volúmenes están construidos en madera, un material cálido al tacto, ligero y capaz de actuar como sumidero de carbono. Están protegidos por una segunda piel de lamas de bambú que filtran la luz, regulan el confort térmico de las aulas y refuerzan la conexión con el parqueEl ágora se cubre con una cubierta de cojines neumáticos de ETFE, un material cuatro veces más ligero que el vidrio que permite cubrir grandes luces. El sistema de capas serigrafiadas de los cojines, combinado con un suelo técnico reversible capaz de proporcionar calefacción y refrigeración, así como con la ventilación natural, permite mantener una temperatura adecuada en el espacio, incluso durante las olas de calor. De este modo, la mayoría de los espacios del campus se refrigeran de forma natural, sin recurrir al aire acondicionado. Se recuperan y plantan las terrazas, cubiertas y patios originales para favorecer la biodiversidad, mientras que las cubiertas de los nuevos edificios incorporan vegetación y paneles fotovoltaicos. Además, el campus está conectado a la red urbana de calefacción y refrigeración. Cada material —madera, bambú, vidrio y aluminio reflectante— se ha elegido no solo por sus prestaciones técnicas, sino también por sus cualidades sensoriales: textura visual y táctil, reflexión de la luz y comportamiento acústico.
Construcción: edificación industrializada
Al igual que el edificio original, construido en menos de un año gracias a la prefabricación industrial, el nuevo campus mantiene esta misma lógica constructiva, adaptándola a las técnicas contemporáneas. Los elementos utilizados incluyen losas prefabricadas de hormigón armado, vigas de madera laminada encolada, escaleras y estructuras portantes prefabricadas, paneles de fachada ensamblados fuera de obra, pasarelas híbridas de acero y madera, parasoles de bambú y muros cortina de vidrio y aluminio. Todos estos componentes se han prefabricado, algunos mediante preensamblaje en taller y otros mediante montaje en obra. Esta estrategia de construcción off-site ha permitido reducir los plazos de ejecución, las molestias en el entorno urbano, los residuos y el consumo de recursos, al tiempo que ha mejorado la seguridad de los trabajadores. Todo ello preserva, casi cincuenta años después, el ADN modular que Kalisz y Salem imaginaron en 1971.
La visión: una ecología emocional
La luz cambia de intensidad al atravesar las lamas de bambú de las aulas, antes de volverse plena y difusa bajo la cubierta de ETFE del ágora. La calidez de la madera al tacto, el aire fresco que circula sin necesidad de aire acondicionado, la mirada que se dirige hacia el parque desde las aulas y el ágora, y las oficinas que se abren a patios ajardinados forman parte de una experiencia espacial concebida para implicar todos los sentidos. Cada decisión ambiental del Campus du Parc está pensada para ser percibida, no solo medida. Esta es la idea de ecología emocional que ha guiado a IT’S durante el desarrollo del proyecto. El rendimiento ambiental —la luz natural, la calidad del aire, el confort higrotérmico y la conexión constante con la naturaleza— se convierte así en una experiencia estética y sensorial. Pero la ecología emocional también tiene que ver con la memoria. Preservar el edificio de Kalisz y Salem, sus valores y su papel urbano permite anclar el presente en la historia, al mismo tiempo que reduce las emisiones de CO₂ mediante la reutilización. Proyectar esa memoria hacia la contemporaneidad a través de las nuevas ampliaciones genera un vínculo emocional tan intenso como las propias cualidades sensoriales de los espacios: un arraigo físico y afectivo al lugar, a su historia y a sus valores.
Pedagogía: un campus de código abierto
El nuevo campus del Grupo Léonard de Vinci acoge a 4.500 estudiantes en un espacio concebido como una escuela 4.0, abierta e híbrida, donde la ingeniería, la empresa y las tecnologías digitales se relacionan con compañías, universidades internacionales y habitantes de la zona. Se trata de un eco contemporáneo del carácter pedagógico innovador que Kalisz y Salem ya habían incorporado al edificio original. La planta baja alberga los espacios de uso colectivo: el ágora-vestíbulo, el centro de aprendizaje, las aulas magnas, los espacios tecnológicos y una cafetería abierta al parque. Las plantas superiores acogen las oficinas administrativas, mientras que el nivel inferior se destina a instalaciones deportivas y asociaciones estudiantiles. Los tres nuevos volúmenes, limitados a cinco plantas sobre rasante para mantener una relación de altura con el edificio histórico, albergan las aulas. Estas se organizan mediante plantas diáfanas y reconfigurables, dos núcleos de circulación vertical, ventilación natural y pasarelas exteriores que invitan a los estudiantes a salir, encontrarse y permanecer en los espacios comunes.