La Reconstrucción del Teatro Romano, proyectada por Emil Jurcan, adapta el espacio para acoger conciertos, obras y eventos, con nuevas gradas que incorporan los accesos, recorridos y las instalaciones necesarias para su funcionamiento.
La intervención combina una retícula de acero con hormigón blanco, vertido directamente sobre la roca. La estructura reduce al mínimo las cimentaciones y utiliza voladizos para limitar el impacto sobre los restos arqueológicos.

Reconstrucción del Teatro Romano de Pula por Emil Jurcan. Fotografía por Marcello Mariana.
Descripción del proyecto por Emil Jurcan
Sobre los vestigios de un teatro romano se construyó un nuevo perímetro.
Fragmentos de un orden platónico perdido se superpusieron a los restos de una antigua edificación.
La estructura de acero se contrapuso a la masa estereotómica de la piedra.
En un parque arqueológico preservado se introdujo un escenario para representaciones contemporáneas.
El paisaje cultural se sumergió en la verdadera naturaleza de la cultura.
Sobre la antigua Roma se alza una nueva Babilonia.
Los restos arqueológicos del teatro de época romana se encuentran en el corazón de Pula, en la ladera oriental del núcleo histórico de la ciudad. El proyecto de reconstrucción conllevó la restauración parcial de la cavea (graderío) del antiguo teatro, permitiendo así utilizar el recinto para la celebración de eventos, obras de teatro y conciertos. El hecho de que partes de la huella original de esta edificación antigua quedaran cubiertas por estratos medievales y posteriores impidió cualquier plan de reconstrucción completa del perímetro original de la cavea. Por consiguiente, la reconstrucción abarcó gran parte del nivel inferior del graderío y dos segmentos (el occidental y el septentrional) del nivel superior.
La reducción de la cavea, condicionada por los elementos existentes, dio lugar a dos estructuras formadas por una retícula tridimensional de acero. La forma de las nuevas gradas de acero sigue el trazado de la antigua cavea, con un pasillo situado entre los niveles superior e inferior desde el que parten escaleras ascendentes y descendentes, facilitando el acceso y la evacuación de las zonas de asiento. Este pasillo se concibe como el eje infraestructural principal del teatro; en él se alojan todas las instalaciones eléctricas necesarias para la iluminación, el sistema de sonido y la red de fibra óptica. A diferencia de las secciones de acero, la parte central de la cavea está realizada en hormigón blanco sin estructura de soporte, vertido directamente sobre la roca madre limpia, integrándose así en la nueva topografía del espacio.
Con el fin de minimizar el impacto de las nuevas excavaciones asociadas al proyecto de reconstrucción en este yacimiento arqueológico, la estructura de acero se diseñó para transmitir las cargas al menor número posible de cimientos, configurando parte de la zona de gradas como una estructura en voladizo. En cuanto a la estática estructural, la retícula de acero portante, junto con sus columnas de soporte también de acero, conforma un pórtico fijo con una luz aproximada de nueve metros y medio por cuatro metros. Los cálculos estructurales prestaron especial atención al estado límite de servicio y al cumplimiento del criterio de frecuencia natural mínima (oscilación estructural) para evitar fenómenos de resonancia durante su uso.
Esta solución ha permitido dotar al teatro de época romana de un aforo de 1.200 localidades. Para garantizar una circulación fluida de tal cantidad de asistentes, el diseño ha recuperado seis puntos de acceso y salida originales que ya estaban en funcionamiento cuando el edificio cumplía su función primigenia.