Organizada en dos niveles, la casa proyectada por Artequitectos se orienta principalmente hacia el interior de la parcela, en busca de refugio y privacidad. En este sentido, las distintas estancias se articulan en estrecha relación con un jardín privado de carácter introspectivo: la planta alta alberga las principales funciones sociales y privadas, mientras que la planta baja concentra los espacios de servicio y apoyo.
La materialidad utilizada transmite una clara sensación de permanencia. El hormigón visto define la estructura y establece la escala; la madera aporta textura y calidez; y el travertino transmite una nota de sobriedad y elegancia. Entre la contención y la emoción, Habitação CL se presenta como una vivienda que interpreta el lugar y combina espacio y luz como elementos esenciales del acto de habitar.

Habitação CL por Artequitectos. Fotografía por Ivo Tavares Studio.
Descripción del proyecto por Artequitectos
Este proyecto surge del diálogo entre la topografía, el material y el acto de habitar. Más que una respuesta a un encargo funcional, la casa busca interpretar el lugar e inscribir en él una serena experiencia cotidiana, donde el espacio, la luz y el tiempo se entrelazan con naturalidad.
Los clientes —una pareja que trabaja en los sectores de la administración, la economía y la energía— revelaron desde el principio una refinada sensibilidad hacia la arquitectura como disciplina y experiencia vivida. Su intención era clara: concebir una casa de líneas contemporáneas, sobria pero expresiva, donde la relación con el exterior, la simplicidad de los gestos y la autenticidad de los materiales fueran fundamentales.
Concepto Arquitectónico
La propuesta se estructura en torno a la prolongación de un muro de contención existente en el límite oeste, un elemento denso y estructural que se convierte en el gesto fundacional del proyecto. Este muro define el límite de la parcela, establece la elevación del edificio y genera una plataforma elevada sobre la que la casa se asienta discretamente. Su implantación respeta la morfología urbana circundante y permite que el programa se desarrolle mayoritariamente en una sola planta a la altura del jardín, conservando la distribución en dos plantas que caracteriza a las construcciones vecinas.
La casa se orienta hacia el interior, buscando una sensación de recogimiento. La organización espacial se desarrolla en torno a un jardín protegido, enmarcado por un muro de contención norte que estabiliza el terreno y refuerza la idea de patio: un espacio privado, silencioso y contemplativo.
Organización y Materialidad
El programa se distribuye con una clara jerarquía funcional. La planta baja, parcialmente integrada en el terreno, alberga los espacios de apoyo. La planta alta alberga las zonas de estar, articuladas con claridad entre las zonas sociales y privadas, manteniendo siempre una relación directa con el exterior. Las zonas sociales se extienden hacia el jardín, disolviendo los límites entre el interior y el paisaje construido.
La materialidad se adopta como lenguaje arquitectónico: el hormigón visto, tosco y honesto, define la estructura y establece la escala; la madera termotratada aporta textura y calidez; El travertino, cuidadosamente seleccionado, realza el conjunto con sobriedad, permanencia y elegancia.
Más que un programa, esta casa es un ejercicio de síntesis: entre la construcción y la vivienda, entre la sobriedad y la emoción, entre la arquitectura y el tiempo.