"La capacidad de seducción de la fotografía es lo que nos lleva a querer visitar un edificio, o incluso poseerlo. Es cierto que nada puede cambiar la experiencia de recorrerlo, de sentirlo, de caminar entre sus muros, de escondernos entre sus frías sombras o vibrar con sus altas luces, pero la fotografía, gracias a su capacidad para comunicar, nos puede estimular a visitarlo. La fotografía se convierte así en cómplice indispensable entre el arquitecto, el fotógrafo y el espectador."
De esta manera tan intensa es como Fernando Alda define, en pocas palabras, cómo ve la relación entre la fotografía y la arquitectura.
Sin ningún género de dudas este primer artículo es el inicio con el que iremos realizando un recorrido por la fotografía actual, hoy, Fernando Alda.
Hace un año nos encontramos en el centro cultural Ficus, de Sevilla, dando ambos una conferencia sobre Fotografía y sobre Arquitectura. Fernando Alda contó algunos trabajos con la modestia de quien dice no ser un gran comunicador, y sin embargo sus imágenes están dotadas de una potente capacidad discursiva. Con la pasión de quien sabe que sus imágenes son impecables técnicamente y están llenas de gran pasión, fue presentado su trabajo por diferentes puntos de Iberoamérica.
Fernando Alda demostraba su empatía con la arquitectura con las fotografías que nos estaba mostrando, sin apenas utilizar palabras.
"Mi empatía con el arquitecto me hará sentir su pasión al proyectar y la capacidad de sus intenciones por llevar a cabo un sueño. Entender el contexto y descifrar los argumentos que han pesado en el autor al encajar el proyecto, por un lado me permite establecer el diálogo necesario con todo lo que rodea e interacciona con él y por otro lado me permite aportar toda la información necesaria para ver los resultados de la fusión entre obra y entorno y así documentar el proyecto en su justa medida y escala buscando imágenes llenas de sensibilidad que vayan del concepto al detalle."
Como a muchos fotógrafos construidos y formados en un mundo analógico, el huracán digital de mediados de la primera década del siglo XXI -y porqué no decirlo: unido a la crisis económica- lo dejó desconcertado, aturdido o noqueado, ante la arrolladora fuerza con la que llegaron los nuevos medios de comunicación. Aquel primer desconcierto, y teniendo una brillante trayectoria tras de sí, le hizo ver la necesidad de reinventarse instrumentalmente. No fue fácil y asumió un gran riesgo marchándose a hacer las américas para reencontrarse a sí mismo. Lo consiguió, y resurgió con más fuerza, amplió su campo de acción y ahora le surgen constantemente propuestas allí y aquí de manera indistinta.
Fernando Alda es uno de esos fotógrafos que nadie puede olvidar si hablamos de brillantes fotógrafos españoles, donde la luz, el control de la luz es siempre magistral.
"Mi trabajo como fotógrafo, especializado en arquitectura, trata de mostrar aquello que el arquitecto espera de mí , pero, una vez realizado el trabajo, desde la visión intencionada del fotógrafo, mis imágenes le descubrirán aspectos de su obra que él mismo no conocía, los aspectos más inesperados de su propio trabajo. Analizar en su justa medida los valores estéticos y humanos del edificio y ser capaz de trasladarlos a las imágenes, ayudan a comprender el esfuerzo del autor, sus aspiraciones, necesidades y frustraciones al llevar a cabo el proceso de construcción. El resultado es, por tanto, producto de la comunicación entre el arquitecto y el fotógrafo: de un equipo cuyo fin común es construir un mundo mejor.
Todos estos esfuerzos sintetizados en imágenes, se difunden gracias a los medios especializados donde mi trabajo está muy presente. Con ello se cierra el círculo creativo.
Quiero agradecer a todos los que confían en mí para documentar, interpretar y representar sus trabajos y, al mismo tiempo, permitirme disfrutar en el ejercicio de mi pasión: la fotografía."
Quiero agradecer a todos los que confían en mí para documentar, interpretar y representar sus trabajos y, al mismo tiempo, permitirme disfrutar en el ejercicio de mi pasión: la fotografía."
Sabía, porque conocía sus trabajos, que Fernando era un excelente fotógrafo, pero tras nuestro encuentro en Sevilla puedo decir que me fui con la impresión de haber encontrado también a un fotógrafo honesto y apasionado con su trabajo. Un brillante fotógrafo.