Concebido como un refugio experimental y sensorial, el proyecto desarrollado por SANTZO arquitectos apuesta por una estrecha relación con el paisaje circundante mediante la apertura completa de su fachada norte, diluyendo así el límite entre interior y exterior. La propuesta se articula en torno a tres elementos fundamentales del lugar: el fuego, el agua y el paisaje de álamos y pinos.
El fuego aparece como un elemento central que levita sobre una plataforma extendida entre el exterior y el interior, generando dos atmósferas diferenciadas vinculadas al día y la noche, así como a lo público y lo privado. El agua, presente a través de un antiguo abrevadero para ganado, funciona tanto como recurso funcional y medioambiental como soporte para una experiencia más íntima del paisaje.
Desde esta lógica, el proyecto entiende el habitar como una acción flexible y difusa, donde un mismo espacio puede transformarse en vivienda, lugar de trabajo o ámbito de encuentro según las necesidades de sus usuarios.

Refugio experimental por SANTZO arquitectos. Fotografía por Pope Cabrera.
Descripción del proyecto por SANTZO arquitectos
Ubicado en una pequeña aldea del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, el proyecto propone la rehabilitación de una antigua zahúrda en estado de abandono a modo de refugio experimental, pretendiendo generar un antecedente en la reutilización de estas construcciones abandonadas y dispersas por un paisaje inmerso en la naturaleza, así como recuperar la memoria de sus arquitecturas y oficios que comienzan a desvanecerse de forma apresurada, dando respuesta a la problemática actual de la vivienda a la vez que protegemos estas tipologías serranas dispersas por el territorio.
La propuesta de rehabilitación de la construcción agropecuaria pasa por establecer una relación intrínseca con el paisaje hacia el que se asoma, propiciando la apertura completa de su paramento norte en busca de introducir la naturaleza en el espacio, aproximando el patrimonio inmaterial y sensorial del entorno rural en el habitar y disolviendo el límite entre el espacio interior y exterior hacia el paisaje de álamos y pinos posibilitando la conexión visual y física. Para ello, la propuesta está articulada a través de tres elementos tradicionales de este lugar: el fuego, el agua y el paisaje.
El fuego, como elemento central que levita sobre la plataforma que se extiende entre el exterior y el interior. Da lugar a dos atmósferas diferentes vinculadas al día y a la noche, a lo público y privado, respectivamente. Dentro de este concepto híbrido, el agua aparece en el proyecto como un antiguo abrevadero del ganado, como soporte para un uso flexible del agua, desde un acercamiento íntimo hacia el paisaje a través del agua hasta un recurso funcional y medioambiental del espacio. La propuesta comprende el habitar como una acción flexible y diluida donde un único espacio puede funcionar como vivienda, espacio de trabajo o de encuentros según el modo en el que se habita y como resultado de un entorno en continuo cambio.
Para preservar la tipología de nave de la preexistencia, se proyecta un muro equipado de acero anexo al cerramiento más expuesto a los agentes meteorológicos del lugar, capaz de resolver todo el programa funcional y de almacenamiento del refugio, conteniendo la zona más personal oculta, buscando mantener ese carácter de nave completamente liberada de la preexistencia tipológica original, poniendo en valor el mampuesto de piedra de la primera fase constructiva de esta zahúrda de hace más de doscientos años.
Desde el primer momento, el proyecto ha buscado la reutilización de los materiales y acabados de la zahúrda original y de aquellos de los que dispone el entorno, por lo que los rollizos y elementos estructurales originales han sido desmontados, debidamente clasificados y dispuestos en su posición original tras la rehabilitación del volumen principal, al igual que la cobertura de teja árabe. Los muros existentes se han consolidado mediante el empleo del mortero de cal tradicional, mientras que la madera necesaria para los elementos que deben sustituirse es adquirida en áreas cercanas en búsqueda de la reutilización y gestión sostenible de los recursos naturales.
Durante la rehabilitación, se ha buscado la puesta en valor del trabajo de oficio como disciplinas que nuestra generación tiene la obligación de preservar y trasmitir a las generaciones futuras, por lo que los elementos arquitectónicos del refugio han sido proyectados para poder ser materializados, construidos y ensamblados tanto en taller como en la propia obra por un carpintero y herrero de la zona, sin los que no hubiera sido posible ejecutar este proyecto haciendo frente a la escasez de material y herramientas y las adversidades meteorológicas del lugar.
La ingente cantidad de construcciones tipológicamente similares y en desuso dispersas por el territorio ha llevado a este equipo a comenzar el desarrollo de un inventario y localización de las mismas con el objetivo de promover la replicabilidad del prototipo en otras zahúrdas, corrales, molinos o tinadas abandonadas en la zona como pabellones que actúan de soporte para un habitar híbrido, cambiante y flexible en el tiempo.