La vivienda proyectada por Bureau des Mésarchitectures está conformada por una plataforma rectangular con funciones habituales de una casa, en la cual el suelo, la sombra, los servicios y una habitación cerrada permiten la vida cotidiana.
Dentro del rectángulo, un lecho de grava conforma la superficie principal de ocupación, mientras que la plataforma definida por muros de hormigón visto se percibe a la vez como un patio, un muelle y una base. A nivel constructivo, una estructura reticular de postes y vigas de acero inoxidable se eleva sobre la plataforma, la cual soporta una malla metálica expandida que actúa como filtro solar transparente.

Casa sin piel por Bureau des Mésarchitectures. Fotografía por Francisco Nogueira.
Descripción del proyecto por Bureau des Mésarchitectures
Con Casa sem pele (Casa sin piel), Didier Fiúza Faustino replantea la casa como un espacio vivido, más que como un objeto cerrado; una terna, una invitación al descanso, al compartir y al cuidado. Concebida como un refugio rural y contemporáneo al borde de tierras de cultivo en Ribatejo, Portugal, es un manifiesto construido, una casa reducida a lo esencial, reconstruida como escenario de la vida doméstica.
Ubicada entre viñedos, suelo calcáreo y densa vegetación alrededor de un pequeño lago, el proyecto, realizado por Faustino y su estudio Bureau des Mésarchitectures (París-Lisboa), aborda la figura familiar de «la casa» en favor de una disposición explícita y legible de los actos domésticos.
Accediendo por una antigua calzada romana, Casa sem pele se presenta en la ladera de un viñedo, a orillas de un estanque bordeado de sauces y bambú. Desde el sendero superior, unos escalones conducen a una plataforma rectangular definida por muros de hormigón visto. Este pedestal establece la base del proyecto, una delgada losa que define el nivel y el perímetro, bordeada por una corta escalinata y una franja que delimita claramente sus límites. Dentro del rectángulo, un lecho de grava conforma la superficie principal de ocupación. La plataforma se percibe a la vez como un patio, un muelle y una base, enmarcando el lago y el viñedo como el horizonte vital de la vivienda.
Sobre este terreno se asientan tres elementos principales, cada uno correspondiente a una de las funciones habituales de una casa: descanso, cuidado y convivencia. Juntos, forman un conjunto de componentes deliberadamente minimalistas: suelo, sombra, servicios y una habitación cerrada, que permite la vida cotidiana sin depender de un cerramiento convencional.
Una estructura reticular de postes y vigas de acero inoxidable se eleva sobre la plataforma para crear una segunda capa, igualmente diáfana. Compuesta por vanos longitudinales y laterales, la estructura soporta una malla metálica expandida que actúa como filtro solar transparente. Reduce el deslumbramiento y el calor, manteniendo el cielo a la vista. Es como un tejado sin llegar a serlo, ofreciendo confort sin sellar el espacio.
En lugar de ocultar las instalaciones en una zona de servicio, Casa sem pele convierte los servicios domésticos en coordenadas arquitectónicas. Muros bajos y rugosos de hormigón se presentan como planos independientes que nunca se elevan para formar cerramientos ni soportan un techo, pero que ubican con precisión las funciones clave. Dos muros de hormigón armado dispuestos en cruz definen los usos relacionados con el cuidado: ducha, inodoro, lavabo y barbacoa. El aseo se convierte en un ritual bajo luz filtrada. El inodoro gana privacidad gracias a su ubicación, en lugar de estar completamente cerrado. El lavabo ocupa otra esquina, trasladando la tarea de mantenimiento al espacio abierto. Cocinar se desarrolla al aire libre, extendiendo la vida doméstica como un acto compartido.
Entre estos elementos de servicio se encuentra una plataforma cuadrada de madera elevada, un escenario y soporte para usos aún por inventar. Invita a la improvisación, la hospitalidad y los pequeños cambios de la vida cotidiana, y reconoce que vivir no es solo un conjunto de funciones, sino también una coreografía en constante evolución y un acto de compartir.
En contraste deliberado con la apertura de la plataforma, el proyecto introduce un único volumen cerrado para el descanso. El único espacio techado y completamente resguardado es una compacta habitación para dormir, un conjunto cilíndrico de paneles curvos prefabricados de hormigón rosa, con un motivo circular en forma de llama en la parte superior. Tres puertas correderas de cristal dan acceso, manteniendo el interior conectado visualmente con la plataforma. Calentada por una estufa de leña, la habitación evoca la idea del hogar como un lugar de calidez y refugio, sin nostalgia.
Casa sem pele es inseparable de su entorno rural. Los viñedos, las orillas del lago, las fluctuaciones estacionales y la intensidad del sol y la sombra no se tratan como mero telón de fondo, sino como las condiciones que dan sentido a la reducción del proyecto. Al rechazar la envolvente estándar, Faustino integra la casa con las infraestructuras agrícolas y paisajísticas, las plataformas, las pérgolas y los puntos de servicio, insistiendo en que puede ser un lugar plenamente equipado para vivir.
Como argumento construido, Casa sem pele propone la vivienda como disposición más que como objeto, y el confort como calibración más que como aislamiento.