José Ignacio Linazasoro plantea una solución basada en la construcción de una secuencia de ámbitos diferenciados, donde el recorrido hacia la catedral se produce de manera gradual. Plataformas, ligeros cambios de nivel, franjas de pavimento, alineaciones de arbolado, bancos y límites pétreos organizan el parvis —espacio abierto de acceso situado frente a la fachada principal de la catedral— y fragmentan visualmente su amplitud. El proyecto adopta una presencia contenida, casi de fondo, para que la catedral siga concentrando la atención urbana, mientras el nuevo orden del suelo orienta al visitante, favorece la estancia y restituye una lectura más compleja del lugar, próxima a la densidad histórica de las antiguas trazas urbanas.
La actuación puede entenderse como una operación de recomposición de la relación entre el monumento y la ciudad. El espacio frente a la catedral había sido alterado por transformaciones urbanas sucesivas, aperturas viarias y episodios de destrucción que modificaron su escala original y debilitaron la continuidad entre el tejido urbano y el edificio religioso. Frente a esa condición excesivamente abierta, el proyecto propone recuperar una escala más próxima y habitable, capaz de acompañar la monumentalidad de la catedral sin convertir el lugar en una explanada abstracta o meramente escenográfica.

Entorno de la Catedral de Reims por José Ignacio Linazasoro. Fotografía por Roland Halbe.
La piedra se emplea en diferentes versiones como material principal para pavimentos, bancos, bordes y elementos de contención, combinando distintas piezas y texturas para diferenciar las zonas de circulación, estancia y aproximación al monumento. Losas, adoquines, granito y piedra caliza aportan resistencia, sobriedad y una tonalidad compatible con el entorno monumental. Junto con la iluminación y el mobiliario urbano, estos recursos construyen un espacio público sereno, duradero y respetuoso con el carácter histórico de la Catedral de Reims.

Entorno de la Catedral de Reims por José Ignacio Linazasoro. Fotografía por Roland Halbe.
Descripción del proyecto por José Ignacio Linazasoro
Este proyecto se ha desarrollado en dos fases diferentes. La primera corresponde al Concurso de 1992, que fue un Concurso de Ideas, pero en el que ya se definieron los principios que se iban a desarrollar en el Concurso de 2003, que incluía la ejecución de la primera fase, es decir, de la Plaza frente a la Catedral.
El problema surge de las primeras intervenciones tras la Revolución, tendentes a aislar la Catedral de los edificios de su entorno próximo con el supuesto fin de resaltar su monumentalidad, pero produciendo un efecto contrario por la pérdida de escala que ello supone. Esta tendencia se acentuó tras los bombardeos de 1918 que produjeron la práctica desaparición del tejido medieval y el consiguiente aislamiento del templo catedralicio.
El proyecto pretende recuperar la escala perdida del edificio respecto a su entorno próximo, sin reconstruir para ello, el tejido residencial preexistente. Se pretende, en consecuencia, actuar sobre el espacio público mediante plataformas, desniveles, elementos escultóricos y de ajardinamiento.