El Plan, desarrollado por LANDLAB + Fiol Aquitectes, se centra en la respuesta de recuperación de la vegetación y la implantación de sistemas urbanos y estrategias como la protección de los acuíferos, la reducción del riesgo a inundaciones y la mejora del confort climático.
Enfocado en desarrollar siete ámbitos de actuación tales como la restauración ecológica del sistema dunar de Ses Fontanelles; el corredor paisajístico de Neopàtria; la revitalización del paseo de Les Meravelles; la reconexión del sistema dunar y pinar litoral mediante el eje Trobadors; la reurbanización climáticamente adaptada del eje cívico Amílcar; la consolidación de una senda paisajística de borde urbano-rural; y la regeneración del paseo marítimo como parque lineal costero continuo. Todos estos corredores dotan al espacio de una infraestructura permeable, inclusiva y accessible.

Plano de análisis de estrategia. Plan Estratégico de Regeneración de Playa de Palma por LANDLAB + Fiol Aquitectes.
Descripción del proyecto por LANDLAB + Fiol Aquitectes
Playa de Palma constituye uno de los paisajes turísticos más representativos del Mediterráneo y, al mismo tiempo, uno de los territorios litorales que mejor expresa las contradicciones contemporáneas entre urbanización intensiva, vulnerabilidad climática y pérdida de identidad territorial. Nacida sobre un antiguo sistema dunar y agrícola profundamente vinculado al Pla de Sant Jordi, su evolución durante la segunda mitad del siglo XX estuvo asociada a un modelo turístico expansivo basado en la ocupación intensiva del litoral y en una progresiva artificialización del territorio.
El desarrollo turístico transformó radicalmente las dinámicas ecológicas y paisajísticas originales. La desaparición parcial de sistemas dunares, la alteración de humedales, la canalización de torrentes y acequias, el sellado masivo del suelo y la desconexión entre el frente marítimo y el paisaje agrario interior generaron un territorio altamente especializado en el turismo, pero progresivamente más vulnerable frente a los impactos ambientales y climáticos.
El actual modelo urbano, en gran medida ajeno a la aptitud física del territorio y a sus recursos naturales, ha reducido la capacidad adaptativa del litoral y debilitado muchos de los procesos ecológicos que históricamente estructuraban este paisaje costero.
En este contexto, el Plan Estratégico de Regeneración de Playa de Palma surge como una propuesta innovadora de regeneración urbana y territorial desde la disciplina del paisaje y la resiliencia climática. Desarrollado en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia – Next Generation EU, el proyecto constituye la Fase I de un proceso integral de adaptación al cambio climático y transición hacia un modelo de circularidad turística. Más que una operación de renovación física del espacio público, el plan plantea una transformación profunda de la relación entre turismo, territorio y naturaleza, entendiendo el paisaje como infraestructura ecológica, soporte de identidad colectiva y sistema metabólico capaz de mejorar la resiliencia futura del destino.
La propuesta parte de una lectura multiescalar del territorio que integra conocimiento histórico, diagnóstico ecológico y proyecciones de cambio climático. Playa de Palma presenta actualmente una elevada exposición a fenómenos asociados al calentamiento global: incremento del riesgo de inundación permanente y por temporales marítimos, erosión costera y basculamiento de la playa, intrusión salina, alteraciones del nivel freático y degradación progresiva de humedales y ecosistemas litorales. Sectores vinculados a la Acequia de Sant Jordi y al sistema de Ses Fontanelles muestran, además, una especial vulnerabilidad frente a inundaciones urbanas y eventos climáticos extremos.
Frente a este escenario, el plan define una hoja de ruta operativa para la regeneración y renaturalización de aproximadamente 38,9 hectáreas de espacio público litoral, con una inversión estimada de 118 millones de euros. La actuación se alinea con la Agenda Urbana Española y con el PG’23 de Palma, garantizando coherencia normativa, viabilidad técnica y capacidad de implementación progresiva.
La estrategia territorial se estructura a partir de una red jerarquizada de espacios y corredores ambientales que reconectan el frente marítimo con el interior del Pla de Sant Jordi. El sistema se articula mediante el paseo peatonal costero, una senda paisajística interior de transición urbano-rural y diversos ejes transversales que funcionan simultáneamente como corredores ecológicos, infraestructuras climáticas y espacios cívicos. Estos elementos permiten recomponer la continuidad ambiental del territorio, mejorar la accesibilidad y redefinir el espacio público como soporte de convivencia, salud urbana y cohesión social.
Uno de los conceptos centrales de la propuesta es la activación del denominado “lleno biológico” del territorio. Desde esta perspectiva, los espacios no edificados —dunas, corredores verdes, humedales, áreas permeables y sistemas vegetales— dejan de entenderse como vacíos urbanos o espacios residuales y pasan a concebirse como infraestructuras esenciales para los procesos ecológicos, hidrológicos y sociales. Esta aproximación redefine profundamente el papel del paisaje dentro de la planificación contemporánea y sitúa la naturaleza como elemento estructurador de la regeneración urbana.
La propuesta desarrolla una infraestructura verde, azul y gris integrada basada en soluciones basadas en la naturaleza y sistemas urbanos de drenaje sostenible. El proyecto incorpora estrategias orientadas a retener, infiltrar y reutilizar el agua, proteger los acuíferos, reducir el riesgo de inundación y mejorar simultáneamente el confort climático y la habitabilidad del espacio público. Pavimentos permeables, jardines de lluvia, zanjas drenantes, revegetación adaptada y sistemas de infiltración forman parte de una nueva lógica metabólica del espacio urbano.
La vegetación adquiere un papel central dentro de esta estrategia. El plan concibe el arbolado y los sistemas vegetales como auténticas infraestructuras de salud pública capaces de regular el microclima, capturar CO₂, mejorar la biodiversidad y aumentar el bienestar colectivo. Se priorizan especies adaptadas al clima mediterráneo y de baja demanda hídrica, reduciendo consumos de agua y reforzando la resiliencia futura del sistema urbano.
La dimensión paisajística del proyecto resulta especialmente relevante. La propuesta no se limita a introducir soluciones ambientales, sino que recupera relaciones históricas entre litoral e interior, reivindicando el valor de los sistemas dunares, las acequias, las pinedas y el paisaje agrario como elementos fundamentales de identidad territorial. La memoria del lugar se convierte así en una herramienta activa de proyecto y en un soporte esencial para reconstruir la calidad espacial y ambiental del litoral.
El diseño se concreta en siete ámbitos de actuación interrelacionados: la restauración ecológica del sistema dunar de Ses Fontanelles; el corredor paisajístico de Neopàtria; la revitalización del paseo de Les Meravelles; la reconexión del sistema dunar y pinar litoral mediante el eje Trobadors; la reurbanización climáticamente adaptada del eje cívico Amílcar; la consolidación de una senda paisajística de borde urbano-rural; y la regeneración del paseo marítimo como parque lineal costero continuo.
Cada uno de estos ámbitos actúa simultáneamente a escala local y territorial. Los corredores ambientales permiten mejorar la movilidad peatonal y ciclista, introducir biodiversidad dentro de la trama urbana y reforzar la conectividad ecológica entre la costa y el interior. El paseo marítimo se redefine como una infraestructura pública permeable, inclusiva y accesible, capaz de absorber dinámicas ambientales complejas y de ofrecer nuevas condiciones de confort climático y calidad urbana.
El proyecto incorpora además criterios avanzados de diseño climático y materialidad derivados del análisis de condiciones locales como régimen de vientos, soleamiento, precipitaciones, geotecnia y disponibilidad de recursos. Se prioriza un equilibrio global del 50 % entre superficies permeables e impermeables, así como el uso de materiales duraderos, reciclables y de baja energía incorporada, preferentemente de proximidad.
La implementación futura del plan se organiza mediante un sistema de fases y prioridades capaz de compatibilizar las actuaciones con la estacionalidad turística y con el mantenimiento de la actividad económica del destino. Esta estrategia gradual permite desarrollar una transición progresiva hacia un modelo más resiliente y sostenible sin comprometer el funcionamiento cotidiano de Playa de Palma.
En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, Playa de Palma se convierte así en un laboratorio contemporáneo de innovación urbanística y regeneración paisajística aplicado a destinos turísticos maduros. El proyecto demuestra que la regeneración litoral ya no puede limitarse a operaciones de embellecimiento o renovación funcional del espacio turístico, sino que debe reconstruir las relaciones entre ecología, territorio, memoria y vida colectiva.
La propuesta sitúa a las personas y al paisaje en el centro de la planificación estratégica contemporánea y plantea un modelo replicable de regeneración litoral resiliente para otros destinos mediterráneos. Frente a un modelo turístico basado históricamente en la explotación intensiva del frente marítimo, el plan propone una nueva ecología urbana donde el paisaje, la biodiversidad y el metabolismo territorial se convierten en las principales infraestructuras para garantizar la habitabilidad futura del litoral mediterráneo.