El Roig Arena, proyectado por los estudios HOK y ERRE, destaca por su fachada cerámica de 8.600 lamas que regula la luz mediterránea e integra artesanía local. En su interior, la cancha central se rodea de graderíos escalonados, mientras auditorios, palcos premium y áreas de hospitalidad se distribuyen en niveles superiores. La disposición permite que la luz natural ilumine gradualmente los espacios, conectando visual y funcionalmente los distintos programas y generando una experiencia espacial envolvente.
Estructuralmente, el Roig Arena se apoya en ocho cerchas prefabricadas de 123 metros, capaces de soportar hasta 180 toneladas, ensambladas en el suelo y elevadas con grúas. La modelización paramétrica optimiza la disposición de la fachada cerámica y la geometría del graderío. La gestión de aguas pluviales se realiza mediante depósitos subterráneos y cuencas verdes, mientras que la cubierta integra 1.742 paneles fotovoltaicos, garantizando eficiencia energética y sostenibilidad constructiva en todo el proyecto.

Roig Arena por HOK y ERRE. Fotografía por Hufton + Crow.
Descripción del proyecto por HOK y ERRE
Con una inversión final de 400 millones de euros, el Roig Arena impulsa en Valencia (histórica ciudad portuaria del Mediterráneo) la creación de un nuevo destino cultural de referencia internacional que aspira a atraer a visitantes de todo el mundo durante los 365 días del año. La firma internacional HOK y el estudio de arquitectura ERRE, con sede en Valencia, han colaborado para diseñar un arena de 58.500 m² que contribuya a la transformación del distrito de Quatre Carreres, situado en las inmediaciones de importantes referentes urbanos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias y los Jardines del Turia.
El objetivo de Licampa 1617, sociedad creada por el empresario español Juan Roig, era diseñar mucho más que un recinto deportivo. Roig, quien convirtió a Mercadona en la mayor cadena de supermercados de España y es propietario del Valencia Basket, imaginó un centro cívico y de entretenimiento capaz de catalizar el desarrollo del distrito de Quatre Carreres. El encargo enfatizaba la integración fluida del proyecto en la vida cotidiana de la ciudad, a la vez que debía situarse entre las principales arenas de Europa.
Innovación en fachada: el primer recinto con una piel completamente cerámica
El diseño de la fachada del Roig Arena celebra la luz mediterránea y la artesanía local con una piel exterior de 8.600 lamas cerámicas, dispuestas como escamas sobre una estructura de acero de doble curvatura. El material cerámico se eligió para las piezas (fabricadas localmente por Grupo Pamesa Empresarial y diseñadas por ERRE), adaptando su uso tradicional en muros planos a la compleja envolvente ondulada del arena.
El proceso de prototipado de este sistema de fachada demostró su viabilidad constructiva. El equipo apostó por hacer uso de una única pieza modular de 1,00 x 1,20 metros. El hecho de que todas las lamas sean de la misma dimensión permitió simplificar la instalación, reducir residuos y disminuir la huella de carbono. Además, se hizo uso de la modelización paramétrica para determinar la disposición de cada pieza, con ángulos que oscilan entre los 10 y 63 grados.
La textura de las lamas evoca la superficie de un balón de baloncesto, rindiendo homenaje al deporte que ha impulsado el proyecto, que es también sede de los equipos masculino y femenino del Valencia Basket Club. Tres tonalidades de esmalte azul generan sutiles variaciones cromáticas. De día, las piezas proporcionan sombra a terrazas que rodean el arena, reduciendo el calor y permitiendo la ventilación natural. Por la noche, se percibe todo el potencial de la fachada de videoiluminación LED con sistema de color RGB-White, capaz de interactuar con datos en tiempo real y crear un sorprendente espectáculo lumínico.
Anillo exterior de circulación: integración comunitaria y espacio público
Los corredores en forma de terrazas que rodean el arena a lo largo de sus distintos niveles extienden la experiencia vivida en el interior más allá de sus muros, generando áreas de encuentro al aire libre que abren el edificio al exterior. Y es que, desde el inicio, el equipo ha velado por diseñar un proyecto que abraza su entorno. El acceso principal se realiza a través de un bulevar, un espacio reurbanizado de 20.000 m2 que conduce hacia una gran escalinata enmarcada por «El Ojo», la gran pantalla multimedia situada en la fachada noroeste.
La entrada principal no solo conecta con la pista del interior, sino también con un «timeout market» en el exterior—un mercado gastronómico con una programación cultural abierto todo el año, que se inspira en los históricos mercados europeos. Este espacio, situado en la zona de terrazas exteriores, celebra el clima mediterráneo de Valencia. Muchos de los locales permanecerán abiertos a lo largo de la semana, incluso cuando no haya eventos.
Innovación en el graderío
El equipo optimizó el graderío con Scrum: una plataforma propia de HOK de diseño paramétrico en Grasshopper para Rhino 3D. La herramienta permitió configurar rápidamente las geometrías de la zona de asientos, la proximidad a la cancha y los espacios de hospitality y las líneas de visión para que cada espectador pueda disfrutar de vistas sin obstrucciones.
Como nueva sede de los equipos masculino y femenino del Valencia Basket Club, el recinto cuenta con 15.600 asientos en modo basket y una capacidad total de hasta 20.000 personas en modo concierto. Diversos niveles de asientos, palcos premium y espacios VIP ofrecen una experiencia inmersiva para los asistentes.
Más allá del graderío, los espacios de apoyo flexibles—como las salas de reuniones, sala de prensa, cocinas y auditorio—permiten acoger congresos y actos corporativos adicionales. Por ejemplo, el auditorio de 1.200 m² puede acoger a 2.000 personas y cuenta con la dotación técnica propia para facilitar la organización de eventos de menor escala.
Innovación estructural y acústica
La cubierta del recinto se resuelve con ocho monumentales cerchas prefabricadas, cada una de 123 metros de longitud. Los equipos de obra tuvieron que ensamblarlas en el suelo antes de izarlas con unas grandes grúas. Estas cerchas pueden soportar hasta 180 toneladas, permitiendo acoger cualquier gran producción internacional de gran envergadura.
El control acústico ha sido una prioridad en este proyecto. El espacio de un metro de capas aislantes que estratégicamente se ha colocado entre el graderío interior y los muros exteriores ayuda a reducir la propagación del sonido hacia el exterior. Materiales fonoabsorbentes se integran en este diseño flexible para mantener el sonido dentro del edificio, garantizando un correcto aislamiento acústico. Además, el equipo ha trabajado con prestigiosos consultores de relieve internacional para el diseño de la acústica interior del arena, a fin de optimizar el sistema de sonido en base a la geometría espacial de la pista principal, minimizar las áreas de reflexión acústica, conseguir tiempos de reverberación óptimos.
Diseño sostenible para el clima de Valencia
El diseño del arena responde al cálido clima mediterráneo, donde las temperaturas en verano superan los 30°C. Estrategias pasivas reducen la necesidad de climatización mecánica: grandes voladizos y terrazas sombreadas minimizan la ganancia solar y la orientación del edificio favorece la ventilación natural. Estas soluciones permiten asegurar el confort térmico durante todo el año, reduciendo el consumo energético.
En la cubierta, 1.742 paneles fotovoltaicos generan energía renovable. Además, para episodios de lluvias intensas que superen la capacidad de infiltración, se ha diseñado en la base del edificio un depósito subterráneo, que gestiona el exceso de escorrentía. Asimismo, las zonas bajas de las áreas verdes funcionan como sumideros naturales de aguas pluviales. Estas áreas actúan como cuencas, con pendiente desde el perímetro hacia su centro.
El equipo priorizó materiales de proximidad—como las piezas cerámicas, un elemento distintivo de la cultura valenciana—reforzando las cadenas de suministro locales y reduciendo el impacto ambiental del transporte.
Tecnología avanzada
El Roig Arena cuenta con el videomarcador de mayor resolución de Europa. Sus cuatro pantallas LED planas con bordes facetados, diseñadas por LG, permiten una imagen continua y sin interrupciones. Además, en su interior dispone de otras dos pantallas que muestran información adicional durante los eventos y los partidos.
Para crear una atmósfera aún más envolvente, se ha instalado sobre el graderío el mayor videowall interior de Europa, con una superficie de 500 m². Alrededor de la pista principal, se extiende también un ribbon de 220 m² de paneles LED que se extiende a lo largo de todo el perímetro.
En el exterior, «El Ojo», la gran pantalla LED de 48 x 10 metros preside la entrada principal en la fachada noroeste, caracterizada por su tecnología de alta durabilidad específicamente adaptada al clima mediterráneo.
Eficiencia operativa
El recinto será la sede permanente de los equipos masculino y femenino del Valencia Basket Club, integrando entrenamiento, competición y operaciones bajo un mismo techo. Instalaciones de las mismas dimensiones para ambos géneros—vestuarios, canchas de entrenamiento y áreas de recuperación—reflejan el compromiso con la equidad.
El edificio cuenta con 4 muelles de carga sin columnas y permite, además, el acceso directo a pista de los camiones, optimizando la logística.
Un catalizador para el barrio: «Proyecto de ciudad»
El Roig Arena aspira a consolidarse como un verdadero referente deportivo-cultural y motor económico para la ciudad, formando parte de una intervención urbana más amplia, diseñada por ERRE, que engloba otros tres proyectos situados en el entorno inmediato: el nuevo Parque de l'Afició del Valencia Basket (un jardín público de dos hectáreas), la escuela pública CEIP Les Arts y el Aparcamiento en altura Roig Arena. El primer concierto se celebrará el 6 de septiembre de 2025, con un homenaje al célebre cantante español Nino Bravo.