El acceso a la vivienda «Big Fish», de F5 Proyectos y Arquitectura, se realiza a través de un vestíbulo que funciona como umbral hacia el interior del hogar, mostrando una doble transparencia norte-sur que amplía visualmente el espacio de la sala y la cocina. Por otro lado, el dormitorio principal, gracias a su posición elevada y su orientación hacia el horizonte abierto del mar Cantábrico, dispone de unas vistas excepcionales.
Para la construcción de la vivienda, se desarrolló un sistema que permitió generar una envolvente portante de acero S275JR de 1,5 milímetros de espesor, que funciona como un exoesqueleto rígido y tecnológico compuesto por 150 piezas únicas. Como revestimiento de la estructura, se optó por utilizar la pizarra, un material que, además de evocar la arquitectura vernácula del occidente asturiano, crea una fachada ventilada de alto rendimiento.
Como reflejo del compromiso integral con la eficiencia energética, la intervención obtuvo la certificación PHI Low Energy Building Standard del Passivhaus Institute. El proyecto ha recibido el Premio Especial Asturiana de Zinc por su innovación.

Vivienda unifamiliar «Big Fish» por F5 Proyectos y Arquitectura. Fotografía por Iván Morán.
Descripción del proyecto por F5 Proyectos y Arquitectura
La intervención plantea una conexión armoniosa entre interior y exterior a lo largo de un camino. Este trayecto comienza en un pequeño vestíbulo, un umbral hacia el corazón del hogar. Es aquí donde la arquitectura se vuelve permeable. Una doble transparencia en el eje norte-sur amplía el espacio que comparten salón y cocina. El interior se convierte así en una transición entre el jardín y las verdes montañas. La vivienda, en lugar de interrumpir el paisaje, lo enmarca y permite que sea contemplado a través de ella. El recorrido finaliza en la zona más privada: el dormitorio principal, orientado hacia la inmensidad del horizonte. Desde esta posición elevada, la casa supera los obstáculos circundantes y proyecta la mirada hacia su destino final: el mar Cantábrico.
La arquitectura se convierte así en una coreografía de sensaciones. Un viaje a través de las escalas del paisaje, enlazando lo cercano con lo lejano. La forma responde a esta narrativa, impulsándose hacia el mar como un pez que contrae y relaja sus músculos para avanzar. ¿Por qué este viaje? Como en la película de Tim Burton, este proyecto ilustra que la verdadera vida no se encuentra en un paraíso estático y sin desafíos (el jardín interior), sino en el viaje a través del mundo real, con sus complejidades (la carretera, el “ruido” externo, los retranqueos obligados...) Conformarse con una “perfección” ilusoria es dejar de vivir plenamente. La casa no quiere ser un gran pez en una pecera y decide saltar al mar.
Materializar esta visión —la de un objeto que es a la vez ligero y complejo, que fluye con la hidrodinámica de un pez en movimiento— exigía romper con los sistemas convencionales. ¿Cómo construir una forma que parece desafiar su propia masa, como una ballena que salta fuera del agua?
Inspirados en la capacidad del origami para dotar de una increíble resistencia y capacidad de carga a una simple hoja de papel, hemos creado y desarrollado un sistema que permite generar una envolvente portante de apenas 1.5 milímetros de espesor. Este sistema consiste en un exoesqueleto de acero S275JR, donde cada pliegue está diseñado con precisión para conferir una rigidez extraordinaria al conjunto. Es el corazón invisible del proyecto y se descompone en unas 150 piezas únicas. Cada pliegue, cada ángulo y cada perforación fueron optimizados mediante cálculo por elementos finitos y modelados en un entorno BIM. La fabricación, mediante corte por láser y plegado, garantizó un nivel de exactitud que permitió un montaje en seco, atornillado, ágil y sin margen de error. Este proceso nos otorgó una libertad formal total, permitiéndonos ejecutar las superficies de doble curvatura que dan vida a esta casa.
Para vestir este esqueleto tecnológico, recurrimos a un material que enraíza el edificio en su lugar: la pizarra, omnipresente en la arquitectura vernácula del occidente asturiano. Este revestimiento no es solo un homenaje al entorno; se convierte en la piel del proyecto, donde cada laja representa una de sus escamas. Esta piel pétrea, además, crea una fachada ventilada de alto rendimiento. Esta estrategia no es una decisión aislada, sino parte de un compromiso integral con la eficiencia energética, validado con la obtención de la certificación PHI Low Energy Building Standard del prestigioso Passivhaus Institute.
Al final, el relato vuelve a su origen. La casa, como el protagonista de la película que le da nombre, rechaza la comodidad de un paraíso estático y sin desafíos. Decide emprender un viaje a través de la complejidad del mundo real para alcanzar un horizonte más amplio.