El edificio ideado por MID estudio + FILO arquitectos ocupa la totalidad de una parcela de planta sensiblemente cuadrada y truncada en uno de sus lados. La organización del programa establece una secuencia entre los espacios destinados al trabajo de campo de los guardas y aquellos vinculados a la actividad administrativa, incorporando además una sala polivalente para formaciones y actividades de entidades relacionadas con la gestión forestal. En el exterior, los retranqueos de las fachadas este y sur generan porches de acceso y áreas de aparcamiento.
La construcción se plantea con una paleta material reducida en la que la madera adquiere un papel protagonista tanto estructural como espacial. La estructura de madera queda expresada en las fachadas porticadas y se hace visible en el interior bajo la cubierta, mientras que los paramentos norte y oeste se revisten con tableros texturados de madera en verde oscuro, mientras que la cubierta y el lucernario se resuelven mediante chapa ondulada gris.

Centro de Recursos Forestales Sakana-Mendialdea por MID estudio + FILO arquitectos. Fotografía por María Azkarate.
Descripción del proyecto por MID estudio + FILO
El nuevo Centro de Recursos Forestales y sede del Guarderío Forestal de la demarcación de Sakana-Mendialdea se encuentra en un polígono industrial a las afueras de Irurtzun en Navarra.
La parcela, de planta sensiblemente cuadrada y truncada en uno de sus lados, se ocupa en su totalidad para dar respuesta al programa funcional solicitado.
Una única cubierta a tres aguas, en estructura de madera y cuyo hastial se manifiesta en el quiebro de la fachada oeste, es el gesto primitivo que da cobijo a los distintos espacios del programa, generando un volumen de planta baja, de pequeña escala en comparación con los edificios del entorno industrial donde se ubica.
De la intersección de los tres faldones de cubierta emerge un cuerpo de lucernario que permite la iluminación del espacio interior y crea una tensión vertical en él.
La materialidad de la cubierta y lucernario, en chapa ondulada gris, establece relación con los edificios industriales próximos.
Las fachadas norte y oeste, orientadas hacia los viales de acceso al polígono, tienen un carácter hermético, de protección. Siguen una estricta modulación, solo alterada por la disposición libre de los huecos al oeste. Se revisten mediante tableros texturados de madera en color verde oscuro, en diálogo con las montañas de su entorno.
En contraposición, las fachadas porticadas de este y sur evidencian el ritmo de la estructura de madera del edificio y, mediante la disposición retranqueada de los paños de fachada, definen los accesos a resguardo así como las zonas de aparcamiento propias del edificio.
Una escultura del artista Javier Poveda ocupa el porche de acceso y alude, mediante la restauración y reconstrucción simbólica de un roble, al oficio de guarda forestal.
Al interior, los espacios se organizan siguiendo la secuencia lógica entre las zonas vinculadas al trabajo de campo de los guardas y las vinculadas a los trabajos de carácter administrativo. Se completan con una sala que permite su uso para formaciones y entidades pertenecientes al mundo de la gestión forestal.
Siguiendo principios de construcción sencillos y directos, se opta por una paleta reducida de materiales donde la madera cobra especial protagonismo.
La leña obtenida de los valles de la comarca se aprovecha para calefactar, acción gestionada por los propios guardas en combinación con otros sistemas complementarios que siguen principios de sostenibilidad propios de un edificio de estas características.
La cubierta única, con su madera vista al interior, termina por definir y dar carácter a los espacios, asumiendo con naturalidad las contradicciones entre la propia lógica estructural y la resolución funcional de la planta.