El proyecto planteado por Studio Bressan y Studio Botter representa un ejemplo de arquitectura infraestructural capaz de aunar un programa complejo y una imagen cuidada, a pesar de su condición periférica. La propuesta pone especial atención en la eficiencia de los recorridos de vehículos y peatones, optimizando su disposición en relación con el desarrollo logístico de las actividades productivas.
Las fachadas, marcadas por una secuencia regular de muelles de carga con aberturas verticales, facilitan una adecuada ventilación e iluminación natural en el interior. Formalmente, la cubierta abovedada y la envolvente modular generan un edificio sobrio que mejora la imagen del paisaje industrial construido. La regularidad y el ritmo de los elementos transmiten una imagen de lógica productiva eficiente que caracteriza el conjunto.

Hangar logístico D.B. Group por Studio Bressan + Studio Botter. Fotografía por Aldo Amoretti.
Descripción del proyecto por Studio Bressan + Studio Botter
D.B. Group es una empresa activa en el sector de la logística internacional, con sede principal en Montebelluna, en una zona estratégica a lo largo de la carretera estatal Feltrina y a corta distancia de la autopista Pedemontana Veneta. Su ubicación ofrece acceso directo a las principales redes de infraestructura del noreste de Italia, condición ideal para una organización que gestiona diariamente tiempo, espacio y movilidad de mercancías. La sede central se ubica dentro de un área productiva caracterizada por edificios destinados a la logística, organizados en dos tipologías: almacenes y oficinas. El desarrollo del área comenzó en 2008, definiendo progresivamente un lenguaje arquitectónico unitario y reconocible, basado en geometrías precisas, volúmenes claros y una composición ordenada y con identidad.
El nuevo hangar logístico mantiene esta línea, adoptando un lenguaje coherente y funcional que refuerza la imagen unitaria del conjunto. El elemento constructivo que define la identidad del proyecto es la cubierta abovedada rebajada, sostenida por tres grandes tirantes metálicos y un sistema de vigas reticulares principales y secundarias. Esta solución permite obtener un gran espacio único sin pilares interiores, con una altura útil generosa y una volumetría simple pero imponente, garantizando máxima flexibilidad en la organización de las actividades logísticas y facilitando la libre circulación de vehículos. La estructura, visible en el interior, se convierte en un signo arquitectónico y medida del espacio. La cubierta curva suaviza la rigidez del volumen paralelepipédico y genera un ritmo perceptible también desde el exterior.
El sótano alberga un aparcamiento con acceso independiente y recorridos peatonales separados, mientras que la planta logística se articula en áreas operativas, zonas compartimentadas para oficinas y servicios, accesos diferenciados y un área equipada para la gestión de pallets aéreos. Los flujos están organizados para garantizar un uso ordenado y funcional de los espacios, diferenciando la circulación operativa de los recorridos del personal.
La envolvente del edificio interpreta el lenguaje arquitectónico de todo el conjunto productivo, basado en módulos constructivos repetidos y un lenguaje esencial. Las fachadas están marcadas por una secuencia regular de muelles de carga y aberturas verticales, que garantizan ventilación e iluminación natural en el interior. Las superficies ciegas están realizadas con paneles prefabricados de hormigón armado, pintados en gris metalizado: una elección que enfatiza el carácter técnico del edificio y lo integra armónicamente en el paisaje industrial circundante. La repetición de los módulos y la ausencia de decoraciones accesorias ofrecen una percepción arquitectónica sobria pero elegante, en la que la precisión constructiva se convierte en expresión formal.
La luz desempeña un papel fundamental en el proyecto: además de las aberturas verticales, la cubierta abovedada integra lucernarios continuos que aportan luz cenital a los espacios operativos. Este sistema permite reducir el uso de iluminación artificial durante el día y mejorar la calidad perceptiva de los ambientes de trabajo. La combinación entre la regularidad de las aperturas y la transparencia controlada de los cerramientos verticales aporta profundidad visual y ritmo interior, transformando un edificio productivo en una infraestructura acogedora y eficiente.
El diseño en planta está concebido para garantizar la máxima eficiencia de los flujos: los recorridos vehiculares y peatonales están claramente separados, las áreas operativas centrales pueden reconfigurarse fácilmente según las necesidades de la empresa, y las zonas de servicio están ubicadas estratégicamente para no interferir con la circulación de vehículos. La claridad del esquema y la neutralidad de los espacios permiten que el almacén evolucione con el tiempo, incorporando nuevas tecnologías de automatización y adaptándose a diferentes configuraciones operativas.
El nuevo hangar logístico de D.B. Group Spa es un ejemplo de arquitectura infraestructural consciente, capaz de combinar funcionalidad y lenguaje arquitectónico. La cubierta abovedada, la envolvente modular y la gestión precisa de los flujos construyen un edificio que no solo alberga una actividad productiva, sino que se integra como parte de un paisaje construido coherente y duradero. Una intervención sobria y medida que traduce la eficiencia logística en claridad constructiva.