El nuevo Centro de Protección Civil proyectado por Roland Baldi Architects se implanta en la parcela trapezoidal de manera que, a lo largo de los tres niveles se ubiquen las circulaciones y los flujos de trabajo estructurados. El edificio alberga en planta baja la zona de vehículos, la sala de mando, los vestuarios y una sala de guardia. Una planta superior que recoge las zonas comunes así como la cocina y una sala de formación, vinculados con la planta baja mediante las vistas directas a las áreas funcionales del edificio. Y un sótano, que alberga la infraestructura técnica y un archivo.
Mediante una estructura portante de muros de hormigón armado verde se aisla el edificio, destacado por su durabilidad, su carácter incombustible y su total reciclabilidad, mejorando su inercia térmica a través de su estructura porosa. Unos interiores luminosos recorren el perímetro a través de amplios ventanales de aluminio con acristalaminento aislante, contrastan con los materiales robustos como suelos de resina y puertas de acero y madera.

Centro de Protección Civil por Roland Baldi Architects. Fotografía por Oskar Da Riz.
Descripción del proyecto por Roland Baldi Architects
Situado entre las laderas boscosas del valle de Vinschgau/Venosta y Eyrs/Oris —una localidad perteneciente a Laas/Lasa—, el nuevo Centro de Protección Civil constituye una declaración arquitectónica de gran carácter. Construido con hormigón aislante pigmentado en verde, el edificio integra a la perfección las necesidades funcionales del cuerpo de bomberos voluntarios con una expresión arquitectónica singular. Su aspecto monolítico confiere a la estructura una identidad poderosa, mientras que su color establece un diálogo sutil con el paisaje circundante.
Lógica topográfica y presencia escultórica.
La arquitectura del nuevo Centro de Protección Civil surge directamente de las características específicas de su emplazamiento. Ubicado en una parcela trapezoidal, el diseño traslada los límites del terreno directamente a la forma del edificio. El resultado es un hito geométrico impactante que se presenta como un volumen compacto y monolítico.
La volumetría del edificio se modeló cuidadosamente para reflejar sus distintas funciones: mientras que la zona de vehículos ocupa una sola planta, las instalaciones para el personal y las áreas administrativas se distribuyen en dos niveles. Esta variación de altura da lugar a una característica cubierta inclinada que unifica ambas áreas funcionales en un todo arquitectónico coherente. La torre de mangueras actúa simultáneamente como hito vertical y punto de referencia funcional: atraviesa la línea de cubierta como una estela visible desde lejos, señalando la presencia de la institución en el espacio público y coronándose con el emblema del cuerpo de bomberos en su punto más alto.
Arquitectura para operaciones de emergencia.
La organización interna responde a las necesidades prácticas de la respuesta ante emergencias. Unas rutas de circulación cortas y unos flujos de trabajo claramente estructurados determinan la disposición de los espacios a lo largo de tres niveles.
La planta baja alberga la zona de vehículos con cuatro plazas de aparcamiento, la sala de mando, los vestuarios y una sala de guardia. Los patrones de movimiento del personal de emergencia se tuvieron meticulosamente en cuenta durante el proceso de diseño para garantizar la máxima eficiencia en situaciones críticas. La planta superior acoge zonas comunes, como la cocina y una sala de formación. Desde aquí, las vistas directas hacia la zona de vehículos crean una conexión visual entre las distintas áreas funcionales del edificio. El sótano alberga la infraestructura técnica, las zonas de almacenamiento y el archivo. Un ascensor situado en el centro garantiza la accesibilidad universal a todos los niveles.
El hormigón aislante como elemento definitorio.
El rasgo distintivo del edificio son sus muros exteriores, realizados en hormigón aislante pigmentado de color verde. Este material combina capacidad estructural portante y aislamiento térmico en una construcción única y monolítica. Según los requisitos específicos, se mezclaron áridos minerales ligeros de granulometría variable con cemento, agua y aditivos especializados. Más allá de sus prestaciones térmicas y estructurales, el hormigón aislante destaca por su durabilidad, su carácter incombustible y su total reciclabilidad. Su estructura porosa mejora la inercia térmica, contribuyendo a un clima interior estable y confortable, al tiempo que confiere a la fachada una profundidad táctil característica.
La estructura portante y los forjados se ejecutaron en hormigón armado. Amplios ventanales de aluminio con acristalamiento aislante garantizan interiores luminosos y con luz natural, mientras que materiales robustos —como suelos de resina y puertas de acero y madera— responden a las exigencias del uso cotidiano.
La elección del color establece un juego sutil con el entorno: la tonalidad verde distingue deliberadamente al edificio de la paleta cromática más convencional del pueblo, compuesta por grises, blancos y beiges. Al mismo tiempo, el edificio entabla un diálogo con el paisaje. La percepción del edificio varía según la estación y la inclinación del sol: en ocasiones destaca como un hito escultórico dentro del pueblo, mientras que en otras parece fundirse armoniosamente con las laderas boscosas del valle. El tono de verde seleccionado se extiende también a los espacios interiores: muros de hormigón, suelos de resina, puertas de acero y acabados del mobiliario presentan el mismo tono, reforzando así la coherencia del concepto de diseño global del edificio.
Un nuevo hito para Eyrs/Oris.
Con la finalización del nuevo Centro de Protección Civil, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Eyrs/Oris cuenta ahora con unas instalaciones altamente funcionales y preparadas para el futuro. Paralelamente, el proyecto logra un impacto que trasciende su finalidad puramente técnica. Su geometría precisa, el uso innovador del hormigón aislante y su distintiva paleta cromática confieren al edificio una fuerte presencia en el paisaje de la localidad.
Este monolito verde se erige como un nuevo punto de referencia entre el pueblo y el paisaje: un edificio que aúna funcionalidad operativa y ambición arquitectónica.