El proyecto ideado por Jaime Guzmán Creative Group, cuenta con un sótano que alberga un espacio de convivencia independiente con acceso directo desde la calle, además de estacionamientos y áreas de servicio. En la planta baja, se ubica un patio central que actúa como núcleo articulador entre la sala, el comedor, la cocina, la oficina y las terrazas exteriores. El segundo nivel reúne la habitación principal y secundaria, mientras que el tercer nivel funciona como un departamento independiente.
La materialidad se define por una paleta sobria y atemporal. El concreto domina tanto interiores como exteriores, y la madera se utiliza para pisos y plafones. El acero complementa el sistema estructural y se integra en elementos visibles que aportan precisión y ligereza. Entre las estrategias técnicas destacan los muros-trabe de concreto que resuelven grandes voladizos, un sistema de calefacción hidrónica, automatización domótica integral, recuperación de agua pluvial para riego y espejos de agua, y la incorporación de paneles solares.

Casa Ailes por Jaime Guzmán Creative Group. Fotografía por Rafael Gamo.
Descripción del proyecto por Jaime Guzmán Creative Group
Casa Ailes es un proyecto residencial de Jaime Guzmán Creative Group ubicado en un fraccionamiento exclusivo de la Ciudad de México. Concebida como un refugio, su propuesta parte de la idea de desarrollar una fachada ciega como un elemento expresivo, definido por seis volúmenes de concreto que sobresalen y estructuran espacios lúdicos a partir del vacío que se crea al interior. Su diseño responde al contexto inmediato con una estrategia dual: una fachada hermética hacia la calle que garantiza privacidad, y una apertura controlada hacia el jardín y las vistas de la ciudad. Como resultado, la composición arquitectónica se caracteriza por el contraste entre solidez y ligereza, tanto en la distribución de los espacios como en la aplicación de materiales. En el acceso principal, un espejo de agua enmarca la entrada y refleja la volumetría de concreto, creando un efecto visual que acentúa la geometría.
El proceso de diseño de Jaime Guzmán parte de un análisis metodológico de las actividades y necesidades del cliente, lo que permite desarrollar soluciones creativas y específicas para cada proyecto. En el caso de Ailes, los clientes requerían espacios sociales abiertos e interconectados, además de un área de convivencia completamente independiente de las zonas privadas, donde sus hijas adolescentes pudieran reunirse con libertad. Para responder a esta necesidad, se diseñó un sótano que alberga un speakeasy con acceso desde la calle, permitiendo la entrada independiente de los invitados sin interferir con la dinámica familiar. En este nivel también se ubican una amplia zona de estacionamiento y las áreas de servicio, cuya distribución responde a la estructura de las plantas superiores.
Al ingresar por la planta baja se accede a un vestíbulo cubierto por puentes de cristal ahumado que conectan los niveles superiores y refuerzan una sensación de amplitud vertical. La conexión horizontal sigue un principio similar con una serie de espacios sociales que se entrelazan a través de un patio central que actúa como eje organizador de la casa, asegurando una distribución equilibrada de luz natural y ventilación fluida. En este patio, que se encuentra medio nivel sobre la sala, se ubica un bloque vertical de concreto que alberga un elevador, integrado al diseño para garantizar que los padres de familia, ahora en sus cincuentas, puedan seguir habitando la casa cómodamente a lo largo de los años.
Un pasillo conecta desde el acceso hasta el jardín a través de ligeros desniveles, articulando la planta baja con las circulaciones verticales y distribuyendo el acceso a la oficina, el family room, la sala y la cocina. La cancelería de amplia apertura diluye los límites entre interior y exterior, integrando constantemente las áreas sociales con el espacio al aire libre.
La sala se relaciona tanto con el patio central como con la terraza principal, esta última abierta hacia el jardín y protegida de las condiciones climáticas de la Ciudad de México por un gran voladizo de concreto. En el nivel superior, este elemento alberga la recámara principal y se resuelve mediante muros-trabe de concreto, una solución estructural que garantiza estabilidad y continuidad formal.
El paisaje se integra de manera cuidadosa, con vegetación que enmarca accesos y terrazas, proporcionando sombras naturales, mejorando la calidad del aire y generando un espacio de respiro dentro de la ciudad.
El acceso al segundo nivel se da a través de un bloque sólido de escaleras recubiertas de mármol en piso y plafón, que conducen a los puentes de cristal sostenidos por una estructura acero. Hacia el extremo noroeste, la habitación de la hija menor aprovecha el espacio extruido de la fachada principal para integrar espacios de almacenamiento, libreros y áreas descanso, mientras que en el suroeste, la recámara principal se abre hacia el jardín, contando con un amplio vestidor y un baño que permite observar el exterior desde una tina de cerámica. En este mismo nivel se integra una lavandería para el manejo de blancos y ropa, optimizando así la administración del hogar.
El tercer nivel funciona como un departamento independiente dentro de la casa, brindando a la hija mayor un grado de autonomía que sus padres buscaban. Se accede a través de una escalera que, a medida que asciende, permite la entrada de luz natural y enmarca el paisaje del oeste de la ciudad. La habitación de la hija mayor se ubica hacia la fachada principal, mientras que en el extremo opuesto se encuentra el family room principal con acceso a una terraza rodeada de vegetación que ofrece una vista panorámica. Este espacio incorpora una celosía de acero con sistema de biombo, diseñada para modular la privacidad, iluminación y temperatura de manera flexible. Su mecanismo permite abrirla o cerrarla por completo, adaptándose a la atmósfera que se desee generar en el interior.
Los materiales empleados en el proyecto buscan enfatizar los contrastes del concepto arquitectónico a través de una paleta sobria y atemporal que transmite equilibrio, modernidad, lujo y confort. El concreto aparente es el material que domina Casa Ailes, proporcionando una textura rugosa y expresiva pero uniforme en tono en interiores y exteriores, lo que representó uno de los principales retos del proyecto. Este material de carácter frío contrasta con la calidez de la madera aplicada en pisos y plafones que brinda una sensación hogareña. El acero forma parte del sistema estructural y se integra en detalles interiores, aportando solidez a la construcción junto con una sensación de ligereza y precisión en elementos visibles.
El diseño de interiores, a cargo de Mariana Rivera, complementa la arquitectura con una selección precisa de mobiliario y arte. Se incorporaron piezas de diseñadores mexicanos e italianos, logrando un balance cromático y material coherente. Destaca una obra central en la sala: un kimono japonés intervenido con pintura de oro sobre un lienzo de plomo de la artista Mayte Guzmán. Esta pieza, además de tener un gran valor artístico, refuerza la influencia zen y wabi-sabi en la estética del hogar.
Casa Ailes incorpora sistemas avanzados de eficiencia energética y sustentabilidad. La calefacción hidrónica garantiza un clima interior óptimo sin resecar el ambiente, mientras que un sistema de automatización domótica permite controlar la iluminación y entretenimiento desde dispositivos móviles, facilitando la gestión del confort interior. Además, la vivienda cuenta con un sistema de recuperación de agua pluvial para su reutilización en espejos de agua, riego y lavado de vehículos, así como los paneles solares que contribuyen a reducir el consumo eléctrico, acercando la casa a la autosuficiencia energética. Estos sistemas mejoran el rendimiento energético de la vivienda y reflejan un compromiso de los clientes y del despacho con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente.
Casa Ailes es una muestra del acercamiento integral al diseño de Jaime Guzmán Creative Group, logrando una obra que trasciende su función habitacional. La calidad de sus espacios, la atención al detalle en cada transición material y su profunda conexión con el estilo de vida de sus habitantes hacen de esta vivienda una obra arquitectónica cuidadosamente ejecutada, que refleja una filosofía de diseño que valora la armonía con el entorno y el bienestar de sus usuarios.