El edificio proyectado por BAAS arquitectura apuesta por un uso honesto de los materiales, cuya materialidad nunca se oculta. En los lugares donde son necesarios cerramientos, se plantea una utilización interesante del ladrillo cerámico, en referencia a la arquitectura tradicional del barrio de Poblenou.
La estructura portante está definida por dos grandes pilares inclinados que facilitan el aterrazamiento del volumen y permiten que las plantas tengan unas inmensas superficies diáfanas. Las fachadas laterales se construyen a partir de una retícula de pilares que sobresalen y protegen las ventanas del impacto directo del sol. Las instalaciones, las zonas de servicio, las escaleras y los ascensores se sitúan en los laterales interiores de la parcela.

Llull 122 por BAAS arquitectura. Fotografía por Adrià Goula.
Descripción del proyecto por BAAS arquitectura
El edificio está situado en una esquina del barrio del Poblenou de Barcelona.
El volumen se retranquea unos metros para dejar una pequeña plaza pública en la esquina y adopta una forma singular que escalona el edificio, generando una terraza ajardinada en cada planta que aumenta considerablemente el espacio interior.
La estructura portante de hormigón acompaña esta forma, construyendo dos grandes pilares inclinados que sostienen todo el edificio.
El núcleo adosado a la medianera también se construye en hormigón y alberga la escalera, los ascensores, los baños y dos patios verticales abiertos al exterior y accesibles, donde se ubican todas las instalaciones necesarias, dejando así los techos de hormigón de los espacios de trabajo ordenados y limpios.
El edificio apuesta firmemente por un comportamiento termodinámico que garantice un consumo mínimo de energía, basado en la protección solar, la ventilación mediante ventanas superiores automatizadas y la inercia térmica del hormigón.
Las fachadas laterales se construyen a partir de un ritmo de pilares que sobresalen y protegen las ventanas del impacto directo del sol, y las terrazas se cubren mediante toldos tradicionales que se gestionan de manera automática en función de las condiciones solares.
El proyecto apuesta por una gran honestidad material, donde desaparecen todos los revestimientos y el edificio se muestra tal y como se ha construido. Cuando la estructura de hormigón requiere algún cerramiento, éste se resuelve con ladrillo cerámico, como referencia a la arquitectura histórica y tradicional del barrio en el que se ubica.
