La propuesta de Peračić y Veljačić partía de un contexto con numerosos condicionantes: no debía obstruir las vistas de la villa-palacio, debía ser permeable para facilitar el tránsito del aire fresco y la iluminación natural, y debía generar un espacio flexible capaz de acoger diferentes eventos.
Peračić y Veljačić propusieron una solución sencilla que facilitase su mantenimiento: un gran pórtico de hormigón visto, que dialoga y recupera formalmente la fachada renacentista de la villa, acompañado de otros dos menores. Estas estructuras, junto con un pequeño edificio anexo, sirven de soporte a nueve vigas de acero de sección triangular, giradas mediante mecanismos hidráulicos, revestidas con membranas textiles translúcidas y permeables (siendo impermeable únicamente la superior).
En posición normal, la cubierta se abre, permitiendo el flujo de aire, y se cierra cuando llueve o hay viento fuerte. La estructura resultante filtra la luz diurna y expande su iluminación por la noche.

Mercado de Gruž por ARP / Peračić-Veljačić. Fotografía por Dragan Novaković / Pixel.

Mercado de Gruž por ARP / Peračić-Veljačić. Fotografía por Tonći Plazibat / Cropix.
Descripción del proyecto por ARP / Peračić-Veljačić
Dejamos nuestro casco antiguo a los turistas y nos daba miedo soñar con el nuevo. ¿Será este el momento en que podamos volver a imaginar la ciudad en la que queremos vivir? ¿Puede un nuevo mercado en el paseo marítimo ser el comienzo de un nuevo centro urbano?
Apoyándonos en las generaciones anteriores y en las alas de un gran pasado, no podemos ser pequeños. Un diálogo con una gran villa renacentista en la mejor zona de la costa requiere mucho respeto, pero aun más carácter.
Nada es tan optimista como el clima mediterráneo. Cada uno de nuestros espacios es un juguete del sol y los vientos.
En el siglo XVI, el paladín Gundulić, noble, comerciante y hábil diplomático de Dubrovnik, construyó una gran villa rodeada de jardines y altos muros en el mejor lugar de la bahía de Gruž. La muralla frontal, justo al borde del mar, tenía casi 150 metros de largo. En siglos posteriores, se construyó el paseo marítimo frente a la villa. Dentro de los muros, se añadieron algunas casas con diversos usos que cambiaron con el tiempo.
En 1938, se construyó un mercado en la zona noroeste, sobre un estanque, que posteriormente se expandió al espacio público circundante. Desde entonces, ha sido el mercado central de la ciudad y el mercado de pescado de Dubrovnik. El mercado de pescado ha sido renovado recientemente, pero la zona donde se venden frutas, verduras y flores se mantuvo intacta.
Se pretendía construir un alero sobre el mercado para protegerlo del sol y la lluvia. La construcción del alero supuso la renovación de todo el complejo urbano. Por un lado, la villa, que había perdido una de sus esquinas debido al mercado, debía recuperar su formato monumental y sus vistas despejadas. Por otro lado, el mercado, como elemento vital y relevante de la ciudad, reconocido por generaciones de dubrovnikanos como parte de su vida cotidiana e identidad urbana, debía reconstruirse como un edificio público importante y completo.
La cubierta del mercado pretendía afirmar y restaurar el patrimonio, organizar los espacios públicos circundantes y, al mismo tiempo, conectar las partes del mercado, tanto dentro como fuera de las murallas históricas, en una sola entidad espacial. La cubierta debía ser lo suficientemente baja para que las partes elevadas de la villa fueran visibles desde el paseo marítimo y a la vez lo suficientemente alta para garantizar la ventilación natural del espacio, concebido como un espacio público moderno. La cubierta única debía resolver todas las relaciones espaciales circundantes y conectar las capas históricas de la plaza.
Una serie de grandes toldos móviles protegía del sol, el viento y la lluvia. Diez toldos triangulares idénticos, envueltos en una tela que permite la transmisión de la luz, se instalaron dentro y fuera de los contornos de la villa. De esta manera, el mercado se convierte en un edificio público unificado y compacto. Al abrirse, los toldos dejan pasar la luz y el aire sin obstruir la vista del edificio patrimonial. Si llueve, se cierran mediante un sistema hidráulico de rotación lenta. El espacio inferior permanece bien iluminado y ventilado, a la vez que protegido de las inclemencias del tiempo. Los volúmenes prismáticos de los toldos, iluminados desde el interior, iluminan todo el mercado.