El espacio desarrollado por Cristina Domínguez Lucas y Fernando Hernández – Gil Ruano se dispone mediante una serie de hornacinas de madera y metal, configuradas a partir de un ritmo preciso que recuerda a las composiciones del artista estadounidense asociado al movimiento minimalista, Donald Judd. Esta repetición resulta en un orden sereno, donde los productos expuestos se presentan como objetos casi ceremoniales.
La cuidadosa selección de materiales y la paleta cromática elegida, refuerzan esta experiencia trascendental: los tonos verdes empleados, junto con las superficies de madera, cal y metal, dan como resultado un ambiente cálido y táctil. La luz cenital acompaña esta cualidad, invitando al usuario a detenerse y a habitar el espacio desde una percepción más pausada y consciente.

«Laconicum» por Lucas y Hernández-Gil. Fotografía por José Hevia.
Descripción del proyecto por Lucas y Hernández-Gil
En la calle Piamonte, Laconicum inaugura su primera tienda física permanente: un pequeño templo contemporáneo dedicado al cuidado del cuerpo y a la celebración de lo sensorial.
El proyecto entiende el cuidado como un gesto civilizatorio —embellecer, proteger, ritualizar— y como una forma de cultura con raíces en el mundo clásico. La luz vertical y la atmósfera densa evocan el espacio termal romano, reinterpretado desde la sensibilidad contemporánea.
Las hornacinas metálicas y de madera, dispuestas con ritmo casi litúrgico, remiten a Donald Judd: la repetición como orden y estructura que confiere al espacio una tensión serena. En ellas se despliega una constelación de perfumes y cosmética que adquieren valor casi ritual.
La luz cenital, los tonos verdes profundos y la paleta de materiales, madera, cal, metal, construyen un interior táctil y luminoso que invita a la pausa y a la experiencia.