El pasado 14 de mayo la revista TIME, en un artículo titulado "Architect Rem Koolhaas Says Redesigning Public Spaces Was Necessary Before the Pandemic", volvía a poner el foco en una exposición que inicialmente resultó excéptica para algunos.
A medida que el distanciamiento social, la automatización y las actitudes antiurbanas parecen reverdecer, las ideas allí planteadas por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, ahora se nos presentan como una de las previsiones más interesantes de cómo la arquitectura como disciplina podría cambiar en la era posterior a la COVID-19.
A medida que el distanciamiento social, la automatización y las actitudes antiurbanas parecen reverdecer, las ideas allí planteadas por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, ahora se nos presentan como una de las previsiones más interesantes de cómo la arquitectura como disciplina podría cambiar en la era posterior a la COVID-19.
"Los aeropuertos son solo uno de los muchos, muchos espacios públicos que pueden tener que ser repensados, reorganizados y rediseñados en la era de las pandemias" comenta Koolhaas, señalando que también lo son "las ciudades, especialmente aquellas que no tienen otro propósito que atraer a la gente. "El problema es que en los últimos 20 o 30 años, las ciudades se han convertido en espacios de reunión para personas relativamente ricas y para turistas", dice. "Ha habido una especie de transformación realmente drástica del punto de las ciudades, a la que realmente no prestamos suficiente atención".
La relación campo-ciudad fue uno de los temas de su reciente exposición "Countryside" en el Guggenheim, que examinó el curioso desprecio y el abandono de las partes más rurales del planeta. Un tema tan vigente como el de "la España vaciada", que tanta atención provocó el pasado otoño en nuestro país.
Debido a la pandemia el museo cerró en marzo, menos de un mes después de la inauguración de la exposición, aproximadamente al mismo tiempo que las personas, en las ciudades, comenzaban a desear vivir en un lugar más vacío y de repente empezaban a preguntarse de dónde provenía su comida.
Así que, aunque él no quisiera, es obvio el comentario que Koolhaas realizó a la entrevistadora de TIME Belinda Luscombe:
"Sería oportunista si dijese algo como, ya se lo dije, o, básicamente, ahora se puede decir que [las ciudades] son en realidad entornos realmente peligrosos para vivir", añadiendo, "Creo que solo refuerza ligeramente el argumento de que es increíblemente importante comenzar a mirar no necesariamente fuera de las ciudades sino al abandono del campo".
Desde el estudio de la ciudad de Nueva York, pasando por las investigaciones sobre Lagos o sus investigaciones sobre las ciudades asiaticas y americanas, Koolhaas tiene un largo recorrido en los procesos de transformación e investigación urbana. Por ello, resulta lógico entender su visión sobre estas estructuras urbanas contemporáneas cuando añade que las ciudades, que tanto hemos tomado como referencia y modelos de urbanidad, en los últimos han años han sufrido una profunda transformación y desfiguración con respecto a su papel de modelos socialmente deseables.
"...El problema es que en los últimos 20 o 30 años, las ciudades se han convertido en espacios de reunión para personas relativamente ricas y para turistas", dice. "Ha habido una especie de transformación realmente drástica sobre cuál es el objetivo de las ciudades, a las que realmente no hemos prestamos suficiente atención".
A sus casi 76 años, Koolhaas tiene la edad suficiente como para recordar una infancia en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y estar familiarizado con los estragos que las enfermedades contagiosas están jugando en los sistemas de salud actuales, que no están preparados.
Sus reflexiones vertidas a la periodista de TIME, desde el teléfono fijo de la sede de su estudio de arquitectura en Rotterdam, siguen siendo igualmente lúcidas, como cuando recuerda que la creatividad es mucho más difícil en completa soledad:
Sus reflexiones vertidas a la periodista de TIME, desde el teléfono fijo de la sede de su estudio de arquitectura en Rotterdam, siguen siendo igualmente lúcidas, como cuando recuerda que la creatividad es mucho más difícil en completa soledad:
"En términos de trabajo y trabajo sin interacción humana, es muy, muy notable para mí que para la creatividad, la interacción es clave", terminando con una de sus frases lúcidas y a la vez sintácticamente complicadas: "Para cualquier cosa en la que se necesite crear una excepción, o un momento de inspiración genuina, la relación humana es necesaria".
Con su inagotable capacidad para sorprenderse Koolhaas termina la entrevista asombrandose por
"Me ha sorprendido enormemente los increíbles medios financieros que se han lanzado", dice, especialmente si se compara con lo difícil que es conseguir recursos dirigidos a resolver el cambio climático. E igualmente se sorprende por "la increíble flexibilidad que la gente ha demostrado en términos de cambiar su comportamiento de la manera más radical".