Devolviendo la vida y la luz a la Capilla Sixtina de la Pelota. Frontón Beti-Jai por Joaquín Rucoba

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Arquitectos
Joaquín Rucoba.
Equipo de rehabilitación
Gerente.- José Luis Abad. Jefes de Obra.- Laura Soler y César Gutiérrez. Jefes de Producción.- David Preciado y Pablo Soliva. Encargados.- Mario Arranz, Francisco Javier Arias y Alberto Grañeda. Administrativo.- Miguel Cazorla.
Cliente / Propietario.
Rehabilitación
Superficie
Total.- 4.579,94 m². Dimensiones.- 67 x 29 m².
Fechas
1894 - 2021.
Localización
Calle del Marqués del Riscal, 7, 28010. Madrid, España.
Fotografía
Ramiro Isaurralde, Valeria Ozuna.

Joaquín de Rucoba y Octavio de Toledo

Joaquín de Rucoba y Octavio de Toledo (1844-1919) nació en Laredo (Cantabria) el 13 de enero de 1844, hijo de Ángel de Rucoba, Coronel de Caballería y Cadete de la Guardia de Corps de Isabel II, y María Octavio de Toledo e Igal, perteneciente a una aristocrática familia navarra de Corella. 

Joaquín de Rucoba vivió desde niño en Madrid, donde estudia en el instituto de San Isidro, para ingresar en 1863 en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, hasta 1869 en que obtuvo su título, expedido el 22 de marzo de ese año, siendo el número dos de su promoción. 

Tras pasar el curso de 1869-1870 en Vergara (Guipúzcoa) como profesor en la Escuela de Maestros de Obras en dicha localidad, se casa con Clementina Alvarado Herrería. Ese mismo año de 1870, parte para Málaga donde ejercerá como Arquitecto Municipal de esta ciudad de 1870 a 1883. Allí construirá, entre otras obras, la Plaza de Toros de "La Malagueta" y el Mercado de Alfonso XII o "Las Atarazanas".

De 1883 a 1893 vivirá en Bilbao, siendo durante los tres primeros años Arquitecto Jefe de la sección de Obras Municipales, puesto del que dimite en 1886 para dedicarse particularmente al ejercicio de su profesión. Los proyectos más relevantes de este período serán el nuevo Ayuntamiento y el Teatro Arriaga.

Después de una temporada en Madrid de 1893 a 1896, donde proyecta como obra más interesante el Frontón "Beti-Jai", vuelve a Málaga, cuyo clima había sido siempre beneficioso para su salud, y finalizará en esta ciudad numerosos proyectos de gran envergadura urbanística iniciados años antes, entre ellos el de la Calle Larios. 

Joaquín Rucoba falleció en 1919, el 18 de abril; sus restos descansan en la Ermita de Santa Ana de Tarrueza, heredada de sus antepasados montañeses, y que él mismo restauraría convirtiéndola en panteón familiar en 1891.
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