El análisis arquitectónico, morfológico y constructivo de Pablo Millán, en el que se han integrado criterios arqueológicos y urbanísticos, ha permitido realizar el levantamiento planimétrico, la elaboración de alzados y la lectura estratigráfica de los paramentos. La investigación del proyecto ha permitido confirmar cómo el anfiteatro, con planta elíptica, era una infraestructura compleja integrada extramuros de la trama urbana romana, como era habitual en estas instalaciones. Sus dimensiones y materiales —la piedra calcarenita dorada local— han puesto de manifiesto la relevancia de los restos descubiertos.
Con implicaciones sociales, funcionales y simbólicas, la localización elegida para el Anfiteatro de Obulco responde, por un lado, a factores urbanísticos y topográficos, pero también se asocia a estrategias de representación del poder: las grandes arquitecturas dedicadas a los espectáculos públicos se erigían como signos de romanización y de prestigio municipal. En ese sentido, la cuidada intervención pone en valor la memoria vinculada a este vacío e intenta no solo preservar las ruinas, sino también integrarlas en el espacio público contemporáneo.

Recuperación y puesta en valor del Anfiteatro Romano de Obulco por Pablo Manuel Millán Millán. Fotografía por Javier Callejas Sevilla.
Descripción del proyecto por Pablo Manuel Millán Millán
El hallazgo del Anfiteatro Romano de Obulco en Porcuna (Jaén) constituye un hito para la arquitectura patrimonial en Andalucía. Lo que inicialmente fue una intervención preventiva sobre un solar en la periferia urbana derivó, tras las primeras fases de limpieza, en la identificación de una imponente estructura de sillería que ha resultado ser una parte sustancial de la fachada sur de un anfiteatro romano. Las características formales y constructivas del edificio revelan una arquitectura pública de grandes dimensiones, que podría haber acogido a más de 10.000 espectadores y que se inscribe en el tipo de anfiteatro con planta elíptica, muros perimetrales articulados por pilares y vanos, y fábrica de sillería ciclópea con paramentos almohadillados.
Desde el punto de vista arquitectónico, este tipo de edificio responde a un modelo importado de Roma, adaptado a las condiciones locales mediante soluciones técnicas híbridas, en las que se combina el aprovechamiento del relieve natural —en este caso, un talud existente en el sur de la antigua ciudad— con estructuras de gran masa construida. La identificación del aparejo, las soluciones de engatillado de los sillares, el diseño de la fachada rítmica con alternancia de macizos y huecos, así como la técnica de aparejo en seco en algunos sectores, remiten a una construcción que por su lenguaje formal y su ejecución técnica puede fecharse en torno al siglo I d.C., en pleno periodo julio-claudio.
La arquitectura patrimonial ha jugado un papel esencial en esta intervención. Más allá de la arqueología descriptiva, el análisis morfológico y constructivo ha permitido reconstruir no solo la forma original del edificio, sino también su lógica estructural y espacial. El levantamiento planimétrico, la documentación de los alzados y la lectura estratigráfica de los paramentos se han abordado desde una metodología arquitectónica, integrando criterios arqueológicos y urbanísticos. Estas herramientas permiten interpretar el edificio no como una ruina aislada, sino como una infraestructura compleja integrada en la trama urbana romana, con implicaciones sociales, funcionales y simbólicas.
El Anfiteatro de Obulco se sitúa en un área extramuros del núcleo urbano original, como es habitual en este tipo de construcciones. La localización responde a factores urbanísticos y topográficos, pero también a estrategias de representación del poder: estos grandes edificios, dedicados a los espectáculos públicos, se erigían como signos de la romanización y del prestigio municipal. La elección del lugar, la escala monumental y la riqueza de sus materiales —especialmente la calcarenita local de tono dorado, trabajada en grandes bloques almohadillados— refuerzan esta dimensión simbólica de la arquitectura.
Es significativo que el hallazgo haya tenido lugar en una zona de expansión urbana reciente, lo que pone de relieve la necesidad de articular políticas de protección patrimonial que contemplen tanto el subsuelo como las superposiciones históricas del territorio. En este sentido, el papel de la arquitectura como disciplina proyectual también adquiere relevancia. La intervención no solo busca preservar los restos sino integrarlos en el espacio público contemporáneo. Para ello, se requiere una mirada técnica que conjugue conservación, lectura histórica y diseño urbano, haciendo posible la convivencia entre los valores patrimoniales y la vida cotidiana del municipio.
Desde la perspectiva disciplinar, la arquitectura se revela aquí como un instrumento fundamental para la interpretación y gestión del patrimonio. Su capacidad para analizar estructuras, proyectar soluciones de integración y generar discurso espacial permite ampliar la comprensión de estos restos más allá del objeto arqueológico. El anfiteatro no es solo un vestigio, sino una operación urbana que articulaba flujos, rituales colectivos y jerarquías sociales. Reconstruir su forma y función es, en definitiva, reconstruir una parte sustancial del imaginario urbano de Obulco.
La inclusión de esta zona dentro de la declaración como Bien de Interés Cultural en la categoría de Zona Arqueológica refuerza la necesidad de abordar estos restos desde una visión multidisciplinar que incluya arqueología, urbanismo, historia del arte y arquitectura. Se trata de diseñar estrategias de intervención que no solo documenten lo hallado, sino que permitan su interpretación, conservación activa y difusión pública. El reto es proyectar sobre estos vestigios una nueva capa de sentido, donde el patrimonio no quede reducido a una imagen congelada, sino que se incorpore como parte del tejido vivo de la ciudad.