El programa desarrollado por BRAG Arquitectos combina usos públicos y residenciales, integrándose de forma activa a la vida del sector. En planta baja y medio sótano se ubican espacios gastronómicos abiertos al público, mientras que en la cubierta funciona un roof garden con restaurante. Los doce niveles superiores albergan departamentos destinados principalmente a estancias temporarias, orientadas a viajeros que buscan sumergirse en la cultura y el ritmo cotidiano de la ciudad. Las unidades, proyectadas con mobiliario flexible y espacios transformables, priorizan la apertura visual y la conexión constante con el exterior.
Materialmente, el edificio combina una estructura de hormigón con balcones metálicos y una envolvente de vidrio que incorpora distintas estrategias de control térmico según la orientación solar. En el nivel de calle, un basamento de cantera gris prolonga el carácter pétreo del entorno urbano, mientras que el aluminio en tono cobre aporta identidad y continuidad visual.
En los interiores, materiales como mármol de Carrara, madera y acabados claros construyen una atmósfera cálida y doméstica. Complementariamente, el proyecto incorpora estrategias pasivas de sustentabilidad, como captación de agua pluvial y soluciones específicas de control solar, dando como resultado una propuesta que conjuga densificación, confort y relación con la ciudad.
ICON Cibeles por BRAG Arquitectos. Fotografía por Zaickz Moz.
Descripción del proyecto por BRAG Arquitectos
ICON Cibeles se ubica en una de las zonas más emblemáticas de la Ciudad de México: la colonia Roma, específicamente en una esquina de la Glorieta de la Cibeles, conocida por albergar una réplica exacta de la escultura homónima ubicada en Madrid, España.
Este sector rebosa de actividad cultural, recreativa y social, y mantiene vida casi las 24 horas del día. Aquí conviven desde cafés que acompañan con su bullicio las mañanas, museos y centros culturales con alto movimiento durante el día, hasta bares y discotecas que apagan sus luces de madrugada, apenas unas horas antes de que el ciclo urbano reinicie al día siguiente.
Tomando en cuenta este contexto, el proyecto basa su diseño en una idea central: vivir al exterior. Este concepto se articula en dos ejes principales.
El primer eje busca brindar la sensación de habitar hacia afuera, sin renunciar a la privacidad al interior del edificio. Esto se logra mediante una fachada compuesta en su mayor parte por cristal, complementada con balcones, igualmente de cristal y aluminio, que diluyen el límite entre interior y entorno.
Estos, con forma triangular, se orientan y abren estratégicamente para privilegiar las mejores vistas hacia la Glorieta, girando los que dan frente a la avenida Durango, de manera que el punto focal sea, en todo momento, el monumento de la Diosa Cibeles.
El resultado formal reinterpreta el dinamismo del barrio mediante una fachada que se despliega en la esquina como un acordeón hacia la calle. Las colindancias, por su parte, se contienen mediante cartelas que enmarcan el edificio y lo resaltan. Con un acabado de aluminio en tono cobre, estas piezas evocan —de manera abstracta— el color original de la escultura en la glorieta.
El segundo eje se enfoca en integrar al inmueble la vida pública del contexto. Esto se consigue a través de un programa abierto al público que ubica, en el medio sótano y planta baja, un local comercial —actualmente ocupado por el restaurante Onomura—, así como un roof garden que alberga el restaurante Brava.
Con ello, ICON Cibeles y sus usuarios se convierten en participantes activos del dinamismo cotidiano de la Roma.
El público objetivo del proyecto son viajeros nacionales e internacionales de estancias cortas que buscan sumergirse en la cultura, gastronomía y música de la Ciudad de México. Por ello, los 12 niveles —con cuatro departamentos por planta, de entre 32 y 40 m²— se destinan en un 80% a estancias tipo Airbnb y únicamente en un 20% a rentas tradicionales.
Como parte de un compromiso integral, la empresa desarrolladora gestiona directamente algunos de estos departamentos para su operación en alquiler.
Los departamentos son el corazón del proyecto: espacios versátiles, diseñados para vivir en conexión constante con el entorno urbano. La sala —que se transforma en habitación mediante una cama plegable— se vincula de forma directa con la terraza y, por extensión, con la vida de la colonia. El habitar aquí se define mirando hacia afuera.
Esta obra aprovecha la normativa de Polígono de Actuación*, para poder elevar la cantidad de niveles posibles en el proyecto. El edificio que se eligió para ceder el potencial a Casa Roma es el Centro Cultural Chapultepec.
El predio donde se emplaza el edificio solo permitía desarrollar hasta 1.100 m² (6 niveles) y, gracias a la transferencia, se incorporaron únicamente 1.100 m² adicionales (6 niveles más), de un total de 20.000 m² posibles a aprovechar. Con ello, los casi 18.000 m² restantes (18 niveles) quedan bloqueados e inutilizables, evitando su aprovechamiento por parte de especuladores inmobiliarios. Esta estrategia promueve una densificación responsable y sostenible en zonas centrales de la ciudad.
La estructura del edificio se compone de una cimentación de pilas y una superestructura de hormigón, con balcones resueltos mediante armadura metálica.
En cuanto a la materialidad, un rodapié de cantera gris recorre todo el nivel de calle del inmueble, prolongando el carácter pétreo de la acera. El local en planta baja retoma esta intención al recubrirse en el mismo material. Esta base se combina de manera armónica con los muros de aluminio en tono cobre en las colindancias y con la fachada principal de cristal.
Al edificio se ingresa por un costado del terreno, mediante una escalera de cantera recubierta con madera en un costado, que sube medio nivel para separar el arroyo público del lobby privado.
Para acceder a ambos restaurantes de la torre, es necesario bajar medio nivel a un pequeño vestíbulo con elevador. Esto divide tipos de usuarios, garantizando al mismo tiempo privacidad y la integración del edificio a la vida pública.
Al interior se emplea mármol de Carrara en pisos de pasillos y lobby que los muros se revisten de lambrines de madera de ingeniería en roble, aportando calidez al acceso. Una pieza de Aldo Chaparro en el muro principal completa el espacio.
En los departamentos, la paleta se invierte: se utilizan acabados tipo madera en pisos y aplanados en tono blanco en muros. Esta decisión refuerza la diferencia entre espacios públicos y privados, manteniendo en ambos un ambiente cálido y doméstico.
La cancelería se percibe uniforme en toda la fachada; sin embargo, incorpora sutiles variaciones según la orientación para mitigar de manera específica la temperatura y el asoleamiento.
Hacia el sur, aumenta el espesor de los cristales y la presencia de balcones que se abren parcialmente o cierran completamente, contribuyendo a reducir el calor interior. En la fachada oriente, en cambio, se disponen menos balcones y el control térmico se resuelve mediante un sistema de dobles persianas, de tipo black out y de tela blanca normal. En conjunto, estas estrategias aseguran una percepción térmica homogénea en todos los departamentos.
Además de estas estrategias pasivas de sustentabilidad, el proyecto implementa captación de agua pluvial para el riego de las áreas verdes exteriores, tanto de las jardineras inmuebles como de las inmediaciones públicas.
ICON Cibeles se vive en un vínculo estrecho con la Glorieta de la Cibeles y el dinamismo de la zona: un equilibrio preciso entre tranquilidad y vida urbana. El proyecto trasciende como una referencia para el sector inmobiliario de la Ciudad de México, al demostrar que es posible desarrollar una arquitectura responsable, con enfoque y escala humana.
Para el despacho es especialmente gratificante poder emplazar sus proyectos en las zonas más emblemáticas de la ciudad, adaptándose al entorno y elevando aún más su calidad urbana.