La vivienda destinada a un poeta se cierra casi en su totalidad al exterior, ubicada en una parcela en esquina, el arquitecto Alberto Campo Baeza decidió dotarla de un sentimiento literario, la casa se abre con unos grandes ventanales al jardín generando un juego de permeabilidades y transparencias en las zonas de orientación sur.
El proyecto se centra en tres ideas que conectan y hacen que se conciba la casa como un lugar diferente: la vivienda primitiva como refugio y hogar, la idea metafórica de desnudez para el jardín y una biblioteca en el nivel superior.
El proyecto se centra en tres ideas que conectan y hacen que se conciba la casa como un lugar diferente: la vivienda primitiva como refugio y hogar, la idea metafórica de desnudez para el jardín y una biblioteca en el nivel superior.
Descripción del proyecto por Alberto Campo Baeza
Levantar una casa para un poeta. Hacer una casa para soñar, vivir, morir. Para leer, escribir, pensar.
Levantamos unas tapias blancas para conseguir una caja abierta al cielo. Como un jardín desnudo y metafísico con árboles frondosos.
Y flotando en el centro, una caja con tres niveles. El más alto para soñar. El del jardín para vivir. El más profundo para dormir.
Para soñar en lo más alto creamos como una nube. Una biblioteca de doble altura con un gran ventanal traslúcido. Con luz de norte para leer y escribir, para pensar y sentir.
Para vivir, el jardín con luz del sur, del sol. Una estancia que es todo jardín, con paredes transparentes que ponen en continuidad el dentro y el fuera.
Y para dormir ¿morir? Lo más hondo. Los dormitorios, abajo, como en una cueva.
Una vez más la cueva y la cabaña.
Soñar, vivir, morir. La casa del poeta.