En respuesta al crecimiento mediante desarrollos residenciales de alta densidad de la ciudad surcoreana de Paju, una periferia carente de espacios públicos de calidad, Sol89 y Jongjin Lee han proyectado el «Centro de Cuidados y Bienestar para Personas Mayores y con Discapacidad», creando una isla medioambiental dentro del denso tejido urbano.
La configuración de la intervención es horizontal, favoreciendo la accesibilidad y otorgando al conjunto una escala humana. El vacío central articula transparencias y accesos mediante una rampa continua que conecta dos grandes porches: uno en planta baja, vinculado a usos colectivos, y otro en planta alta, con espacios de actividad. La cubierta alberga las áreas administrativas de cada centro en dos pabellones con vistas a la ciudad.
La estructura sigue una trama isótropa que garantiza flexibilidad y claridad organizativa, con vigas descolgadas de hormigón que pautan los espacios de mayor escala. La fachada se resuelve mediante un único módulo con concavidades, carpintería de vidrio y chapa de aluminio perforada curvada.

Centro de Cuidados y Bienestar por Sol89 + Jongjin Lee. Fotografía por Bojune Kwon.
Descripción del proyecto por Sol89 y Jongjin Lee
La ciudad surcoreana de Paju ha crecido mediante desarrollos residenciales de alta densidad que han dado lugar a una periferia genérica a menudo carente de espacios públicos de calidad. En este contexto se inserta el nuevo Centro de Cuidados y Bienestar para personas mayores y con discapacidad. Frente a la solución de dos edificios independientes demandada en el concurso, optamos por una implantación unitaria, compacta y porosa, que permite que el parque metropolitano colindante atraviese el edificio. De este modo se genera un vacío público en su interior que reinterpreta el madang coreano, una suerte de patio con vocación comunitaria, como lugar de encuentro y distensión, separando de forma natural los distintos programas solicitados, reforzando la conexión con el parque y creando una isla medioambiental dentro del denso tejido urbano.
La configuración horizontal reduce los recorridos verticales, favorece la accesibilidad universal y otorga al conjunto una escala más amable. El vacío central, soleado durante todo el año, articula transparencias y accesos a los distintos usos donde una rampa continua conecta los dos grandes porches abiertos al patio: uno en planta baja, vinculado a los usos colectivos como auditorios, aulas y comedor, y otro en planta primera, donde se sitúan gimnasios, salas de rehabilitación y espacios de actividad. En cubierta, dos pabellones con vistas a la ciudad albergan las áreas administrativas de cada centro.
El proyecto se resuelve mediante una trama estructural isótropa de 8×8 m que garantiza flexibilidad y claridad organizativa, integrando en ella los volúmenes de hormigón de auditorios y núcleos de rampas y servicios. Las vigas descolgadas de hormigón pautan los espacios de mayor escala, donde estructura e instalaciones se muestran desnudas con la vegetación del patio y del parque como telón de fondo. En el exterior, el edificio se amolda a su entorno mediante múltiples concavidades, donde la fachada se resuelve a través de un único módulo de 125 cm que alberga la carpintería de vidrio y una chapa de aluminio perforada curvada que homogeniza la imagen exterior y matiza la privacidad de los usos hacia la calle.
El resultado es un edificio poroso que difumina los límites de la ciudad y se deja atravesar por el parque para albergar un espacio público, verde y silencioso, que favorece el encuentro de los ciudadanos.