La propuesta para el centro de día de Alaior, proyectado por Montis Sastre Arquitectura, rehúye la monumentalidad y ajusta su escala a la del entorno inmediato. El programa se organiza en torno a un patio central mediterráneo que actúa como núcleo espacial, programático y ambiental, favoreciendo la iluminación natural, la ventilación y la orientación de los usuarios en un interior que articula la luz mediante celosías cerámicas.
La construcción se materializa con muros de carga de termoarcilla, recuperando la tonalidad cerámica local e integrando estructura, cerramiento y envolvente térmica en un único sistema visual y constructivo. Los forjados se resuelven mediante bóvedas cerámicas curvas que aportan masa térmica, calidad espacial y honestidad constructiva.

Centro de día Alaior por Montis Sastre Arquitectura. Fotografía por Lluís Bort.
Descripción del proyecto por Montis Sastre Arquitectura
La propuesta arquitectónica para el nuevo centro de día de Alaior, concebido para 30 usuarios, se materializa como un edificio compacto de una sola planta, organizado en torno a un patio ajardinado central que actúa como núcleo espacial y ambiental del proyecto. Este vacío interior no se entiende como un residuo, sino como un verdadero espacio arquitectónico que estructura los recorridos, facilita la orientación y acompaña la vida cotidiana del edificio mediante la luz natural, la ventilación y la relación constante con el exterior.
El solar se sitúa en un punto de transición entre la trama urbana y el paisaje agrícola tradicional, estableciendo una relación directa con el CEIP Mestre Duran y con parcelas de carácter productivo. La implantación responde a este contexto híbrido mediante una arquitectura contenida, sobria y respetuosa, que evita gestos innecesarios y prioriza la integración paisajística y urbana, asumiendo su condición de equipamiento público de proximidad.
El edificio rehúye la monumentalidad y ajusta su escala a la del entorno inmediato, apostando por un lenguaje sereno y coherente. La materialidad desempeña un papel fundamental en esta estrategia: los muros de carga de termoarcilla recuperan la tonalidad cerámica presente en la arquitectura tradicional de Alaior, dialogando con la arquitectura blanca de la isla desde una lectura contemporánea. Este sistema constructivo integra estructura, cerramiento y envolvente térmica en un único elemento, reduciendo la complejidad técnica y favoreciendo una construcción directa, legible y duradera.
La elevada inercia térmica de la termoarcilla contribuye de forma decisiva al confort interior, amortiguando las oscilaciones térmicas propias del clima mediterráneo y reforzando una estrategia de sostenibilidad pasiva y low-tech. Los forjados resueltos mediante bóvedas cerámicas curvas, visibles en los espacios principales, aportan masa térmica, calidad espacial y una expresión honesta de la construcción, sin elementos superfluos.
El programa funcional se organiza perimetralmente al patio central, orientando las estancias principales al sur y al oeste y favoreciendo la claridad de los recorridos, la flexibilidad de uso y la iluminación natural. El patio y los espacios ajardinados exteriores, articulados mediante celosías cerámicas, generan un microclima amable y se convierten en un referente emocional para los usuarios.
En conjunto, el proyecto propone una arquitectura esencial, donde estructura, material y espacio forman un todo inseparable, al servicio del cuidado, la calma y el bienestar, profundamente arraigada en la manera pausada de habitar propia de Menorca.