El nuevo museo del estudio dirigido por Francisco Mangado se levantará en un solar paralelo a la calle Tenerías en el límite este de la ciudad con una ligera pendiente que lo convertirá en un nuevo mirador sobre un «plinto arquitectónico» desde el que se levantan un conjunto de volúmenes horizontales y compactos realizados en hormigón.
El conjunto muestra una clara intención de dialogar con el paisaje existente y con «uno propio capaz de cualificar». Se utilizarán cipreses plantados en los patios interiores del edificio, tras los muros que lo delimitan a lo largo de la calle de Tenerías y en el espacio llamado «jardín colgante» y en el paseo de ronda que en el lado este bordea el edificio.
El proyecto se organiza en torno a dos circuitos. El superior que da acceso al interior y va acompañado por un tratamiento especialmente cuidado de la la luz natural, donde se situarán las exposiciones permanentes (perimetral o cenital según sean salas dedicas a los instrumentos musicales o las iezas de cerámica), confluyendo en el «jardín colgante», un lugar de eventos al aire libre, donde se encuentra la cafetería y punto al que también se llega desde el segundo circuito, al que se accede desde la parte inferior.
El conjunto muestra una clara intención de dialogar con el paisaje existente y con «uno propio capaz de cualificar». Se utilizarán cipreses plantados en los patios interiores del edificio, tras los muros que lo delimitan a lo largo de la calle de Tenerías y en el espacio llamado «jardín colgante» y en el paseo de ronda que en el lado este bordea el edificio.
El proyecto se organiza en torno a dos circuitos. El superior que da acceso al interior y va acompañado por un tratamiento especialmente cuidado de la la luz natural, donde se situarán las exposiciones permanentes (perimetral o cenital según sean salas dedicas a los instrumentos musicales o las iezas de cerámica), confluyendo en el «jardín colgante», un lugar de eventos al aire libre, donde se encuentra la cafetería y punto al que también se llega desde el segundo circuito, al que se accede desde la parte inferior.
«La música y la tierra. Dos extremos en términos de materialidad. La una real y construida. La música real pero etérea, inmaterial. Ambas capaces de convertirse en expresión de la belleza.»
Francisco Mangado.